Su director, Hernando García, pidió replantear la forma en que el país entiende el preciado líquido, la diversidad y el futuro productivo del campo. Su llamado, emitido en el pasado Congreso de la SAC, apunta a decisiones que ya no dan más espera.
Hernando García no habló de cifras ni de modas ambientales. Se fue a lo esencial. Recordó que sin agua no hay campo y que el país sigue discutiendo el sector agro sin mirar la base natural que lo sostiene. Lo dijo sin rodeos hace unos días desde Bogotá en el Congreso de la SAC:
“El agua no es un recurso, es un atributo que tiene nuestro territorio a través del funcionamiento de la biodiversidad”.
El dirigente insistió en que la discusión sobre la sostenibilidad debe entrar de lleno en los planes de quienes aspiran a gobernar.
García pidió que el debate no se quede atrapado en ideologías. Insistió en que el agro y el desarrollo económico necesita una visión que conecte al país con un futuro que no repita los errores del pasado.
El mensaje quedó sobre la mesa en un momento en que el clima comienza a imponer reglas más duras. Para él, el territorio ecológico no puede seguir siendo un tema secundario.
País diverso, vulnerable y en riesgo
García celebró que haya más interés político en la lucha contra la deforestación. Lo expresó con una mezcla de esperanza y urgencia: “Me hace mucha ilusión tener una agenda, un compromiso más contundente en la lucha contra la deforestación”.
Para el director del Humboldt, este paso es clave en la reducción de gases de efecto invernadero y en la defensa del patrimonio natural.
Recordó que Colombia es un país de riqueza biológica excepcional. Lo mostró con una imagen simple pero contundente: “Dos de cada diez especies de aves del planeta están en Colombia”.
También habló de ríos amazónicos con más especies de peces que continentes enteros y de bosques que superan en diversidad a todo Norteamérica. Ese tejido natural, dijo, define al país tanto como su cultura.
Pero también advirtió sobre la fragilidad. Las zonas agrícolas de montaña ya sienten el exceso de agua. El suelo, más agotado, exige más fertilizantes y menos promete en productividad. Y el riesgo no se queda ahí.
Un desastre silencioso puede venir si fallan los polinizadores. “Si caen los polinizadores, cae la producción y eso puede pasarle al cacao, a todos los cultivos”, señaló. Esa sola frase da una idea del tamaño del problema.
El director del Instituto Humboldt insistió en que la discusión sobre la sostenibilidad debe entrar de lleno en los planes de quienes aspiran a gobernar. Foto: culturaempresarialganadera.wordpress.com
Diversidad para producir mejor
García habló también de una finca ganadera que, sin proponérselo como modelo, terminó demostrando algo importante: la diversidad ayuda a resistir los extremos del clima. La describió como una finca con bosque, con producción lechera y con resultados superiores frente a otras explotaciones cuando el clima se vuelve más agresivo.
La observación coincide con estudios que alertan sobre la creciente degradación de los suelos y la presión sobre los ecosistemas. Para García, la diversidad es una herramienta productiva, no un lujo ambiental.
“La diversidad es el mejor indicador que tenemos como sociedad”, dijo con firmeza. Su invitación final fue a trabajar, conectar y crecer con un agro competitivo que no renuncie a la base que lo hace posible. García concluyó señalando que el país no puede seguir posponiendo el dilema del agua.
/)
/)