Ante el impacto del fenómeno sobre la disponibilidad de agua y alimento, expertos recomiendan a los ganaderos tomar decisiones anticipadas para proteger la productividad de las fincas. También se insiste en la conservación de forrajes y la búsqueda de fuentes alternativas de agua.
El fenómeno de El Niño vuelve a encender las alarmas en el sector agropecuario colombiano.
Las altas temperaturas, la disminución de lluvias y la reducción en la oferta de pasturas obligan a productores y ganaderos a tomar decisiones estratégicas para evitar pérdidas económicas y productivas en las fincas.
En este escenario, el descarte de animales aparece como una de las medidas más importantes para garantizar la sostenibilidad del hato durante los meses críticos.
La recomendación apunta a identificar aquellos bovinos con bajos niveles de productividad o dificultades de adaptación, con el fin de reducir la presión sobre los recursos disponibles.
Decisiones anticipadas
Juan Gonzalo Botero, expresidente de la Asociación de Exportadores de Ganado en Pie (Aexgan), explicó que el fenómeno climático exige actuar con anticipación y fortalecer la planeación dentro de las fincas.
El dirigente señaló que “esta problemática nos obliga a recomendar a agricultores revisar muy bien la planeación de las siembras de sus cultivos; a tener claros los procedimientos de fertilización para evitar inconvenientes por falta de agua”.
Además, insistió en que los ganaderos deben prepararse con reservas alimenticias y evaluar, cuidadosamente, la composición de sus hatos.
Según indicó, contar con alimentos conservados puede marcar la diferencia en los periodos más intensos de sequía.
Botero manifestó que es necesario “proveerse de fuentes alternativas de alimentación como silo de maíz y girasol; descartar aquellos ganados que puedan tener dificultades para su alimentación”.
La recomendación cobra relevancia debido a que durante El Niño los costos de suplementación aumentan y la disponibilidad de forraje disminuye considerablemente. Por eso, mantener animales improductivos puede afectar el equilibrio financiero de la explotación ganadera.
Agua y movilidad
Otro de los aspectos fundamentales es la disponibilidad de agua. La reducción en caños, quebradas y reservorios obliga a los productores a buscar soluciones que permitan garantizar el abastecimiento para los animales y los cultivos.
En ese sentido, Botero destacó la importancia de implementar alternativas como pozos profundos y sistemas de almacenamiento.
También recordó que algunas regiones recurren a prácticas tradicionales para proteger los hatos durante las temporadas secas.
El expresidente de Aexgan afirmó que es importante “revisar las posibilidades de traslado de los mismos de las sábanas a las tierras a orilla de ríos, la famosa transhumancia”.
La práctica de movilizar animales hacia zonas con mejores condiciones de agua y alimento se mantiene vigente en varias regiones del país, especialmente en áreas donde la sequía afecta severamente las pasturas.
Apoyo urgente
El dirigente gremial también hizo un llamado al Gobierno nacional para facilitar herramientas financieras que permitan a productores y ganaderos prepararse de manera oportuna frente a la emergencia climática.
De acuerdo con Botero, “ya debería haber habilitado el gobierno una línea especial de crédito con tasa de interés subsidiada para la construcción” de pozos profundos.
La implementación de mecanismos de apoyo financiero resulta fundamental para que pequeños y medianos productores puedan invertir en infraestructura hídrica y en estrategias de conservación de alimento.
Para el sector ganadero, la anticipación y la planeación estratégica serán determinantes para reducir el impacto de uno de los fenómenos climáticos más desafiantes para el campo colombiano.
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