El Banco de la República sorprendió al mercado con un aumento de 100 puntos básicos en las tasas de interés, buscando contener las expectativas de inflación tras el incremento del salario mínimo. La medida tendrá impactos directos sobre el sector ganadero, al encarecer el crédito y presionar los costos de producción en un momento clave para la actividad agropecuaria.
La magnitud del aumento de 100 puntos básicos en las tasas de interés, que pasaron de 9,25 % a 10,25 %, decidido por la junta directiva del Banco de la República, sorprendió a los analistas económicos del país, pues esperaban que el ajuste fuera de apenas 50 puntos básicos.
De hecho, según el Banco Emisor, la última vez que se incrementaron las tasas en ese nivel fue en diciembre de 2022, es decir, hace poco más de tres años.
Incluso, la última ocasión en que esta institución tomó la decisión de reducir las tasas de interés fue el 30 de abril de 2025 (hace nueve meses), cuando las situó en 9,25 %, con un recorte de 25 puntos básicos.
¿A qué obedece esta decisión? Se preguntó en la red social X Luis Fernando Mejía, reconocido economista y exdirector de Fedesarrollo, quien atribuyó la razón de fondo al desanclaje de las expectativas de inflación.
“Para diciembre de 2026 han aumentado desde 3,6 % en enero de 2025 hasta 6,4 % en enero de este año”, resaltó el también exdirector del Departamento Nacional de Planeación.
Explicó que este salto frente al mes anterior obedece, principalmente, a los impactos estimados del aumento del salario mínimo. (Lea en CONtexto ganadero: Cómo un sello sostenible puede bajar la tasa de su crédito y abrirle nuevos mercados)
“Se trata de una medida difícil, pero necesaria para garantizar que las expectativas de inflación retornen lo más rápido posible a la meta de largo plazo”, reiteró.
Retomar la senda decreciente
Para la junta directiva del Banco de la República, las expectativas de inflación de los analistas aumentaron de 4,6 % a 6,4 % para finales de 2026 y de 3,8 % a 4,8 % para finales de 2027.
Por tanto, la decisión adoptada este 30 de enero de 2026 por la mayoría de los miembros de la Junta Directiva está encaminada a que la inflación retome una senda decreciente, en un contexto marcado por presiones salariales y un entorno macroeconómico retador.
Para el sector ganadero, este aumento en las tasas de interés implica mayores costos de financiamiento, especialmente para productores que dependen de crédito para capital de trabajo, compra de insumos y procesos de tecnificación. En un contexto de inflación persistente y presión sobre los márgenes, la decisión del Banco de la República obliga a los ganaderos a ajustar su planeación financiera para sostener la rentabilidad.
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