Tras cuatro años de cooperación entre Colombia y Japón, el proyecto Satreps pasa de la investigación a la implementación. Certificación, trazabilidad, inteligencia artificial y una plataforma digital serán las herramientas para posicionar la proteína colombiana en latitudes de mayor valor.
Hace cuatro años comenzó un proyecto con una pregunta de fondo: ¿cómo demostrar, con evidencia científica, que la carne producida a pasto en Colombia puede competir en los mercados más exigentes del mundo?
Ese proceso acaba de entrar en una nueva etapa. En Montería, durante la reunión del Quinto Comité de Coordinación Conjunta (CCC), Colombia y Japón ratificaron la continuidad del proyecto SATREPS, una alianza que reúne a JICA, Agrosavia, Fedegán, la Alianza Bioversity-CIAT y las universidades japonesas de Nagoya y Chubu.
El acuerdo marca el inicio de la fase de implementación de las herramientas desarrolladas durante cuatro años de investigación para fortalecer la competitividad internacional de la carne colombiana.
Con valor agregado
Uno de los principales resultados del proyecto es la plataforma Colombian Beef Grass-Fed, que permitirá a los ganaderos iniciar desde un teléfono celular el proceso de certificación de sus predios.
Para Manuel Gómez Vivas, director del Área de Sostenibilidad de Fedegán, el proyecto convierte la sostenibilidad en una oportunidad comercial para los productores.
“Tenemos una plataforma digital llamada Colombian Beef Grass-Fed, donde todos y cada uno de los productores pueden acercarse mediante el celular, inscribir su predio para que sea evaluado. De ser positiva esa evaluación, tendrán su certificado de elegibilidad Grass-Fed. Ese certificado es la puerta de entrada a mercados nacionales, pero sobre todo a Estados Unidos y la Unión Europea, donde los pagos por estas carnes sostenibles tienen un plus que se reflejará directamente en los ingresos de nuestros ganaderos”, manifestó.
La certificación verificará que la carne proviene de sistemas productivos que cumplen estándares de alimentación a pasto, sostenibilidad y trazabilidad, atributos cada vez más valorados por los consumidores internacionales.
Ciencia llega a la finca
El proyecto también incorporó herramientas de inteligencia artificial para facilitar la toma de decisiones en los predios.
Con apoyo de equipos de medición en campo, los productores podrán estimar la cantidad y calidad del forraje disponible, monitorear el desempeño de los animales y optimizar el manejo de los sistemas ganaderos.
“Con la inteligencia artificial acompañado de los equipos de campo podremos conocer cuánto forraje producen las praderas y cuál es su calidad. Eso le permitirá al ganadero tomar mejores decisiones y ser más productivo. El monitoreo permanente de los bovinos también ayudará a evaluar el desempeño de los animales y mejorar la administración del predio”, explicó Gómez.
El directivo destacó que el modelo integra productividad, sostenibilidad y acceso a mercados internacionales.
“Es una ganadería sostenible, con menos emisiones, con sistemas silvopastoriles y enlazada a cadenas de valor donde los atributos de esta carne producida a pasto serán reconocidos. Es la mejor unión entre la ciencia, representada por CIAT, Agrosavia, las universidades de Nagoya y Chubo de Japón y la capacidad de Fedegán para llevar estos desarrollos a toda la comunidad ganadera”, amplió.
El siguiente paso
Durante la reunión también se confirmó que la plataforma ya cubre todo el proceso de certificación, desde la inscripción del productor hasta la verificación en la planta de sacrificio.
Además, el sistema de trazabilidad desarrollado por SATREPS ha registrado cerca de 2.400 bovinos y se proyecta su integración con SINIGAN para ampliar la cobertura nacional.
Para Jaime Daza Almendrales, secretario general de Fedegán, el proyecto comienza a mostrar resultados concretos.
“Se cristalizan los esfuerzos que se han venido haciendo durante estos cuatro años por el equipo de Fedegán, en cabeza del doctor Manuel Gómez. Nuestros aliados de JICA, Agrosavia y CIAT están muy complacidos con los resultados que empieza a arrojar esta investigación. Los resultados se cristalizarán a partir de marzo del próximo año en documentos oficiales, aunque ya en este momento estamos viendo efectos muy positivos en los pilotos que se han venido ejecutando”, agregó.
El reto ahora es escalar
Con la ratificación del convenio, el desafío deja de ser científico para convertirse en productivo.
La meta será llevar la certificación Grass-Fed, las herramientas de trazabilidad y los sistemas de gestión de forrajes desde las fincas piloto hasta miles de productores, de manera que la sostenibilidad se traduzca en una ventaja comercial y permita posicionar la carne colombiana producida a pasto en mercados de mayor valor.
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