El Banco Mundial recortó sus proyecciones de crecimiento para Colombia, pero un analista de Alianza Valores advierte que las cifras pueden mejorar si se dan cambios políticos que reactiven la inversión privada. El verdadero reto no es el número, sino las decisiones que el próximo gobierno deberá tomar para convertir el potencial del país en prosperidad real.
La más reciente actualización del Banco Mundial recortó las proyecciones de crecimiento de Colombia de 2,6 % a 2,2 % para 2026, y de 2,8 % a 2,4 % para 2027, una corrección que llega en un momento de alta sensibilidad política y económica.
Consultado por Contexto, Carlos Alberto Velásquez, director de Investigaciones Económicas de Alianza Valores, aclaró que la organización multinacional rebajó los porcentajes, no solamente para Colombia sino también para otros países, y explicó los factores que influyeron en esta decisión.
“El Banco Mundial, una de las multilaterales más importantes, junto con otros analistas, ha venido ajustando a la baja las proyecciones de crecimiento, no solo para Colombia sino para varios países de la región, a propósito del conflicto en Medio Oriente y a factores como la debilidad fiscal y la baja productividad que obstaculizan el buen andar de la economía y en particular del sector privado", afirmó.
A los factores externos se suma el componente político: Colombia se prepara para elecciones presidenciales que podrían redefinir el rumbo económico. Como lo señaló el experto, “estamos cerca de elegir entre dos modelos económicos diferenciados, lo que introduce un alto nivel de incertidumbre, pero también de posibles sorpresas”.
A pesar del recorte, desde Alianza Valores mantienen una visión menos pesimista. Su proyección se acerca más al 2,6 %, similar a la del año anterior. La clave, según Velásquez, está en una eventual recomposición del crecimiento, donde la inversión —hoy rezagada— podría tomar protagonismo, especialmente, en sectores como infraestructura y vivienda.
"Nosotros somos menos negativos. Estamos proyectando un crecimiento cercano al 2,6%, similar al del año anterior", señaló. El argumento central es que un eventual cambio político podría desbloquear la inversión privada, especialmente en sectores como infraestructura y vivienda, que llevan años estancados. (Lea en CONtexto: Inflación anual continúa con tendencia al alza y se ubica en 5,56 %)
¿Qué nos falta frente a Argentina, Chile y Perú?
En la comparación regional, Colombia no sale bien librada frente a economías como Argentina, Chile y Perú, que proyectan crecimientos superiores. Velásquez explica que esos países están implementando políticas que generan mayor tracción a la inversión, el componente que, a su juicio, garantiza el crecimiento sostenido. Sin embargo, matiza: Colombia crecerá más que Brasil y México, las dos economías más grandes de la región, y su proyección supera el promedio latinoamericano de 2,1%.
"La economía colombiana es resiliente", reconoció, y señala que factores como las remesas —que alcanzaron los 13.000 millones de dólares el año pasado— siguen dinamizando el consumo interno. Aun así, concluye que ese ritmo de crecimiento "es insuficiente para superar los lastres del país en materia de pobreza y empleo formal".
El cruce con el gobierno Petro
Ante la respuesta del Gobierno, que señaló al Banco de la República como un freno al crecimiento por mantener las tasas de interés elevadas, Velásquez no esquiva el debate. Si bien es cierto que las tasas altas tienen un efecto negativo sobre el crédito y la inversión, el analista defendió la decisión del emisor.
"Esos incrementos son necesarios para anclar las expectativas inflacionarias, que hoy superan el 5,5 %. Todos nuestros pares regionales están por debajo de ese nivel. No nos podemos llamar a engaños”, declaró. (Lea en CONtexto: ¿Se frenará el agro colombiano? Así están golpeando las alzas de las tasas de interés al sector)
Lo que sí cuestiona son las señales del propio gobierno hacia el sector privado. Medidas como el impuesto al patrimonio a personas jurídicas y al sector financiero y minero-energético, dice, "restan competitividad y encarecen aún más el crédito en una coyuntura que ya es difícil".
El próximo gobierno y el potencial sin explotar
Velásquez cierra con una lectura esperanzadora, pero condicionada. Colombia tiene un enorme potencial, especialmente ante la posibilidad de un nuevo ciclo de materias primas, una mayor integración regional y el desarrollo del agro, la ganadería y la infraestructura a través de esquemas como las Asociaciones Público-Privadas.
Pero ese potencial, insiste, solo se materializará con reglas claras y un tratamiento no hostil hacia la actividad privada. "Lo que se ha puesto en tela de juicio en los últimos cuatro años es el reconocimiento de la importancia de la actividad privada en el país. Eso es lo que hay que restablecer", concluyó.



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