Puede caminar aparentemente bien y, aun así, desarrollar un problema que afectará la producción de leche, aumentará los costos veterinarios y acortará su vida útil. Especialistas advierten que muchas lesiones podales comienzan con alteraciones en la conformación de las extremidades, aspecto que también debe tenerse en cuenta en los programas de mejoramiento genético.
Muchos productores asocian los problemas podales únicamente con una vaca que cojea. Sin embargo, los especialistas advierten que las lesiones suelen comenzar mucho antes. Una desviación en los aplomos o el cierre de los garrones modifica la forma en que el animal distribuye su peso, provocan un desgaste desigual de las pezuñas y termina afectando tanto su bienestar como su productividad.
El médico veterinario Ricardo Arenas, autor del Manual Práctico Ganadero de Fedegán, explicó que estas alteraciones obligan al animal a cambiar la manera en que apoya sus extremidades. “El animal empieza a apoyarse mal, a hacer más fuerza en uno de los dos dedos y eso empieza a desgastar las pezuñas de manera diferente”, señaló.
Ese desgaste irregular, agregó, termina convirtiéndose en un problema clínico. “Eso produce cojeras. Y cuando se presentan cojeras, son reflejo de un animal con dolor; hay inflamación y empieza todo un manejo veterinario que aumenta los costos y bajan la productividad”, amplió Arenas Ovalle.
Antes de la cojera
La literatura especializada coincide con esta explicación. El Manual de Salud Podal del Consorcio Lechero de Chile señala que una correcta distribución del peso entre ambas pezuñas es fundamental para conservar la integridad de estas. Cuando existe una alteración en la conformación de las extremidades, la carga deja de repartirse de manera uniforme, favoreciendo lesiones, inflamación y enfermedades podales.
En vacas con garrones cerrados (cow-hocked), por ejemplo, la carga suele concentrarse sobre la pezuña externa, lo que incrementa el desgaste y favorece las lesiones que inicialmente pueden pasar inadvertidas.
Más costos y menos leche
Cuando aparecen las cojeras, las consecuencias ya no son únicamente sanitarias. Según Arenas, el tratamiento implica mayores gastos y afecta directamente la rentabilidad del hato. “Hay que tratar estos animales con analgesicos, antiinflamatorios y hasta antibióticos; y con costos adicionales de manejo de los animales por arreglo de las pezuñas mucho más frecuentes”.
Mencionó ademas que "en muchos casos se requieren unos ‘zapatones’ especiales o botas y tacos para equilibrar el peso y proteger la pezuña. “Todo eso genera más costos, más manejo y menos rentabilidad”, explicó.
A esto se suma que, durante el uso de algunos medicamentos, puede ser necesario descartar temporalmente la leche, lo que aumenta aún más las pérdidas económicas.
Para seleccionar mejores vacas
La prevención comienza mucho antes de que aparezcan las lesiones. Investigadores de la Universidad de Alberta consideran que la conformación de las extremidades es uno de los rasgos funcionales que más influye en la longevidad y la vida productiva de las vacas lecheras. Un animal con buenos aplomos soporta mejor el peso corporal, se desplaza con mayor facilidad y presenta menor riesgo de desarrollar enfermedades podales.
Por ello, Arenas considera que este aspecto debe incorporarse a los programas de mejoramiento genético, pues señala que la facilidad de locomoción para el pastoreo, la ingesta de agua y los desplazamientos diarios al ordeño, son fundamentales en la producción lechera. “Por más buena vaca que sea genéticamente, si tiene malformaciones en los aplomos que no sean fácilmente solucionables, va a generar permanentemente problemas”, insistió.
El especialista concluye que evaluar la conformación de las patas no responde a un criterio estético, sino productivo. Detectar estas alteraciones a tiempo permite reducir tratamientos, evitar pérdidas de leche, disminuir los descartes prematuros y mejorar la rentabilidad del sistema ganadero.
Para conocer más de Aplomos y Evaluación Lineal del Ganado, lo invitamos a ver el capítulo 162 del Manual Práctico Ganadero:
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