Así son conocidos popularmente y continúan creciendo, según cifras del DANE, que insiste en que actualmente 2,26 millones de personas entre los 15 y 28 años se encuentran completamente desvinculadas, tanto del sistema educativo, como del mercado laboral.
La cifra equivale al 20,3 % de la población joven en edad de trabajar en el país, lo que significa que uno de cada cinco jóvenes colombianos no tiene acceso ni a educación ni a empleo formal.
El fenómeno se ha convertido en una de las principales alertas sociales y económicas del país, debido a las consecuencias que puede generar en términos de pobreza, informalidad, violencia y falta de oportunidades para toda una generación.
Causas detrás del aumento
Expertos señalan que existen múltiples factores estructurales que explican el crecimiento de esta población. De acuerdo con un estudio de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, una de las principales razones es la falta de acceso a educación de calidad y las dificultades económicas que enfrentan millones de familias colombianas.
A esto se suma la escasez de empleos formales para jóvenes sin experiencia laboral, un problema que históricamente ha golpeado con mayor fuerza a quienes terminan el bachillerato o intentan ingresar por primera vez al mercado laboral.
El estudio también advierte que, en el caso de muchas mujeres jóvenes, las responsabilidades de cuidado dentro del hogar terminan limitando sus posibilidades de estudiar o trabajar, profundizando así las brechas sociales y económicas.
Problema que amenaza el futuro del país
Los analistas advierten que la situación no solo afecta el presente de millones de jóvenes, sino también el futuro económico y demográfico de Colombia.
Según el informe académico, esta población necesita ser incorporada de manera urgente al sistema educativo o al empleo formal, especialmente en un contexto marcado por la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional.
La preocupación radica en que una generación desconectada de la educación y del trabajo puede traducirse en menor productividad, mayores niveles de dependencia económica y un incremento de la informalidad.
Además, especialistas señalan que la falta de oportunidades para los jóvenes suele convertirse en terreno fértil para fenómenos como la criminalidad, el reclutamiento por grupos ilegales y la migración forzada por razones económicas.
Urgencia de generar oportunidades
Diversos sectores han insistido en la necesidad de impulsar políticas públicas enfocadas en la formación, el empleo juvenil y la reducción de barreras de acceso al mercado laboral.
Entre las propuestas más recurrentes se encuentran el fortalecimiento de la educación técnica y tecnológica, incentivos para la contratación de jóvenes sin experiencia y programas de formación en habilidades digitales y socioemocionales.
Mientras tanto, las cifras siguen reflejando una realidad preocupante: millones de jóvenes colombianos permanecen atrapados en un limbo entre la educación y el trabajo, sin oportunidades claras para construir un proyecto de vida estable.



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