Informe especial: El impacto de regalar una vaca en Colombia

Por: 
Luisa Gómez Rodríguez
26 de Julio 2013
compartir
Impacto positivo 'Una vaca por la paz'
En lo que lleva el programa de existencia, se beneficiaron 1.271 familias. Foto: Fundagán.
De acuerdo con una encuesta de medición de impacto, realizada entre Fundagán y la Oficina de Investigaciones Económicas de Fedegán, los beneficiarios del programa ‘Una vaca por la paz’ mejoraron su economía en un 90,66% y su nutrición en un 86,51%.
 
Tres años después de haber comenzado labores, el programa 'Una vaca por la paz', liderado por la Fundación Colombiana Ganadera, Fundagán, dio a conocer los resultados de la iniciativa, luego de haber realizado una encuesta en noviembre de 2012 a un poco más de 300 familias que han resultado beneficiadas en el país. El objetivo: conocer el impacto que tiene la vaca en una familia campesina en condición de vulnerabilidad.
 
Manuel Gómez, funcionario de la Oficina de Investigaciones Económicas de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, explica que aspectos como los ingresos económicos, la nutrición, la unión familiar, la permanencia en la región y el impulso que el programa genera en la población beneficiada, están incluidos dentro de esta encuesta realizada al 30% de las personas que han sido favorecidas, de un total hasta ese momento de 1.110.
 
Con las respuestas, los encuestados resaltaron los beneficios al recibir la vaca, como por ejemplo el apoyo para buscar identidad con el campo y los beneficios económicos que puede recibir. Es vital para estos programas medir el grado de satisfacción y bienestar en aspectos sociales y monetarios. Con esto lo que busca la vaca por la paz es que los núcleos familiares se mantengan y la tradición ganadera pase de padres a hijos”, señala Gómez. (Lea: Niño víctima de la violencia recibe Vaca por la paz)
 
Uno de los temas a destacar es el aumento del ingreso económico y el mejoramiento nutricional que generó regalar una vaca en regiones como el Altiplano Cundiboyacense, el Caribe, el Eje Cafetero, los Llanos Orientales, Santanderes, Huila y el Suroccidente del país. A nivel nacional el 90,66% de la población afirmó que su condición financiera mejoró, mientras que el 86,51% aseguró que la nutrición al interior de la familia aumentó.
 
Es el caso de Hilda Luz Parra, una mujer que fue desplazada por la violencia y despojada de su tierra, y quien dice que ahora comienza una nueva oportunidad para mejorar su vida y la de su familia en el municipio de Tenjo (Cundinamarca).
 
Hace un año y medio me regalaron a la ‘Pola’,  la primera cría, que nació el 13 de junio del año pasado se la di a Fundagán, con el fin de que otras personas se beneficien del programa ahora tengo otras dos crías. Con la llegada de esta vaca he podido comprar el concentrado para los animales y también alimentar mejor a mis hijos”, comenta Hilda Luz. (Lea: El significado de recibir una 'vaca por la paz' en Nariño)
 
“Sí, me quedo en mi finca”
 
Otro de los aspectos a resaltar dentro de esta encuesta es la motivación de quienes reciben una semoviente preñada. El 100% de los encuestados en zonas como el Altiplano Cundiboyacense, el Caribe, los Santanderes, Huila y el Suroccidente, dicen querer permanecer en el predio en el cual habitan.
 
Uno de los que así lo expresa es Lorenzo Ruiz Mendoza, uno de los ganaderos beneficiados de Sucre, quien asegura que ha podido mejorar su situación económica y la nutrición de sus hijos, además comenta no tener intenciones de dejar su predio.
 
No me iría de aquí porque me gusta, porque estoy acostumbrado a esta tierra y además aquí está mi familia y la vaquita que un ganadero sacó de su finca para dármela, eso es importante”, expresa Ruiz Mendoza. (Lea: Conozca los donantes de Una Vaca por la Paz)
 
 
Recuadro de otros valores (Click en la imágen para ampliar)
 
 
Recibir una vaca significa que alguien a uno lo está teniendo en cuenta, que se preocupan por quienes lo necesitan y eso hace que la vida de quien la recibe mejore muchísimo”, comenta Miguel Anaya Serrato, ganadero y beneficiario de La Plata, Huila.
 
 
La encuesta
 
De los 1.110 beneficiarios del programa ‘Una vaca por la paz’, se le aplicó a un 30% el cuestionario realizado por Fundagán. Los encuestados fueron escogidos de manera aleatoria y la recolección de datos se realizó vía telefónica y por un ‘control de visita’, es decir una visita técnica o de inspección.
 
Lo que viene
 
Después de 3 años de liderar el programa, Fundagán continúa con la intención de ayudar a las familias que más lo necesitan. Por eso este año, además de beneficiar a campesinos víctimas del conflicto armado, también se trazó como objetivo mejorar las condiciones de vida de soldados afectados por las minas antipersonal. (Lea: La responsabilidad social ganadera se impone en Colombia)
 
No hay como devolverles a estos soldados sobrevivientes su salud física, sus piernas o sus ojos.  A través del programa ‘Una vaca por la paz’ queremos darles una semilla solidaria de esperanza para que reconstruyan sus vidas. Que sirva como motivación para el retorno a sus lugares de origen”, puntualiza María Fernanda Cabal, miembro fundador de Fundagán.
 
Con este tipo de iniciativas, como lo dice Manuel Gómez, lo que ha logrado la Fundación Colombiana Ganadera es contribuir al desarrollo de quienes lo han perdido todo, con el fin de que reconstruyan su vida en el campo y creen un nuevo y mejor futuro para quienes serán los próximos ganaderos del país.