El financiamiento al campo alcanzó en 2025 su nivel más alto, con un crecimiento sostenido que permitió ampliar la inversión productiva, mejorar el acceso al crédito y consolidar al sector agropecuario como uno de los pilares de la economía nacional.
El campo colombiano cerró 2025 con una señal clara de fortaleza financiera. El crédito agropecuario alcanzó cifras históricas y confirmó que la inversión rural avanza de la mano del acceso a recursos. La actividad crediticia registró desembolsos por $48,1 billones, el monto más alto del que se tenga registro, un resultado que refleja un mayor dinamismo productivo y una creciente confianza del sistema financiero en el sector agropecuario.
El crecimiento fue de 15,8 %, una variación que no solo superó ampliamente el desempeño del año anterior, sino que también dejó en evidencia una demanda creciente de crédito para proyectos agrícolas, pecuarios y agroindustriales en distintas regiones del país. Este comportamiento permitió incluso superar la meta indicativa fijada para el año, lo que confirma que el financiamiento se convirtió en una herramienta clave para sostener y ampliar la actividad rural. (Lea en CONtexto ganadero: MinAgricultura anuncia créditos con subsidio a productores golpeados por el clima y bajos ingresos)
A lo largo del año se realizaron cerca de 396 mil operaciones de crédito, beneficiando a más de 312 mil productores, un volumen que muestra cómo el crédito se distribuyó de forma más amplia en el territorio. Un dato relevante es que la mayoría de estas operaciones estuvo dirigida a pequeños productores, lo que refuerza la idea de un financiamiento más cercano a la realidad del campo y a las necesidades de quienes sostienen la producción de alimentos.
El acceso al crédito también avanzó en términos de inclusión financiera. Más de 86 mil productores lograron vincularse por primera vez al sistema financiero formal, un paso que no solo permite financiar cultivos o proyectos productivos, sino que abre la puerta a procesos de bancarización, ahorro e inversión de largo plazo. Esta ampliación de la base crediticia es clave para reducir brechas históricas en el campo.
Detrás de este crecimiento estuvo el respaldo de mecanismos de garantía que facilitaron el acceso al crédito y redujeron el riesgo para las entidades financieras. El Fondo Agropecuario de Garantías mostró solidez financiera durante el año, con utilidades que permitirán ampliar su capacidad de respaldo en el futuro, lo que se traduce en más oportunidades para productores que antes encontraban barreras para acceder a financiación. (Lea en CONtexto ganadero: Cambios al crédito agropecuario quedan bajo la lupa fiscal por fallas técnicas)
Otro aspecto que marcó el balance del año fue el avance del crédito asociativo, una modalidad que viene ganando terreno en el campo colombiano. Al cierre de 2025 se desembolsaron cerca de $465 mil millones bajo esquemas colectivos, con un crecimiento significativo frente al año anterior.
El crédito no solo se concentró en la producción primaria, también acompañó procesos de transformación, comercialización y adaptación a los retos climáticos. Cada vez más proyectos apuntan a mejorar la eficiencia, modernizar infraestructura y responder a las exigencias de los consumidores, un enfoque que busca hacer del campo un sector más competitivo.
De esta forma, el crédito se consolidó como uno de los principales motores de la inversión agropecuaria, permitiendo que miles de productores apuesten por crecer, mejorar su productividad y sostener la actividad en un entorno marcado por desafíos.



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