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Cuando las inundaciones arrasaron su finca, ganadero eligió aplicar un nuevo modelo de negocio

Melanny Orozco 04 de Marzo 2026
Della Rosa y El Rosario, única ganadería presente en AnatoFoto: CortesíaEl proyecto incluye un tour ganadero tradicional, donde los visitantes participan en ordeño, cabalgatas y recorridos por los potreros, mientras conocen el manejo productivo enfocado en bienestar animal y sostenibilidad.

Tras perder 50 hectáreas por las inundaciones del río Sinú, una empresa pecuaria decidió fortalecer una segunda línea de negocio basada en naturaleza, cultura y producción sostenible. La estrategia no solo busca compensar pérdidas, sino transformar la percepción del sector y posicionar al departamento como destino integral.


En medio de las afectaciones invernales que golpearon al departamento de Córdoba, la ganadería El Rosario y Della Rosa, ubicada a orillas del río Sinú, enfrentó la pérdida productiva de cerca de 50 hectáreas que permanecerán entre cuatro y seis meses sin generar ingresos. (Lea en CONtexto ganadero: Ganadería con 100 años de historia entra al exclusivo grupo de Empresas B. ¿De qué se trata?)

Lejos de replegarse, su propietario, Paul Rodríguez, decidió reforzar una estrategia que venía construyendo desde hace 11 años: el turismo rural como complemento económico y como vitrina para mostrar una producción responsable y sostenible.

Las inundaciones no solo afectaron suelos y pasturas; también pusieron a prueba la capacidad de adaptación empresarial. Rodríguez reconoció que fueron directamente impactados por el invierno, pero sostiene que la respuesta no podía limitarse a esperar la recuperación del terreno.

Nosotros ya llevamos 11 años con el programa de La Quinta Ecotours, que es nuestro proyecto de turismo ganadero y de naturaleza. Y lo que buscamos en este tipo de espacios, donde hay agencias de viajes y operadores interesados en la oferta nacional, es poder mostrársela de primera mano”, afirmó.

La participación en escenarios comerciales del sector turístico como Anato permitió visibilizar la oferta cordobesa en un momento clave, cuando el departamento fue destino invitado. Para el empresario, era una oportunidad estratégica, ya que se convirtió en “un motivo más para nosotros estar presentes en un tipo de turismo que tiene mucho futuro en el departamento”.


Fuente de ingresos


La diversificación no es una moda; es una necesidad. Por eso, con hectáreas improductivas durante varios meses, contar con una actividad complementaria reduce la exposición al riesgo climático.

Rodríguez explicó que “la idea es que nosotros también tengamos otra fuente de ingreso, y el turismo es un potencial que tiene el departamento de Córdoba”. La propuesta integra naturaleza, gastronomía y conservación, elementos que amplían el valor agregado de la finca.

El proyecto incluye un tour ganadero tradicional, donde los visitantes participan en ordeño, cabalgatas y recorridos por los potreros, mientras conocen el manejo productivo enfocado en bienestar animal y sostenibilidad. Además, la finca ofrece avistamiento de aves, con un registro de más de 246 especies, resultado de más de una década de trabajo en conservación que ha incrementado la fauna y la flora del predio.

Esta combinación permite generar ingresos sin depender exclusivamente de la producción de carne, actividad principal de la empresa. (Lea en CONtexto ganadero: El Rosario, primera finca ganadera reconocida en programa de Nutresa)


Sostenibilidad como pilar


Más allá de lo económico, el modelo busca cambiar la narrativa alrededor de la actividad pecuaria. Es por eso que Rodríguez enfatizó que el visitante puede comprobar en campo que es posible producir de manera responsable.

En sus palabras, “podemos mostrar que haciendo una ganadería de manera responsable impactamos positivamente el medio ambiente y evitamos esas malas señalizaciones que tiene el sector sobre el tema de emisión de gases de efecto invernadero. Ellos pueden apreciar en vivo que se puede hacer carbono positivo y ser amigable con el medio ambiente”.

El enfoque en bienestar animal y certificaciones fortalece la credibilidad de la propuesta, especialmente ante operadores turísticos que priorizan criterios de sostenibilidad. De hecho, la selección para representar al departamento se dio tras un proceso de preparación de seis meses, en el que uno de los requisitos era evidenciar avances en esta materia.


Córdoba como vitrina


La experiencia no se limita a una finca, ya que para Rodríguez, cada predio tiene un potencial distinto según su ubicación y cultura. Llanos, Santanderes, Atlántico o zonas ribereñas pueden ofrecer relatos y paisajes propios.

“Cada finca es única. Todo depende del manejo que se haga en cada predio y de la experiencia que quiera dar cada propietario”, señaló.

Tras concretar 67 citas de negocio, la meta ahora es consolidar alianzas con agencias y operadores que atraigan visitantes nacionales e internacionales. La apuesta es mostrar que la actividad pecuaria no solo es motor de la economía nacional y del comercio exterior, sino también un activo cultural y ambiental.



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