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Ganados en La Mojana

Fotos: Fedegán - Daniel Regino

economia

En riesgo la seguridad alimentaria de la región Caribe

por: - 31 de Diciembre 1969

El Fenómeno de La Niña coloca en riesgo la soberanía y seguridad alimentaria de la región Caribe colombiana. Productores de cultivos de arroz, maíz y plátano sembrados en su mayoría como pancoger, así como la producción de especies menores, se verán seriamente afectados.

Por: Luis Guillermo Altahona Buelvas, Zootecnista, esp. en Nutrición Animal, MSc. Ciencias Veterinarias del Trópico y Consultor y Asesor Agropecuario

El Fenómeno de La Niña coloca en riesgo la soberanía y seguridad alimentaria de la región Caribe colombiana. Productores de cultivos de arroz, maíz y plátano sembrados en su mayoría como pancoger, así como la producción de especies menores, se verán seriamente afectados.

Con incertidumbre y gran preocupación reciben los productores agropecuarios de la región Caribe las predicciones realizadas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) para este segundo semestre de 2022, situación que ha colocado en alerta al Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD) y al Sistema Nacional Ambiental (SINA).

En el caso de La Mojana, los productores agropecuarios están en emergencia ambiental, agropecuaria y alimentaria desde el 27 de agosto de 2021, donde muchos ganaderos trasladaron sus ganados desde esta región a las zonas altas de los departamentos de Sucre, Bolívar, Córdoba y Antioquia debido a la inundación ocasionada por el rompimiento del dique conocido como ‘Cara de Gato’, y cuyos impactos ponen en riesgo la seguridad alimentaria de la región Caribe

Impacto en el sector pecuario

En el sector pecuario la inundación está afectando directamente a más de 500 000 cabezas de ganado bovino, sin incluir las cabezas que anualmente viajan a esa zona a consumir pastos nativos como Canutillo, Lambe lambe y Hierba de arroz en las áreas donde se retira el agua de las ciénagas y ríos.

De igual forma son incontables las afectaciones de especies menores como cerdos, gallinas, pollos y carneros, de gran importancia en el proceso de diversificación de ingresos en la zona rural y aporte de proteína animal de bajo costo para nuestros campesinos.

Muchos ganaderos al salir de la zona de manera prematura se han encontrado con escases de pasturas para arrendar y con la dificultad para encontrar fincas para arriendo, viéndose en la necesidad de vender a bajo precio sus ganados o entregarlos por la leche a otro ganadero.

Se ha evidenciado que muchos animales que salieron de La Mojana a la Sabanas Sucreñas y de Bolívar llegaron débiles, por el exceso de humedad, con problemas en pezuñas y pérdida de condición corporal, lo cual los ha hecho susceptibles a la presencia de anemias generadas por hemoparásitos o por baja ingesta de forrajes.

La suma de todos estos factores ha ocasionado la muerte de animales de todas las edades, impactando de manera negativa la productividad del hato ganadero en la región, disminuyendo la producción de carne y de leche, afectando la reproducción de las vacas; estancando el crecimiento del hato y la economía de la zona.

Impacto en la producción agrícola

En la parte agrícola tenemos cultivos de trascendental importancia en esta región como son arroz, maíz y plátano sembrados en su mayoría como pancoger; siendo el cultivo más afectado el de arroz con más de 100 000 toneladas arrasadas por el agua en la inundación de 2021 y lo que va corrido de 2022.

Este cereal es parte fundamental en la dieta de la población rivereña y el resto de la nación; cumple un papel importante en el aporte de energía, vitaminas, minerales y se caracteriza por la facilidad de cultivar y cosechar en pequeñas áreas dentro de los sistemas de producción agropecuarios.

Hoy, un año después de estas inundaciones, la situación continúa y el panorama no es alentador. Sin embargo, algunos se preguntan ¿cómo me afecta a mí el fenómeno de la niña si yo no me inundo y estoy en otra subregión?

Para quienes desconocen, La Mojana se ha convertido en una despensa nacional de productos agropecuarios, por la cantidad de cereales que produce, acompañados de la producción de carne, leche y quesos, los cuales contribuyen a proporcionar una oferta de alimentos constantes en la región. En el año 2022, las aguas de las Ciénegas y ríos no se retiraron de algunas zonas, por su parte donde lo hicieron la permanencia de los animales y las personas fue solo por 4 meses, mientras que los cultivos que se lograron establecer están todos inundados; situación que afecta gravemente la producción de alimentos.

Si a lo anterior le suma que durante el trimestre agosto-septiembre-octubre, el IDEAM pronostica en lo respecta a las lluvias, volúmenes superiores al 30 % por encima de los promedios históricos en la mayor parte de la región Caribe y Andina, esta eventualidad, además de profundizar el problema en las zonas de ríos y ciénagas, genera mucha preocupación en otras regiones del país donde los agricultores de yuca, ñame, batata, hortalizas y un sin número de especies, reportan que por efecto del exceso de humedad en los suelos han observado aumento en el ataque de plagas y enfermedades en los cultivos, acompañados de pérdidas y disminución de la producción de los cultivos anteriormente mencionados.

Es de esperar, por tanto, que la oferta de los mismos disminuya y el precio aumente.

Al analizar el impacto negativo de este fenómeno climático a nivel regional en el sector agropecuario y la producción total de alimentos, además de situaciones que están ocurriendo a nivel internacional por los escases de materias primas y el aumento de los precios del petróleo, combustibles e insumos agrícolas, son eventos que contribuyen a aumentar los costos de producción del sector y por ende los precios de los alimentos al consumidor final.

Lo anterior coloca en riesgo la seguridad y soberanía alimentaria de la región Caribe, al afectarse la capacidad productiva y la posibilidad de acceder a proteína animal de alto valor biológico, cambiándolas por otras fuentes de proteína de menor costo; es tan grave la situación dado que en varias zonas del país reportan familias donde la frecuencia de alimentación ha bajado de tres raciones diarias a dos o incluso una, situación que incluso se puede convertir en un problema de salud pública al hacer a todas esas familias vulnerables enfermedades por tener sistemas inmunológicos deprimidos por la inadecuada ingestión de nutrientes.

Es de admirar la tenacidad y el compromiso de nuestros pequeños y medianos productores agropecuarios, quienes, a pesar de todas las dificultades causadas por condiciones climáticas adversas, vías terciarias en mal estado, inseguridad y abandono estatal, continúan desarrollando la ardua labor de producir alimentos para toda la Nación.