El país registra el mayor deterioro fiscal de América Latina, con un déficit que crece a razón de 305.000 millones de pesos diarios y una deuda que el próximo gobierno heredará sin margen de maniobra. Luis Guillermo Vélez, concejal de Medellín y doctor en Economía, advierte que el colapso no es inevitable, pero la medicina será dolorosa y políticamente explosiva.
Colombia tiene el mayor deterioro fiscal de América Latina según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En su informe ‘Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe, 2026: fortalecimiento de los sistemas tributarios para financiar un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible’, el país se ubicó como el de mayor deterioro fiscal de la región en 2025, con un resultado negativo de -1,2%, por debajo de Guatemala (-1%), Uruguay (-0,5%), Ecuador (-0,4%) y República Dominicana (-0,4%).
Para entender qué significa eso en términos concretos, consultamos a Luis Guillermo Vélez, concejal de Medellín y doctor en Economía, quien lo explicó con una imagen cotidiana y directa.
"En palabras sencillas significa lo siguiente: que usted está mercando con la tarjeta de crédito. Entonces las tarjetas de crédito tienen un límite, o que usted está mercando con un fiado en la tienda. La tienda le da un fiado, pero normalmente usted, para que le sigan fiando, tiene que ir abonando. Cuando ya no puede abonar más, ya no le fían más. Eso se llama la sostenibilidad de la deuda", manifestó.
Números que asustan
Lo más preocupante son las cifras. El déficit fiscal colombiano equivale al 6,4 % del PIB, lo que en términos prácticos significa que el país gasta cada año unos 30.000 millones de dólares más de lo que recibe. Vélez lo lleva a la escala más pequeña para que el dato golpee con toda su fuerza.
"Son 80 millones de dólares al día. Volvamos eso en pesos. Eso quiere decir que son 305 mil millones de pesos diarios. Eso quiere decir que son $12.700 millones por hora, $212 millones de pesos por minuto o $4 millones por segundo. Mientras yo le hablé, el tamaño de la deuda y el déficit colombiano creció $500 millones”, sentenció.
Para financiar ese hueco, el gobierno sale cada tres días al mercado a vender Títulos de Tesorería (TES), instrumentos de deuda que hoy ofrecen rentabilidades superiores al 13 % anual. "Eso es casi la tasa de usura", advirtió Vélez.
Ese costo del endeudamiento no es un problema exclusivo de Colombia: en países como Brasil, Perú y México, al Estado le resulta más costoso financiarse que antes de la pandemia.
Diagnóstico: gasto desbordado con propósito electoral
Para Vélez, la causa del deterioro es política, no coyuntural: "Tenemos un gobierno que está derrochando y gastando plata a la larga. Este gobierno contrató miles y miles de personas para no hacer nada, es decir, para recibir la plata. Es la gente con la que esperan ganar las elecciones”.
A esto se suma una paradoja tributaria: aunque la presión fiscal aumentó, el recaudo terminó cayendo. Tras la reforma tributaria de 2022 hubo una menor dinámica económica y, en consecuencia, una reducción en los impuestos recaudados, exactamente lo contrario de lo que se pretendía alcanzar.
"Si a usted le cobran una tasa tributaria del 100 %, usted no hace nada, porque para qué va a trabajar para entregar todos los impuestos. Entonces la gente ya se resiste. Trabaja menos, evade, no hace negocios”, aclaró.
La receta y sus costos
¿Esta crisis tiene solución? Para Vélez sí hay una salida, pero nadie debería subestimar el dolor que implica. Su fórmula incluye tres elementos: reducción radical del gasto ("cerrando siete, ocho o nueve ministerios, echando todos los contratistas"), venta de activos como el 10 % de Ecopetrol para abonar a la deuda, y refinanciación del resto.
"Yo he calculado que se puede rápidamente tener un ahorro de 50 billones de pesos", afirmó. Sin embargo, reconoce que el obstáculo no es técnico sino político. "Va a haber estallido social. Si no tenemos un gobierno que sea capaz de enfrentar eso con decisión y determinación, entonces nos lleva el diablo”.
Espitia coincidió en el fondo: "El déficit es mayor deuda hoy que habrá que pagar mañana, es menos capacidad de invertir en la economía y es quitarle plata a la gente para financiar las prioridades de los políticos”.
En síntesis: la nevera, por ahora, sigue llena con mercado. Pero el fiado tiene límite.



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