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Foto: revistapesquisa.fapesp.br

El transporte de carne o leche a largas distancias puede generar mayores emisiones de CO2 fósil.

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Experto internacional explica la relación entre huella de carbono y ganadería

por: CONtexto ganadero- 31 de Diciembre 1969

Agustín Del Prado explicó que la huella de carbono se calcula mediante el análisis de ciclo de vida, considerando todas las etapas del proceso de producción de carne o leche. Además, destacó que el transporte de productos ganaderos a largas distancias genera mayores emisiones de CO2.

En el 1° Seminario Internacional de Ganadería y Medio Ambiente realizado con la participación de Fedegán, Agustín del Prado Santeodoro experto internacional proveniente de España explicó sobre la huella de carbono y la relación con la ganadería.

De acuerdo con del Prado, la huella de carbono se calcula utilizando una metodología llamada análisis de ciclo de vida, que tiene en cuenta todas las etapas del ciclo de vida de un producto, desde la extracción de materias primas hasta la disposición final. En el caso de la producción de carne o leche, se considera la cantidad de emisiones de GEI generadas en todas las etapas, incluyendo la producción de alimentos para el ganado, el manejo de los animales, el transporte, el procesamiento y el consumo.

Una de las afirmaciones de Agustín del Prado Santeodoro es que el transporte de carne o leche a largas distancias puede generar mayores emisiones de CO2 fósil. Esto se debe al consumo de combustibles fósiles utilizados en los vehículos de transporte. Por lo tanto, se considera más sostenible consumir productos locales o regionales para reducir la huella de carbono asociada al transporte.

En el contexto de la ganadería, Agustín del Prado menciona que hay dos tipos principales de emisiones de CO2 relacionadas. Uno se relaciona con el manejo de los suelos, donde se puede perder o ganar CO2 según las prácticas utilizadas. Por ejemplo, la conversión de bosques antiguos en pastizales o cultivos resulta en una pérdida significativa de CO2, mientras que la transformación de cultivos en praderas permanentes asociadas a la ganadería rumiante puede llevar a una ganancia de CO2.


El óxido nitroso un poderoso contaminante

Además, las emisiones de gases de efecto invernadero en la ganadería no se limitan al CO2. El óxido nitroso (N2O) es otro gas de importancia en relación con el cambio climático. Se genera principalmente en procesos biológicos de degradación del nitrógeno, como la fertilización sintética y la descomposición de estiércoles. El óxido nitroso tiene un potencial de calentamiento global aproximadamente 265 veces mayor que el CO2 a 100 años.

Las emisiones de óxido nitroso en la ganadería se producen principalmente en la fertilización sintética, la aplicación de purines y estiércoles al suelo, y las fases de gestión de las excretas de los animales. Por lo tanto, es importante considerar tanto las emisiones de CO2 como las de otros gases de efecto invernadero, como el metano y el óxido nitroso, al evaluar la huella de carbono de la ganadería.

En relación con el metano, Agustín del Prado destaca que las emisiones suelen estar asociadas a la ganadería, especialmente en rumiantes como el ganado vacuno. El proceso de fermentación en el sistema digestivo de estos animales produce metano como subproducto, el cual es liberado a la atmósfera. En el caso de animales monogástricos, como cerdos y aves de corral, las emisiones de metano están más relacionadas con el manejo de estiércoles y la producción de piensos.

Otro factor importante mencionado por Agustín del Prado es el cambio en el uso de la tierra. La deforestación, especialmente cuando se convierten áreas boscosas en pastizales para la cría de animales, puede contribuir a las emisiones de metano. La pérdida de los bosques como sumideros de carbono y la liberación de gases debido al cambio en el uso del suelo son factores que deben considerarse al evaluar la huella de carbono de la ganadería.

Sin embargo, Agustín del Prado también señala que la ganadería bien gestionada puede tener aportes positivos en términos ambientales. Estos incluyen la conservación de la biodiversidad, el reciclaje de nutrientes, la fertilización del suelo, la dispersión de semillas, la polinización, la prevención de incendios, el flujo de agua y la prevención de la competencia en la cadena alimentaria humana. Estos aspectos resaltan la importancia de implementar prácticas ganaderas sostenibles y regenerativas.

En Colombia, por ejemplo, se están llevando a cabo investigaciones centradas en valorar los sumideros de carbono en sistemas ganaderos, especialmente en la ganadería regenerativa o extensiva. Estos estudios buscan cuantificar el impacto de la ganadería en los nichos ecológicos ocupados por herbívoros salvajes en el pasado, con el fin de determinar las emisiones que habrían ocurrido en ausencia de la ganadería.