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¿Por qué vale la pena clasificar las vacas lecheras?

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Uno de los aspectos más relevantes dentro de la clasificación es la evaluación del sistema mamario, considerado determinante en la productividad de las vacas lecheras.

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Clasificación de vacas lecheras: ¿el secreto para mejorar la genética del hato?

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

La clasificación lineal se consolida como una herramienta fundamental para que los ganaderos conozcan a fondo sus animales, optimicen la producción y tomen decisiones acertadas en mejoramiento genético.

La clasificación lineal se consolida como una herramienta fundamental para que los ganaderos conozcan a fondo sus animales, optimicen la producción y tomen decisiones acertadas en mejoramiento genético.


La clasificación de vacas lecheras permite entender a profundidad las características de cada animal y orientar decisiones clave dentro del sistema productivo. Así lo explica Daniel Alfonso Camargo Martínez, médico veterinario y zootecnista, criador y clasificador de razas lecheras, quien destaca su papel dentro del mejoramiento genético. (Lea en CONtexto ganadero: Siete razas lecheras destacadas a nivel mundial)

Para el experto, la clasificación es un punto de partida indispensable. “La clasificación lineal es la herramienta más importante que el ganadero puede tomar, porque al conocer sus animales puede saber qué mejora y qué no mejora. Entonces yo digo que todo ganadero, pequeño o mediano, tiene que utilizar esa herramienta de la clasificación”, señaló. Esta visión refuerza la idea de que el conocimiento detallado del hato es la base de cualquier avance productivo.


Criterios clave


Uno de los aspectos más relevantes dentro de la clasificación es la evaluación del sistema mamario, considerado determinante en la productividad de las vacas lecheras. Sin embargo, no es el único factor a tener en cuenta, ya que la evaluación busca un equilibrio integral del animal.

En palabras de Camargo, “lo más importante, y como lo dice su valor en la clasificación, es el sistema mamario. Necesitamos animales con buenas glándulas mamarias; el 40 % de la evaluación final es el sistema mamario”. Este criterio se complementa con otros como la fortaleza, el balance corporal y la capacidad de adaptación al entorno, lo que permite identificar animales funcionales y productivos.


Rangos y evaluación


La clasificación agrupa a los animales según su conformación morfológica en diferentes rangos que van desde excelente hasta regular. No obstante, el especialista advierte que el enfoque no debe centrarse únicamente en la puntuación. (Lea en CONtexto ganadero: Conozca las opciones de razas de leche para trópico alto)

“Más que la vanidad de los puntos necesitamos es conocer nuestro animal. Pero las dividimos en varios grupos, como la de 90 a 96, que es la puntuación más alta que tenemos en Colombia”. Estos rangos permiten ubicar a cada vaca dentro de un estándar, teniendo en cuenta factores como la edad y el número de partos.


Acceso y mejoramiento


En Colombia, los productores pueden acceder a este servicio a través de asociaciones de razas, que además ofrecen acompañamiento técnico y seguimiento periódico. La clasificación, generalmente anual, se convierte en una herramienta de diagnóstico continuo.

Camargo resalta la importancia de la disciplina en el proceso de mejoramiento: “Si un ganadero es juicioso con este tema de la clasificación, con un buen acoplamiento y un buen apareamiento, seguramente va a ver una mejora notable en sus animales. Cuando se trabaja así, las siguientes generaciones explotan mucho esas características y mejoran mucho”. Este enfoque demuestra que el progreso no depende únicamente de inversiones, sino de un trabajo constante y bien orientado.