Estudio revela el aumento de la criminalidad y la violencia en Colombia, fenómeno ocasionado por la mayor presencia de grupos al margen de la ley en las regiones, lo cual se constituye en un freno para el desarrollo económico. Los costos y las principales consecuencias recaen de manera desproporcionada sobre los municipios más pobres del país.
Un indicador que genera profunda indignación por su efecto directo en las zonas rurales y que incide en el deterioro del desarrollo económico es el de los costos del crimen y la violencia en Colombia, los cuales, según reconocidos investigadores (Mejía, Cadena, Higuera y Niño, 2024), corresponden al 3,64 % del PIB, cifra equivalente a $68 billones de pesos anuales.
Para tener una idea de dicha suma, es como si el Gobierno, con su medida de emergencia económica, recaudara seis veces los recursos que aspira obtener con esa decisión.
Así se desprende del estudio denominado Criminalidad, violencia y sus efectos sobre la actividad económica y el desarrollo en Colombia, cuyo autor es Daniel Mejía. Esta investigación hace parte del libro 4 %: cómo recuperar el crecimiento sostenido para llegar al primer mundo en 2050, publicado por Asobancaria y la Universidad Nacional, y disponible en la página web de la primera.
El estudio señala que la criminalidad y la violencia se han incrementado notoriamente en el país y tienen un efecto negativo y significativo sobre el desempeño económico, principalmente en las regiones.
Incidencia de grupos armados
En este entorno, los grupos criminales organizados ejercen una fuerte influencia y han ampliado de manera considerable su presencia en el país.
Según el informe, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) ampliaron su alcance territorial en un 84 %, al pasar de 213 a 392 municipios entre 2019 y 2024.
En el mismo periodo, el ELN extendió su accionar en un 56 %, al pasar de 149 a 232 municipios.
A su vez, las disidencias de las Farc registraron el mayor crecimiento, con una expansión del 141 %, al aumentar de 124 a 299 municipios.
A su vez, otros grupos de crimen organizado incrementaron su presencia en un 61 %, al pasar de 114 a 184 municipios. (Lea en CONtexto ganadero: Ley busca unir a ciudadanos y Policía contra el crimen: respaldo a Frentes Solidarios ganaderos)
Producción de cocaína
El estudio anota que la producción y el tráfico de cocaína, principal fuente de financiación de estos grupos criminales organizados, han crecido de manera significativa desde 2014.
Recuerda las estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), según las cuales los cultivos de coca alcanzaron en 2023 una cifra récord de 253 mil hectáreas. De igual manera, la producción potencial de cocaína llegó ese mismo año a 2.664 toneladas métricas.
Recalca que, mientras los ingresos por narcotráfico de los grupos criminales organizados representaron el 1,3 % del PIB en 2013 —año de mínimos históricos en la producción de cocaína en Colombia—, para 2023 aumentaron al 4,3 % del PIB, lo que equivale a USD 15,3 billones.
En este sentido, el aumento de la producción de cocaína en los últimos años, sumado al incremento de los ingresos del narcotráfico y a la expansión territorial de los grupos criminales organizados, ha provocado un aumento significativo en los principales indicadores de violencia asociados a sus acciones criminales y a la gobernanza criminal en el país.
Los delitos
Los homicidios, el terrorismo, el secuestro y la extorsión son los principales delitos y se miden a través del Índice Agregado de Criminalidad y Violencia (IACV), el cual pasó de 10,5 a 14,5 % entre 2020 y 2024.
El autor del estudio concluye que la criminalidad y la violencia constituyen un obstáculo para el crecimiento y el desarrollo económico en Colombia. (Lea en CONtexto ganadero: Cadáveres marcados y cinturones bomba: la violencia sin freno que vive el campo colombiano)
“Estos fenómenos generan tanto costos directos como efectos indirectos y de largo plazo que afectan la productividad, la inversión, la salud pública, la calidad de la educación y la equidad social”, enfatizó.
La criminalidad organizada ha expandido su control sobre amplios territorios del país en los últimos cinco años y ha incrementado la intensidad y diversidad de sus acciones violentas.
El estudio señala que la concentración de la violencia en municipios con bajo desarrollo económico genera altos costos económicos y sociales, los cuales recaen de manera desproporcionada sobre los municipios más pobres del país.
“La criminalidad y la violencia no son únicamente un reto de seguridad ciudadana y pública, sino que se han convertido en uno de los principales frenos estructurales al desarrollo económico en Colombia”, concluye.
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