Conozca los criterios medibles de bienestar animal en el hato ganadero

Por: 
CONtexto ganadero
24 de Junio 2021
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Hay diversos aspectos del bienestar animal que se pueden medir para saber cómo va el hato y qué aspectos se deben mejorar para ser más productivos y competitivos. Foto: 2000agro.com.mx

La aplicación de buenas prácticas en la ganadería lechera puede ayudar a los propietarios a mantener sus negocios viables desde el punto de vista económico, social y ambiental.

 

Según el especialista y técnico en salud animal de la firma Ourofino, Fernando Hecney Sedano Ramírez, hay una serie de criterios de bienestar animal que son y deben ser medibles para tener un hato más rentable.

 

Uno de esos componentes es el comportamiento ya que algunos de ellos pueden indicar problemas de bienestar animal, esto incluye disminución de la ingesta de alimento, alteraciones en el comportamiento locomotor y de postura, variaciones en el tiempo de descanso, relación con las personas, aumento en la frecuencia y ritmo respiratorio o jadeo, tos, escalofríos y apiñamientos, acicalamiento y manifestación de comportamientos estereotipados, agonístico, agresividad, depresión u otras conductas anómalas. (Lea: Bienestar animal: una cuestión ética pero también económica)

 

También están las tasas de morbilidad, incluyendo para las enfermedades infecciosas y metabólicas como mastitis, metritis, laminitis, enfermedades metabólicas, enfermedades parasitarias, las complicaciones pos parto y pos procedimiento, la frecuencia de lesiones, todas las cuales pueden ser indicadores directos o indirectos de bienestar animal de todo el rebaño.

 

Los sistemas de puntuación, tales como la condición corporal, el índice de cojera y la calidad de la leche pueden brindar información adicional. Según la comisión de Normas Sanitarias de la OIE para los animales terrestres, tanto el examen clínico como la patología pueden emplearse como indicadores de enfermedad, lesiones y otros problemas que pueden comprometer el bienestar animal, el examen post mortem es útil para establecer las causas de muerte del ganado.

 

Igualmente, las tasas de mortalidad y de sacrificio selectivo afectan la duración de la vida productiva y, al igual que las tasas de morbilidad, pueden ser indicadores directos o indirectos del bienestar animal. Dependiendo del sistema de producción, se pueden obtener estimaciones de las tasas de mortalidad y de sacrificio selectivo, analizando las causas de la muerte, así como el patrón de frecuencia y la distribución en el tiempo y en el espacio de los patrones de incidencia. Las tasas de mortalidad y de sacrificio selectivo deberán registrarse con regularidad.

 

Así mismo, en los animales en crecimiento los cambios significativos de peso corporal (por fuera de la tasa de crecimiento esperada), especialmente una pérdida repentina de peso, pueden ser indicadores de deficiencia en el bienestar animal, el rendimiento futuro, incluyendo la producción de leche y la fertilidad, de las novillas de reemplazo puede verse afectada por sub o sobrealimentación en las diferentes etapas de la crianza. En los animales lactantes, la evaluación de la condición física por fuera de un rango aceptable, así como los cambios significativos de peso corporal y disminución de la producción de leche pueden ser indicadores que comprometen el bienestar animal. (Lea: Colombia reglamenta el bienestar animal)

 

La eficiencia reproductiva puede ser otro indicador negativo para las fincas lecheras, ya que bajos niveles reproductivos pueden estar relacionados a un deficiente estado del bienestar animal de la explotación bovina. Se puede determinar por mediciones de indicadores tomados directamente sobre el animal tales como: anestro o intervalo prolongado entre partos, baja tasa de concepción, alta tasa de abortos, alta tasa de distocias, placenta retenida, metritis, y, pérdida de fertilidad en toros reproductores.

 

Al igual que las condiciones de manejo, el aspecto físico puede ser un indicador de sanidad y bienestar animal, los atributos del aspecto físico que pueden indicar problemas de bienestar son: presencia de ectoparásitos, pérdida de pelaje, color o textura anormal del pelo, suciedad excesiva con heces, barro o tierra, inflamaciones anormales, heridas y lesiones, descargas (por ejemplo: nasales, oculares, o del tracto reproductivo), anomalías en las pezuñas, posturas anormales indicadoras de dolor (por ejemplo: arqueamiento dorsal, cabeza gacha), emaciación y deshidratación.

 

Un manejo inadecuado puede conllevar miedo y angustia en el ganado, los indicadores pueden ser: muestras de una pobre relación hombre-animal, como distancia de fuga excesiva, comportamiento negativo durante el ordeño, como la resistencia a entrar en la sala de ordeño, patadas, gemidos, porcentaje de animales que se golpean contra las cercas o puertas, índice de animales lesionados durante el manejo, como magulladuras, laceraciones, cuernos y extremidades fracturadas, índice de animales que gimen de forma anómala o excesiva durante la contención y manejo, comportamiento alterado en la manga o en el brete de contención tal como rehusarse a entrar, índice de animales que resbalan o se caen.

 

Una de las grandes ventajas de la adopción de estas prácticas es la búsqueda de la prevención alineada con el tratamiento, o sea, de evitar los problemas, reduciendo los costos con medicamentos. Las áreas en que las buenas prácticas deben estar presentes son: bienestar, nutrición, ordeño, salud animal y medio ambiente, concluye el experto.