CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
blindar la producción ganadera

Foto: FEDEGAN

Para Manuel Gómez, director de Sostenibilidad de Fedegán, el productor colombiano entendió que la naturaleza dejó de ser un elemento ajeno al negocio.

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Colombia ya supera las 340.000 hectáreas en ganadería sostenible rumbo a nuevos mercados

por: Neife Castro- 31 de Diciembre 1969

La capacitación de más de 24.600 productores y el auge de los sistemas silvopastoriles están redefiniendo la actividad pecuaria: hoy las buenas prácticas también se traducen en productividad, bienestar animal y una puerta de entrada a Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.

La capacitación de más de 24.600 productores y el auge de los sistemas silvopastoriles están redefiniendo la actividad pecuaria: hoy las buenas prácticas también se traducen en productividad, bienestar animal y una puerta de entrada a Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.



Durante años, la sostenibilidad en la ganadería se resumía en árboles, captura de carbono o conservación de los bosques. Hoy el concepto es mucho más amplio.

Además del componente ambiental, la sostenibilidad se convirtió en una herramienta para producir más y mejor, responder a las exigencias de los mercados y fortalecer la competitividad de las fincas.

Ese cambio comienza con decisiones cotidianas dentro del predio: el manejo eficiente del agua, la sanidad del hato, el bienestar animal y la incorporación de prácticas que permitan producir de manera más eficiente.

Al mismo tiempo, los compradores internacionales dejaron de fijarse únicamente en la calidad del producto y empezaron a exigir evidencia sobre su origen, la trazabilidad, el impacto ambiental y la ausencia de deforestación en la cadena productiva.

Mientras entidades como la ANDI insisten en que la educación ambiental es fundamental para transformar los sistemas productivos, el sector ganadero colombiano ha comenzado a prepararse para responder a esas nuevas condiciones del mercado.

Para Manuel Gómez, director de Sostenibilidad de Fedegán, el productor colombiano entendió que la naturaleza dejó de ser un elemento ajeno al negocio.

“Los ganaderos comprenden y conocen la importancia y dependencia de la naturaleza en su actividad productiva”, aseguró Gómez en entrevista con CONtexto Ganadero.

Según explicó, esa visión se refleja en un mayor interés por proteger las fuentes de agua, integrar árboles a los potreros, conservar la biodiversidad y aprovechar los servicios ecosistémicos.

Esos servicios, además de beneficiar el ambiente, contribuyen a mejorar la productividad de las fincas.


Ventaja competitiva


Hoy el desafío ya no consiste únicamente en demostrar que la ganadería puede ser sostenible ambientalmente.

El siguiente paso es convertir ese esfuerzo en una ventaja competitiva que permita acceder a mercados cada vez más exigentes y mejor pagados.

De acuerdo con Fedegán, Colombia supera las 340.000 hectáreas bajo esquemas de ganadería sostenible y ha fortalecido las capacidades de más de 24.600 ganaderos.

Paralelamente, el país avanza en trazabilidad, bienestar animal y herramientas para medir la huella de carbono, aspectos que cobran cada vez mayor relevancia en el comercio internacional.

“Hoy ya no hablamos solo de una aspiración, sino de resultados concretos”, afirmó Gómez.

A su juicio, el reto ahora es que un mayor número de productores implementen los modelos sostenibles, accedan a certificaciones y cuenten con información verificable.

Solo así podrán competir en mercados como Estados Unidos, la Unión Europea o Japón.

“El desafío ya no es demostrar que la ganadería puede ser sostenible, sino convertir esa sostenibilidad en un atributo reconocido y remunerado por los consumidores y los mercados nacionales e internacionales”, puntualizó Gómez.


Resultados visibles


La transformación también se refleja en el campo. Según Fedegán, Colombia suma más de 44.000 hectáreas establecidas en sistemas silvopastoriles, un modelo que integra árboles, arbustos y pasturas con la producción bovina.

Impulsada durante más de una década junto con aliados como CIPAV, The Nature Conservancy y el Banco Mundial, esta estrategia ha contribuido a recuperar áreas degradadas, fortalecer la biodiversidad y hacer más eficientes los sistemas productivos.

Para Gómez, los sistemas silvopastoriles representan uno de los mejores ejemplos de cómo la sostenibilidad puede generar beneficios tanto ambientales como productivos.

“Los sistemas silvopastoriles son quizás el ejemplo más visible”, agregó Gómez.

El director de Sostenibilidad explicó que integrar árboles, arbustos y pasturas en una misma unidad productiva favorece la biodiversidad y la captura de carbono.

También mejora el bienestar animal, aumenta la disponibilidad de forraje y puede multiplicar hasta por cinco la productividad frente a modelos tradicionales.

De esta manera, la sostenibilidad dejó de ser únicamente una respuesta a los cuestionamientos ambientales para convertirse en un factor que mejora la rentabilidad y la competitividad del negocio ganadero.

Porque hoy una finca sostenible no solo conserva mejor sus recursos naturales; también produce con mayor eficiencia y tiene más oportunidades de acceder a mercados que valoran, además de la calidad de la carne y la leche, la forma en que fueron producidas.