La ganadería colombiana entre la incertidumbre y la desconfianza

Por: 
CONtexto ganadero
30 de Abril 2018
compartir
Fedegán acaba de publicar “Coyuntura ganadera”, con temas de gran interés para el sector con análisis concretos. Aquí el panorama general visto por la Entidad gremial
 
Ganadería de carne
 
2017 terminó en un contexto difícil para la ganadería colombiana. Los brotes de aftosa que se registraron a mediados del año, más las problemáticas que genera el incremento del contrabando y sacrificio clandestino, impactaron directamente a la cadena formal.
 
Por esta vía, parte del consumo de carne en Colombia ha venido surtiéndose en una proporción creciente, de animales sacrificados en condiciones informales o ilegales, afectando negativamente a la industria cárnica legalmente constituida.
 
A pesar del mejor comportamiento del sacrificio durante el primer trimestre de 2018 respecto al mismo periodo de 2017 la situación continúa siendo preocupante, pues desde 2013 los registros han venido en franco declive sin que se note una recuperación estructural.
 
Los esfuerzos realizados para reemplazar al inestable mercado venezolano –cerrado en ires y venires desde 2009–, con los mercados en el Norte de África, Medio Oriente y Rusia, se han visto obstaculizados por el tema de contagio aftoso desde Venezuela, que se ha convertido en el principal dolor de cabeza de las autoridades sanitarias y en general del sector ganadero, impidiendo el mejor aprovechamiento de los nuevos mercados.
 
En abril de 2018 se registró de nuevo la presencia de este virus en territorio colombiano en animales de contrabando provenientes del vecino país que, por fortuna, no ha ocasionado la pérdida del estatus sanitario de país libre de aftosa con vacunación que con gran esfuerzo logró Fedegán cuando manejó los recursos del Fondo Nacional del Ganado.
 
Sin embargo, los mercados objetivo registran hoy mayor incertidumbre y menor confianza ante eventos de circulación del virus que pueden reaparecer en cualquier momento.
 
Mercado lechero
 
Fedegán advierte en el documento –preparado por la Oficina de Planeación-, que las problemáticas estructurales continúan sin herramientas de solución efectivas entre el mercado y las políticas públicas.
 
En 2017 el nivel de producción alcanzó los 7.094 millones de litros, cifra que se había aplazado entre 2015 y 2016 ante las difíciles condiciones de clima seco que terminaron afectando la productividad del sector ganadero.
 
Señala, que “el aumento de la producción, más la dinámica de las importaciones vía Tratados de Libre Comercio, ha establecido un nivel de oferta que la industria transformadora no tiene interés de procesar, pues el abastecimiento en los estratos 1 y 2, que abarcan más de 31 millones de colombianos, no son los más rentables para la industria lechera”.
 
El gran aumento de la oferta de leche, que en el primer trimestre de 2018 ha mostrado una tendencia similar a la de 2017 en cuanto a la producción doméstica, ha incidido para que los precios pagados al productor se hayan estancado en términos nominales y muestren retroceso en términos reales.
 
Destaca que la tendencia al alza del precio de la leche en polvo en el mercado internacional ha evitado un mayor nivel de importaciones, además de la apreciación del peso vía tasa de cambio.