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No son las exportaciones: esta es la verdadera razón del aumento en el precio de la carne

Angie Barbosa 16 de Febrero 2026
Un kilo de carne cuesta más que hace un añoFoto: Imagen de serhii_bobyk en FreepikAl comparar por cortes, el lomo fino fue el que más subió, al pasar de $40.516 a $47.543 por kilo.

Aunque el kilo de carne subió más de $4.000 en el último año y acumula un alza de 11,73 %, el repunte no obedece al comercio exterior. De acuerdo con los expertos, el mayor consumo interno y las distorsiones en la oferta formal explican el comportamiento del valor de la proteína en 2025.


El más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) confirmó que la inflación anual se ubicó en 5,35 % en enero. Sin embargo, uno de los rubros que más presionó el costo de vida fue la carne de res, cuyo precio aumentó 11,73 % en los últimos 12 meses. El kilo pasó de $29.653 a $34.026, lo que significa más de $4.000 adicionales para el consumidor.

En enero, la subclase de carne de res y derivados registró una variación mensual de 2,55 % frente a diciembre, situándose entre los grupos que más aportaron al índice de precios. El comportamiento supera ampliamente la inflación general y confirma un encarecimiento sostenido del producto. (Lea en CONtexto ganadero: Costos y clandestinidad: la verdad detrás de la carne cara en Colombia)


Consumo jalonó el precio


Al comparar por cortes, el lomo fino fue el que más subió, al pasar de $40.516 a $47.543 por kilo. También aumentaron la chata, la cadera, la sobrebarriga y la costilla, cada una con variaciones significativas frente al año anterior.

Para Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, el análisis debe centrarse en la dinámica del mercado interno.

“El precio de la carne en 2025 subió 9,60 %, una cifra muy superior a la de 2024, cuando apenas aumentó 0,68 %. Se ha querido señalar que el alza es consecuencia de las exportaciones, pero los volúmenes exportados fueron muy similares a los del año anterior. En animales en pie se enviaron menos de 230 mil, frente a 233 mil en 2024, y en carne fueron cerca de 5 mil toneladas, lo que no explica una variación de esta magnitud”, sostuvo.

Cubillos explicó que el sacrificio creció cerca de 5 % el año pasado, señal de que hubo mayor demanda interna. Ese repunte estuvo impulsado por un mejor ingreso disponible durante buena parte del año, especialmente en el primer semestre.

“Lo que ocurrió es que los colombianos consumieron más carne. Cuando hay más demanda en el mercado interno, el precio responde. Las exportaciones no tienen que ver en el alza. Ha habido años con exportaciones altas y bajo IPC en carne, y años con exportaciones bajas y alto IPC. No existe una relación directa”, afirmó.


Retos en la oferta formal


Cubillos advirtió que el comportamiento de los precios también está ligado a la estructura de la oferta. El valor del novillo ha tenido un incremento similar al de la carne al consumidor, lo que refleja un ajuste en toda la cadena. Sin embargo, un precio elevado puede frenar la demanda y afectar la rentabilidad ganadera.

“Cuando el consumidor percibe que el precio es muy alto, reduce la compra. Eso disminuye la demanda de los frigoríficos por novillos y termina impactando al productor”, explicó.

A esto se suma el problema de la clandestinidad y del contrabando, especialmente en zonas de frontera con Venezuela, lo que reduce la disponibilidad de animales en el mercado formal y genera desajustes en la oferta total. (Lea en CONtexto ganadero: Exportaciones ganaderas en 2025 fueron las terceras más altas de la década: 394,6 millones de dólares)

El directivo insistió en que fortalecer la trazabilidad, a través de sistemas como el registro de movilización de ganado, es clave para mejorar el control. “Si hay un seguimiento adecuado de la movilización y la trazabilidad, se puede combatir mejor el contrabando y la evasión. Eso permitiría que más animales ingresen al canal formal y ayudaría a estabilizar el mercado”, señaló.

En este contexto, el aumento del precio no responde a un fenómeno externo, sino a una combinación de mayor consumo interno y ajustes en la oferta formal. El desafío ahora será equilibrar la dinámica del mercado para evitar que el alza termine afectando tanto a consumidores como a productores.


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