La reciente medición de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, y la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, reveló que las ventas de automotores nuevos crecieron con durante 2026, reflejando recuperación en el consumo y la confianza económica. Sin embargo, el sector ganadero enfrenta algo distinto, condicionado por la caída del dólar, dificultades para exportar carne y leche y efectos del clima sobre la producción nacional.
Pese al contexto económico marcado por las controversiales y cuestionadas políticas del gobierno del presidente Gustavo Petro, la industria automotriz atraviesa uno de sus mejores momentos recientes. La más reciente medición de la Andi y Fenalco reveló que las matrículas de vehículos nuevos crecieron 43 % en mayo de 2026 y 48 % en el acumulado del año, cifras que evidencian una recuperación en la confianza de consumidores y empresarios.
Sin embargo, mientras ese mercado acelera, la realidad del sector ganadero colombiano muestra un comportamiento diferente. Para Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, más que una recuperación, lo que vive la industria automotriz es una “reconfiguración” del negocio derivada de factores internacionales y locales. “El negocio de autos y motos es diferente al negocio que se tenía en 2019 antes de la pandemia. Por eso te digo, no necesariamente es una recuperación, sino una reconfiguración”, explicó Cubillos en entrevista con CONtexto Ganadero.
🚗ANDI y Fenalco: en mayo de 2026 se registraron 28.136 matrículas de vehículos nuevos.
— ANDI (@ANDI_Colombia) June 1, 2026
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Golpe a exportaciones ganaderas
El economista explicó que el mercado automotor logró recuperarse tras superar la crisis logística mundial ocasionada por la pandemia, especialmente por la escasez de contenedores y el incremento en los costos de transporte internacional.
A eso se sumaron otros factores como la disminución de la tasa de cambio, la reducción de aranceles para vehículos eléctricos y la llegada masiva de automóviles y motocicletas chinas a menor precio. “Con una menor tasa de cambio todo lo que se importa es más barato. Entonces los carros empezaron a hacerse más baratos”, señaló.
Sin embargo, esa misma variable económica ha generado un impacto contrario para la ganadería colombiana. Cubillos advirtió que la caída del dólar desestimula las exportaciones de carne y leche, debido a que los productores reciben menos pesos por cada dólar exportado. “Cuando la tasa de cambio baja favorece la importación, afecta negativamente la exportación. Nosotros necesitamos exportar más y por eso las cifras de exportación no vienen bien desde finales de 2024”, afirmó.
Mercado interno sostiene
A diferencia del sector automotor, la actividad ganadera depende en gran medida de variables como el clima, los costos de materias primas, las enfermedades sanitarias y la oferta de alimentos. Por esa razón, Fedegán considera que actualmente no puede hablarse de una recuperación similar a la que vive la venta de vehículos. Pese a ello, el comportamiento del mercado interno ha permitido amortiguar parcialmente el impacto de la caída exportadora.
Según Cubillos, el consumo nacional continúa siendo la principal alternativa para comercializar carne y lácteos, afirmando que: “Colombia tiene el tercer mercado interno más grande de Latinoamérica, después de México y Brasil”. Ese escenario, agregó, explica el incremento en el sacrificio formal de animales registrado durante el último año, impulsado principalmente por el consumo doméstico.
En conclusión, aunque ambos sectores responden a dinámicas distintas, el contraste evidencia cómo variables como el dólar, el comercio exterior y la confianza económica pueden beneficiar a algunas industrias mientras generan presión sobre otras actividades productivas clave para el país.
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