Con más de dos millones de seguidores, el periodista ecuatoriano Renán Álava Castro convirtió las leyendas, mitos y saberes campesinos en uno de los contenidos rurales más exitosos de América Latina. Su proyecto demuestra que la memoria oral del campo sigue cautivando a las nuevas generaciones.
Definitivamente, no hay edad para triunfar en el mundo de las redes sociales. Prueba de ello es Renán Álava Castro, periodista ecuatoriano de 57 años, creador de contenido e influencer que ha logrado construir una comunidad de más de dos millones de seguidores a partir de relatos sobre leyendas, mitos y misterios del campo latinoamericano. Su historia tiene un ingrediente especial: logró unir sus dos grandes pasiones, el periodismo y la creación audiovisual, con el profundo arraigo que siente por la ruralidad.
Así nació ‘El Campo es Vida’, un proyecto que hoy se ha convertido en referente para quienes disfrutan de historias cargadas de tradición, cultura y memoria campesina. Durante una entrevista concedida a CONtexto Ganadero, Álava explicó que su vínculo con el campo viene desde la infancia. “Yo soy un hombre de campo, nunca me he desligado. Nací, crecí y me formé escuchando estas historias de mis padres y de mis abuelos”, afirmó.
Del fogón familiar a las redes sociales
Aunque hoy es reconocido en plataformas digitales, el comunicador asegura que lleva décadas recopilando experiencias, relatos y conocimientos transmitidos de generación en generación. “Mucho de las historias que cuento son parte de las vivencias y de lo que nos contaban nuestros abuelos cuando nos reunían alrededor del fogón. Eso era nuestro cine, era nuestra televisión”, recordó.
Lo que más lo ha sorprendido no son las cifras de audiencia ni el alcance de sus publicaciones, sino el perfil de quienes consumen sus contenidos.
Contrario a lo que imaginaba, gran parte de sus seguidores son jóvenes interesados en descubrir las historias, mitos y tradiciones del campo latinoamericano. “Pensé que íbamos a llegar a un público de mi edad, pero resulta que el grupo que más nos ve está entre los 18 y 35 años. Eso me alegra muchísimo porque estamos sembrando en buena tierra”, señaló.
Muchas de las historias que comparte nacen de conversaciones con habitantes rurales y de los mensajes que recibe diariamente.
“Hay personas que me escriben y me dicen: ‘Renán, tengo una historia que le pasó a mi abuelo o a mi padre y quisiera que la cuentes’”.
Memoria rural que se niega a desaparecer
Para Renán Álava, el éxito de este formato confirma que las tradiciones orales siguen vivas, incluso en una época dominada por la tecnología y la inteligencia artificial. “Lo que estamos tratando de hacer es que ese registro quede guardado, que esa memoria no desaparezca”, sostuvo.
El influencer destaca que muchas de las leyendas rurales trascienden fronteras y se repiten, con matices distintos, en buena parte de América Latina. Personajes como La Llorona, el Silbón o los duendes aparecen en Ecuador, Colombia, Venezuela, Perú o Argentina con nombres y versiones diferentes, pero conservan una esencia común que conecta a las comunidades campesinas del continente.
Legado sobrepasa a seguidores
Más allá de los millones de visualizaciones y del crecimiento constante de sus plataformas, Álava asegura que su principal motivación no son las cifras. Su objetivo es contribuir a preservar una parte fundamental de la identidad cultural latinoamericana. Por eso, de cara al futuro, insiste en que su mayor aspiración es dejar un legado para las nuevas generaciones. “Si logramos hacer un aporte para que nuestra identidad no se pierda, entonces nuestro paso por la vida habrá tenido sentido”.
Y quizá allí radica el verdadero éxito de ‘El Campo es Vida’: demostrar que, en tiempos de algoritmos y pantallas, las historias que antes se contaban alrededor del fogón siguen teniendo el poder de reunir, emocionar y conectar a millones de personas.
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