CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
I Foro Lácteo de Nariño, Óscar Cubillos

Foto: Proyecto Local de Pasto

Óscar Cubillos, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, expuso en el evento realizado en Nariño que la competitividad no dependerá de esperar medidas de protección, sino de la capacidad de los productores para adaptarse y ganar eficiencia.

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El verdadero reto de la lechería ya no son los TLC: Fedegán plantea cambiar el modelo para competir

por: Álvaro Quintana- 31 de Diciembre 1969

Óscar Cubillos, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, sostuvo que el futuro del sector dependerá menos de esperar protección frente a las importaciones y más de fortalecer la asociatividad, la trazabilidad, el acceso a la información y la eficiencia productiva.

Óscar Cubillos, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, sostuvo que el futuro del sector dependerá menos de esperar protección frente a las importaciones y más de fortalecer la asociatividad, la trazabilidad, el acceso a la información y la eficiencia productiva.


La discusión sobre el futuro de la lechería colombiana suele concentrarse en los tratados de libre comercio y el ingreso de productos importados. No obstante, para Óscar Cubillos, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, ese ya no es el principal desafío.

Durante el I Foro Lácteo de Nariño, realizado en la Universidad Mariana de Pasto, el economista sostuvo que el sector enfrenta un cambio estructural: competir en un mercado cada vez más exigente requerirá transformar la forma de producir, comercializar y tomar decisiones.

Su diagnóstico parte de una realidad difícil de revertir. Los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea están plenamente vigentes, mientras que los mercados internacionales elevan cada año las exigencias sanitarias, ambientales y de trazabilidad.

En ese escenario, insistió, la competitividad no dependerá de esperar medidas de protección, sino de la capacidad de los productores para adaptarse y ganar eficiencia.


El problema no empieza en los TLC


Cubillos reconoció que las deficiencias de infraestructura siguen siendo uno de los mayores obstáculos para la lechería en departamentos como Nariño y Putumayo. No obstante, fue enfático en señalar que la solución corresponde al Estado y no a los gremios.

"Muchas veces creemos que los gremios deben resolver necesidades como las vías, pero esa es una tarea que corresponde al Gobierno nacional y a los gobiernos departamentales", afirmó.

Recordó que construir un kilómetro de vía pavimentada puede costar alrededor de 3.000 millones de pesos, una cifra que supera ampliamente la capacidad financiera de la mayoría de municipios rurales.

Por ello, sostuvo que el papel de los gremios es representar al sector, generar información, brindar asistencia técnica e impulsar políticas públicas que fortalezcan a los productores.

Sin embargo, advirtió que centrar el debate únicamente en la infraestructura o en los TLC desvía la atención de problemas internos que también limitan el desarrollo de la cadena láctea.


La competitividad se construye desde la finca


Uno de esos desafíos, explicó, es la baja cultura de asociatividad entre los productores.

"A nivel sociológico o sociocultural, la sociedad colombiana le tiene mucha aversión a la asociatividad. Todos queremos hacerlo solos porque pensamos que el vecino nos va a robar o que no van a manejar bien las cuentas", expresó.

Para Cubillos, esa desconfianza reduce la capacidad de negociación de los pequeños y medianos ganaderos y dificulta la consolidación de proyectos de mayor escala. Como ejemplo citó a Colanta, líder nacional en el mercado lácteo, y a Colácteos en Nariño, organizaciones que crecieron bajo esquemas cooperativos.

"En Colombia y en países como Alemania o Estados Unidos, el cooperativismo ha demostrado ser uno de los modelos más exitosos. Tener mayor volumen y hacer esfuerzos colectivos será fundamental para la supervivencia del sector", afirmó.

El economista también llamó la atención sobre otro cambio que ya está redefiniendo el comercio internacional: las exigencias relacionadas con la inocuidad, el bienestar animal, la sostenibilidad y la trazabilidad.

"Las exigencias sanitarias y ambientales no van a disminuir. Cada vez nos pedirán saber cómo se produce la leche, qué insumos se utilizan y cuál es su trazabilidad desde el predio hasta la industria", explicó.

A su juicio, cumplir con esos estándares no solo permitirá acceder a nuevos mercados, sino también mantener la competitividad dentro del mercado nacional, donde los consumidores y la industria demandan cada vez mayores garantías sobre el origen de los alimentos.


Información para anticiparse


El cierre de su intervención estuvo dirigido a promover un cambio en la manera de gestionar las fincas y tomar decisiones empresariales.

Cubillos lamentó que el sector agropecuario, en muchas ocasiones, actúe únicamente cuando los problemas ya son evidentes.

"En Colombia dejamos todo para última hora. Sabíamos desde hacía años que el TLC iba a entrar en funcionamiento y aun así llegamos con muy poca preparación", afirmó.

Por ello invitó a los productores a aprovechar las herramientas que ofrece el Fondo Nacional del Ganado, financiado con los recursos de la parafiscalidad, tanto en capacitación presencial y virtual como en sistemas de información económica.

Actualmente, los ganaderos pueden acceder a módulos de formación sobre sanidad, sostenibilidad y manejo de predios, así como consultar datos actualizados sobre precios nacionales e internacionales, producción, acopio y comportamiento del mercado.

"En la medida en que más información tengan a la mano, más posibilidades tendrán de tomar mejores decisiones. Si sé que los precios van a caer o que habrá sobreproducción, puedo ajustar mi oferta para reducir el impacto de esa situación", concluyó.

El mensaje de Cubillos fue claro: el futuro de la lechería no se definirá únicamente por las decisiones del mercado internacional ni por las políticas públicas.

También dependerá de la capacidad de los productores para trabajar de manera asociativa, incorporar tecnología, cumplir estándares cada vez más exigentes y utilizar los datos como una herramienta estratégica para competir. Ese, más que cualquier tratado comercial, será el verdadero desafío para la lechería de Nariño y del país.