El fortalecimiento global del dólar, la publicación de encuestas electorales desfavorables para la oposición y una compra de divisas del Ministerio de Hacienda explican la presión alcista que vivió la tasa de cambio en estos últimos siete días. Los analistas proyectan que el peso colombiano se mantendrá en un rango entre $3.500 y $3.700 hasta tanto los resultados electorales den mayor certeza al mercado.
De acuerdo con Carlos Alberto Velásquez, director de Investigaciones Económicas de Alianza Fiduciaria Valores, tres factores confluyeron esta semana para presionar al alza la tasa de cambio en Colombia, manteniendo al dólar en terreno volátil y generando inquietud entre inversionistas y analistas del mercado financiero. El primero de ellos es de origen global.
"Ha habido un fortalecimiento del dólar a nivel global, lo que generó una presión alcista sobre todas las monedas latinoamericanas", señaló Velásquez.
Este fenómeno, enmarcado en el conflicto del Medio Oriente, ha llevado a los inversionistas internacionales a refugiarse en el dólar como activo seguro.
No obstante, el segundo y más determinante factor es local: la publicación de encuestas electorales. Las firmas Invamer y GAD3 publicaron sus más recientes mediciones, y los resultados no fueron bien recibidos por los mercados.
Las cifras mostraron que Paloma Valencia, candidata de la derecha elegida en la consulta interpartidista del 8 de marzo, no avanza con la fuerza esperada, mientras que el proyecto político de Iván Cepeda (visto por los mercados como candidato de continuidad del gobierno Petro) mantiene posiciones.
"Los mercados lo que esperan es que el gobierno de Colombia adopte unas políticas que sean amigables con los mercados. En ese sentido, dado que el proyecto de Iván Cepeda es de continuidad, no es bien recibido que se mantenga como líder (de esas encuestas), sino que los candidatos de oposición, a partir de esas dos encuestas, no hayan tenido mejores números", sostuvo.
Al ser consultado sobre si los mercados reflejaron “temor” ante esos resultados, el director de Investigaciones Económicas coincidió y explicó que, cuando las encuestas anticipan que ese escenario podría no concretarse, la reacción es inmediata: salida de capitales, toma de utilidades y depreciación del peso.
"Eso es claramente el reflejo del temor de algunos inversionistas y de la toma de utilidades, lo que que motiva que haya una salida moderada de dólares y, en ese sentido, una depreciación del peso", precisó el analista.
Dólar en próximos meses
El tercer elemento fue puntual pero no menor. El Ministerio de Hacienda realizó esta semana una compra de aproximadamente 200 millones de dólares en el mercado cambiario para financiar una recompra de bonos en moneda extranjera. Aunque Velásquez recalcó que su incidencia fue menor frente a los otros dos factores, sumó presión en un mercado ya de por sí sensible.
De cara a las próximas semanas, el panorama sigue siendo incierto. Todavía faltan por publicar los resultados de Guarumo y el Centro Nacional de Consultoría, dos de las grandes encuestadoras del país.
"Si los resultados van en línea con los de Invamer y GAD3, puede haber una presión alcista adicional sobre la tasa de cambio", advirtió Velásquez.
Sin embargo, el analista proyecta que hasta la primera y eventual segunda vuelta presidencial, el dólar se mantendrá en un rango de entre $3.500 y $3.700.
"Los grandes movimientos se van a dar precisamente después de que ya tengamos una mayor certeza y que efectivamente se elija al próximo presidente o presidenta del país. En ese momento ya habrá un movimiento, ya sea hacia una mayor apreciación o hacia una depreciación", concluyó.
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