Expertos recomiendan a los ganaderos anticiparse con estrategias de conservación de forrajes, suplementación y manejo eficiente de las pasturas. El ensilaje, la arborización y la fertilización estratégica aparecen como herramientas fundamentales.
La llegada del fenómeno de El Niño vuelve a poner en alerta al sector ganadero colombiano. Las altas temperaturas, la reducción de lluvias y el deterioro de las pasturas amenazan la alimentación de los animales y, con ello, la producción de carne y leche.
Frente a este panorama, la clave está en la preparación anticipada y en el aprovechamiento de los meses de lluvia para conservar alimento.
Diego Sánchez, médico veterinario zootecnista y coordinador nacional del proyecto de mejoramiento genético del Fondo Nacional del Ganado (FNG), explicó que existen mecanismos sencillos y accesibles para que los productores enfrenten los periodos de sequía sin poner en riesgo la sostenibilidad de sus fincas.
“El tiempo de lluvias que todavía tenemos es exacto para empezar a tomar este tipo de medidas de conservación”, afirmó el experto, quien insistió en que el almacenamiento de forraje puede marcar la diferencia entre mantener el hato o sufrir pérdidas importantes durante el verano.
Reservas de alimento
Uno de los principales mecanismos recomendados es el ensilaje, una técnica basada en almacenar forrajes bajo condiciones anaerobias para conservar sus propiedades nutricionales.
Según Sánchez, el procedimiento puede realizarse con maíz, sorgo o pastos de corte y no requiere grandes inversiones en maquinaria.
El especialista explicó que, una vez el cultivo alcanza su punto óptimo de maduración, el material se corta y se almacena eliminando la mayor cantidad posible de aire. Esto puede hacerse en bolsas plásticas, canecas o estructuras tipo bunker.
“Después de 30 días ya estaría listo para que se lo den al consumo”, señaló Sánchez, al explicar que el proceso genera una fermentación anaerobia que evita el deterioro del alimento.
Otra alternativa es la deshidratación del forraje, conocida como henificación. Este método consiste en reducir hasta el 90% de la humedad del pasto para almacenarlo en forma de fardos y prevenir la aparición de hongos.
El experto destacó que muchos productores creen que estas prácticas son complejas o costosas, cuando en realidad pueden implementarse con herramientas básicas. “No hay que tener maquinaria agrícola especializada, solamente con un machete o una máquina de picar pasto”, indicó.
Además, recomendó aprovechar cultivos como el maíz y el sorgo, debido a su aporte energético gracias al contenido de grano. También sugirió fertilizar estratégicamente los pastos de corte para acelerar su crecimiento y aumentar la producción de biomasa.
Suplementación y árboles
Más allá del almacenamiento de forrajes, Sánchez advirtió que la suplementación será determinante para enfrentar la escasez de alimento. En ese sentido, recomendó aprovechar subproductos agrícolas disponibles en cada región, como palmiste, harina de arroz y concentrados fibrosos.
“Con uno o dos kilos por animal día, la idea es poder pasar esta época dura que se avecina”, aseguró.
El especialista explicó que las sales proteinadas también cumplen un papel fundamental, pues mejoran la eficiencia digestiva del ganado y optimizan el aprovechamiento de los nutrientes disponibles.
“Lo que hacemos es optimizar para que el animal, con unas pequeñas cantidades, pueda ser capaz de tener lo básico en el mantenimiento de sus funciones”, comentó.
Otra de las estrategias que gana relevancia frente a los eventos climáticos extremos es la arborización de las fincas. Árboles como leucaena, matarratón, guásimo y totumo ofrecen sombra y alimento en épocas críticas gracias a sus raíces profundas y a su capacidad de producir follaje aún en condiciones de sequía.
“Debemos empezar a sembrarlos estratégicamente en los potreros”, sostuvo Sánchez, quien resaltó que estos árboles aportan proteína y ayudan a mantener la alimentación del ganado durante el verano.
El experto agregó que, en muchas regiones, los frutos de estas especies también pueden utilizarse como complemento nutricional, reduciendo la presión sobre las pasturas.
Menos animales, más eficiencia
La fertilización estratégica aparece como otra herramienta esencial para prepararse antes de que disminuyan las lluvias. Sánchez recomendó aplicar fertilizantes ricos en nitrógeno, fósforo y potasio mientras exista humedad en los suelos, especialmente en regiones en las que aún hay buena pluviosidad.
También destacó el uso de microorganismos benéficos y abonos orgánicos para mejorar la disponibilidad de nutrientes y aumentar la producción de forraje.
Sin embargo, insistió en que la preparación no solo depende de producir más alimento, sino de administrar mejor la carga animal. En este punto, recomendó hacer descartes estratégicos de animales poco productivos o de avanzada edad para reducir la presión sobre las pasturas.
“Tenemos que descargar la finca para tener menos animales y menor demanda de forraje”, explicó.
En el caso de los sistemas de ceba, aconsejó acelerar la salida de lotes al mercado mediante suplementación para liberar espacio y disminuir costos de alimentación durante la sequía.
Sánchez concluyó que anticiparse será la principal herramienta para enfrentar El Niño y minimizar las pérdidas económicas. “Debemos estar todos unidos para lograr salir con la mayor ganancia y evitar las mayores pérdidas posibles”, puntualizó.
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