Un programa financiero dirigido a asociaciones rurales busca aliviar la carga de créditos productivos, promover el ahorro y fortalecer la asistencia técnica. Aunque existe desde 2025, gran parte de los recursos disponibles aún no ha sido aprovechada por el sector agropecuario.
En Colombia existe un mecanismo financiero diseñado para aliviar la carga de los créditos agropecuarios de pequeños productores. Se trata del Incentivo Integral para la Gestión de Riesgo Agropecuario (IIGRA), un programa que permite reducir hasta el 40% de la deuda asociada a proyectos productivos.
Sin embargo, pese a su potencial impacto en el campo, gran parte de los recursos disponibles aún permanece sin utilizar, de los $30.000 millones destinados inicialmente, solo se han ejecutado $5.000 millones, dejando cerca de $25.000 millones disponibles para asociaciones rurales que quieran aprovecharlo.
El IIGRA fue concebido como un instrumento para apoyar a pequeños productores y pequeños productores de bajos ingresos que acceden a crédito para financiar sus proyectos. (Lea en CONtexto ganadero: El crédito agropecuario: ¡Así sí!)
Según explica Óscar Cubillos Pedraza, jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, el incentivo busca aliviar la presión financiera de quienes han recurrido al crédito para invertir en sus actividades.
“El incentivo está dirigido a asociaciones de pequeños productores y productores de bajos ingresos con el ánimo de disminuir un poco la presión que puedan tener sobre determinado crédito que les ha servido para inversión o capital de trabajo”, señaló.
La lógica del programa es que los productores acceden a un crédito con condiciones favorables y, si cumplen ciertos requisitos, pueden recibir un incentivo que reduce de manera significativa el saldo de la deuda.
Cubillos Pedraza explicó que esto permite mejorar la liquidez de los productores y reducir su nivel de pasivos, lo que facilita el desarrollo de su trabajo productivo.
“Ese incentivo les disminuye esa deuda en un porcentaje importante con el ánimo de mitigar el riesgo sobre ese crédito. Aunque ya tiene una tasa de interés baja, les permite tener mayor liquidez y un menor nivel de pasivos”, afirmó.
Asociatividad, asistencia técnica y ahorro
El acceso al incentivo está condicionado a varios requisitos que buscan fortalecer la sostenibilidad de los proyectos productivos. El primero es la asociatividad, ya que los productores deben estar organizados alrededor de un proyecto productivo común, como ganadería, lechería o cultivos agrícolas.
De acuerdo con Cubillos Pedraza, “más que estar asociados a una entidad gremial, tienen que estar asociados en su proyecto. Si decidieron tener un proyecto de lechería, entonces deben estar asociados para desarrollar ese proyecto”.
Además, el programa exige la participación de pequeños productores definidos según los criterios del Manual de Servicios de Finagro, que establece límites en activos o ingresos para clasificar a los beneficiarios.
Otro requisito fundamental es la asistencia técnica, que debe ser brindada por entidades certificadas. Este acompañamiento busca mejorar la gestión productiva y reducir los riesgos en los proyectos.
En palabras de Cubillos Pedraza, “el hecho de tener asistencia técnica reduce la posibilidad de que el proyecto fracase porque hay orientación sobre cómo desarrollar correctamente las actividades productivas”.
A esto se suma que el programa también incorpora un componente de fomento al ahorro que fortalece las finanzas de las asociaciones.
Vea un ejemplo de cómo funciona el IIGRA para acuicultores y pescadores:
Reducción de la deuda
Uno de los aspectos más llamativos del incentivo es su impacto directo en el saldo del crédito. Cubillos Pedraza ilustró el funcionamiento con un ejemplo práctico. Si una asociación adquiere un crédito por $100 millones para comprar un tractor que será utilizado por todos los miembros del grupo, el incentivo puede reducir hasta el 40% de esa deuda. En ese caso, el saldo del crédito podría bajar a $60 millones.
Pero el beneficio no termina allí, pues si los productores cumplen con el requisito de ahorro colectivo, el incentivo puede duplicar el monto ahorrado hasta un máximo cercano a $14 millones. Así, si la asociación logra reunir esa suma, el programa aporta el mismo valor para abonar a la deuda.
En el ejemplo, la deuda podría reducirse de $100 millones a cerca de $32 millones, una disminución considerable que mejora la capacidad financiera del proyecto. (Lea en CONtexto ganadero: Así apoya Finagro a los pequeños productores y la población vulnerable)
Oportunidad desaprovechada
Pese a estos beneficios, el programa aún no ha sido ampliamente utilizado. Por eso, Cubillos Pedraza reconoció que la falta de promoción durante su primer año de funcionamiento influyó en la baja ejecución de los recursos.
“De los $30.000 millones que estaban disponibles el año pasado, apenas se utilizaron $5.000 millones. Quedan $25.000 millones y hay que sacarle el jugo a esos recursos”, advirtió.
Para Fedegán-FNG, el incentivo encaja especialmente bien en el sector ganadero, donde la mayoría de los productores son pequeños. Según el gremio, cerca del 80 % de los ganaderos del país pertenecen a esta categoría y alrededor del 42 % corresponde a pequeños productores de bajos ingresos.
Cómo acceder al incentivo
El programa es operado por Finagro bajo las directrices de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario y el Ministerio de Agricultura.
Aunque la información completa está disponible en la página de Finagro, Cubillos reconoció que puede resultar técnica para muchos productores. Por esta razón, Fedegán, a través de los Centros de Servicios Tecnológicos (Tecnigán), están apoyando la divulgación del incentivo en las regiones.
La recomendación para las asociaciones interesadas es acudir a los secretarios técnicos regionales, quienes pueden explicar de manera más sencilla el funcionamiento del programa y los pasos necesarios para acceder a los recursos.
Para Cubillos Pedraza, aprovechar estos fondos disponibles puede marcar una diferencia en la sostenibilidad financiera de muchos proyectos productivos rurales. “Es un incentivo que realmente vale la pena aprovechar”, concluyó.
Si desea consultar los documentos y la normatividad, visite el siguiente enlace.



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