El manejo adecuado de los potreros optimiza la producción, protege el suelo y garantiza la sostenibilidad del sistema. Expertos insisten en que aplicar principios básicos puede marcar la diferencia en el campo.
El pastoreo rotacional se basa en una idea simple pero exigente: darle tiempo al pasto para recuperarse. Esta es la primera ley y, según expertos, una de las más importantes. El forraje necesita un periodo adecuado de descanso antes de volver a ser consumido por los animales.
El agrónomo y especialista en sistemas sostenibles, Miguel Cárdenas, explicó que este principio define el éxito del modelo. El experto aseguró que “el pasto no se puede medir por días sino por su estado fisiológico; si no alcanza su punto óptimo de recuperación, el sistema pierde eficiencia rápidamente”.
Aplicar esta ley permite mejorar la calidad del forraje y evitar la degradación del suelo, dos factores clave para la rentabilidad.
Tiempo de ocupación
La segunda ley establece que los animales no deben permanecer demasiado tiempo en un mismo potrero. Una estancia prolongada provoca que el ganado vuelva a consumir los rebrotes, debilitando la planta.
En este sentido, se recomienda una ocupación corta y controlada, generalmente de uno a tres días, dependiendo del sistema. Esto evita el sobrepastoreo y favorece una recuperación uniforme del pasto.
Cárdenas señaló que “cuando el animal regresa sobre el rebrote, está atacando la reserva energética de la planta, lo que termina afectando la productividad del potrero”, insistiendo en la importancia de una rotación bien planificada.
Carga animal adecuada
La tercera ley está relacionada con la cantidad de animales por área. Un sistema de pastoreo rotacional exige ajustar la carga animal de acuerdo con la oferta de forraje disponible.
Mantener un equilibrio es fundamental para evitar tanto el sobrepastoreo como el subaprovechamiento del recurso. Una carga bien calculada permite maximizar la producción sin comprometer la sostenibilidad del sistema.
El experto enfatizó en que “no se trata de meter más animales, sino de lograr que cada metro de pasto sea aprovechado sin deteriorarse”, destacando que este ajuste debe hacerse de manera constante.
Producción eficiente
La cuarta ley se enfoca en el desempeño del animal dentro del sistema. El objetivo es que el ganado consuma forraje de alta calidad en el momento adecuado, lo que se traduce en mejores ganancias de peso o producción de leche.
Esto implica diseñar rotaciones que prioricen a los animales con mayores requerimientos nutricionales, garantizando así una alimentación de calidad en cada ciclo de pastoreo.
Finalmente, Cárdenas concluyó que “el pastoreo rotacional bien manejado no solo mejora la producción, también reduce costos y hace más resiliente la finca frente a cambios climáticos”.
Aplicar estas cuatro leyes no requiere grandes inversiones, pero sí disciplina y conocimiento. En un contexto en el que la sostenibilidad es cada vez más importante, el pastoreo rotacional se consolida como una herramienta clave para el futuro del sector ganadero.
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