La reunión, prevista para este jueves 30 de abril, se perfila como el encuentro más tensionante del año, con el ministro Germán Ávila retornando a la junta que anunció abandonar. En el trasfondo, una nueva alza de tasas se avecina y el Gobierno alerta que cada punto porcentual adicional dispara en $1,8 billones el costo de la deuda pública.
Lo que empezó como una señal de protesta se convirtió en la mayor crisis institucional entre el Gobierno Petro y el Banco de la República. Tras semanas de ataques frontales y amagos de retiro, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, y el gerente del Emisor, Leonardo Villar, deberán definir el futuro de las tasas de interés en un escenario de alta volatilidad.
Tras la última reunión, realizada el pasado 31 de marzo, el titular de la cartera de Hacienda anunció su retiro de la junta directiva del Emisor luego de que cuatro codirectores propusieran aumentar la tasa de interés en 100 puntos básicos, decisión que él calificó como excesiva.
La medida profundizó el distanciamiento entre el Ejecutivo y el banco central, en un momento en que la inflación se resiste a ceder. En marzo pasado, la inflación anual se ubicó en 5,56 %, una ligera alza frente al reporte de febrero de 5,29 %.
Este indicador, no solo está por encima del rango objetivo del Banrep, que está entre 2 y 4 %, sino que se ha mantenido por arriba de 5 % desde hace varios meses y se niega a descender de ese nivel.
El retorno del diálogo
La presencia de Ávila en la junta del 30 de abril fue noticia hace una semana. Tras haber declarado inicialmente que no regresaría a las sesiones debido a diferencias irreconciliables con la "postura técnica" de los codirectores, el jefe de la cartera de Hacienda confirmó su asistencia.
Este retorno es visto por los analistas como una "tregua institucional" necesaria para calmar a los mercados internacionales, que observaban con temor el quiebre de la comunicación entre el Gobierno y el guardián de la moneda.
No obstante, Ávila expresó que regresará a la junta directiva del Emisor, aunque bajo condiciones. Su regreso está condicionado a que el banco abra un debate técnico más amplio y revise las posiciones recientes de su equipo económico.
El gerente del Banco de la República rechazó una invitación al foro económico ‘La Política Monetaria en un Contexto Progresista’, organizado por el Ministerio, y señaló que el Gobierno ha maltratado a los miembros de la junta directiva.
Villar recordó además que la asistencia del ministro a las reuniones no es opcional, sino una obligación establecida en la Constitución de 1991, donde el jefe de la cartera de Hacienda actúa como miembro con voz y voto. Su inasistencia injustificada podría acarrear consecuencias disciplinarias y una investigación por la Procuraduría General de la Nación.
Proyecciones sobre una nueva tasa
En medio de esta tormenta institucional, el mercado ya anticipa un nuevo golpe. Los analistas proyectan un incremento adicional en la tasa de interés para la reunión del 30 de abril, que la ubicaría en 11,75 %, es decir, 50 puntos básicos más. Algunas entidades, como Bancolombia, estiman que el alza podría ser mayor, de 75 puntos básicos, llevando la tasa al 12 %, como lo reveló el medio La República.
Consultado por Contexto, Julio Romero, economista jefe de Corficolombiana, develó que el pronóstico es que la tasa de interés siga subiendo hacia los próximos meses, aunque no especificó a cuánto llegaría en la próxima reunión.
"En Corficolombiana estamos esperando que la tasa de interés aumente otros 100 puntos básicos. Hoy está en 11,25 % y estamos esperando que a final de este año esté en 12,25 %", aseguró.
El Gobierno se opone al alza porque, según el ministro Ávila, el aumento de 200 puntos básicos en las tasas de interés ha provocado que el crecimiento económico baje de 2,9% a 2,6 %. Además, estas alzas han elevado el costo de la deuda pública en $1,8 billones adicionales, recursos que podrían haberse destinado a programas sociales.
De acuerdo con el titular de la cartera, factores externos, como la guerra en Irán y el alza global de insumos agrícolas, son los verdaderos motores de la inflación, no la demanda interna.
El gerente del Banco, por su parte, cuenta con argumentos de peso para mantener una senda alcista en la tasa de interés. La inflación cerró 2025 en 5,1 %, muy por encima de la meta del 3 %, mientras que las proyecciones para 2026 la ubican en 6,5 % según Corficolombiana, e incluso entre 7 % y 8 % de acuerdo con otros analistas.
Para el gerente del Emisor, actuar es una obligación constitucional, aunque dolorosa: "A mí sí me duele subir las tasas de interés. Duele no poder estar como los demás países de América Latina o del mundo", admitió ante el Congreso.
Con la reunión del 30 de abril a la vuelta de la esquina y Ávila de regreso a la mesa, la tregua institucional apenas comienza a fraguarse, pero la batalla de fondo sobre el rumbo de la economía colombiana parece estar lejos de terminar.
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