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Las lecciones del modelo de Texas que podrían cambiar el wagyu en Colombia

Melanny Orozco 11 de Marzo 2026
Qué está aprendiendo la Asociación de Ganado Wagyu ColombiaFoto: CortesíaUno de los aprendizajes más relevantes de esta experiencia estuvo relacionado con los procesos de selección genética que aplican los criadores estadounidenses.

La Asociación Wagyu Colombia fortaleció su intercambio técnico con criadores y organizaciones de Texas para conocer modelos de selección genética, manejo productivo y trazabilidad aplicados a esta raza. La experiencia busca impulsar en el país la adopción de pruebas genómicas, registros más rigurosos y prácticas que eleven la competitividad de la carne wagyu colombiana.


La ganadería wagyu en Colombia avanza hacia una etapa de mayor especialización impulsada por la cooperación internacional y la adopción de nuevas herramientas tecnológicas. (Lea en CONtexto ganadero: ¡El wagyu colombiano está de fiesta! En Agroexpo 2025 celebran una década conquistando paladares)

En ese proceso, la Asociación Wagyu Colombia ha estrechado vínculos con organizaciones y criadores de Estados Unidos con el objetivo de incorporar conocimientos que permitan mejorar la productividad, la trazabilidad y la calidad de la carne producida en el país.

Uno de los acercamientos más relevantes se dio durante una gira técnica que permitió conocer de primera mano el funcionamiento de asociaciones y ganaderías dedicadas a esta raza en Texas. Allí, representantes del gremio colombiano participaron en actividades relacionadas con el sector ganadero y visitaron diferentes criaderos especializados, además de sostener encuentros con organizaciones internacionales vinculadas al desarrollo del wagyu.

Estefanía Castaño, directora ejecutiva de la asociación Wagyu Colombia, aseguró que como dirigente del gremio “fui a representar la asociación en Estados Unidos. Visitamos el Rodeo de Houston e hicimos una gira técnica visitando diferentes ganaderías criadoras de wagyu”.

Durante esa agenda también se concretó un encuentro con la American Akaushi Association, una organización que trabaja específicamente con la línea roja de esta raza y que mantiene relaciones técnicas con criadores de distintos países.

“Visitamos esta asociación que solo trabaja con la línea Akaushi, la línea roja. Es una asociación que igual va de la mano con nosotros, porque hay ganaderías que también registran sus animales con ellos, o compran pajillas y nos envían registros para hacer homologación”, señaló Castaño.


Evaluación visual


Uno de los aprendizajes más relevantes de esta experiencia estuvo relacionado con los procesos de selección genética que aplican los criadores estadounidenses.

Según Castaño, en Estados Unidos las decisiones productivas se toman principalmente con base en análisis genómicos, una herramienta que permite evaluar el potencial de los animales con mayor precisión.

“Lo que más nos llamó la atención fue el mejoramiento genético que ellos realizan. Utilizan pruebas genómicas que se obtienen a partir del cartílago de la oreja y se cargan en una base de datos con el laboratorio Neogen”, afirmó.

A partir de esos análisis, los criadores pueden identificar características clave como el potencial de marmoleo, la capacidad cárnica o la habilidad materna, lo que les permite definir el destino productivo de cada animal.

“Ellos eligen el propósito de sus animales con base en los resultados de la prueba genética. Nosotros en Colombia nos regimos más por el fenotipo, por la caracterización racial, mientras que ellos toman decisiones basadas en datos”, expuso. Este enfoque representa un cambio importante frente a los métodos tradicionales de selección, donde el criterio visual ha sido históricamente determinante.


Manejo productivo y bienestar animal


Otro aspecto destacado durante la visita fue el sistema de manejo que aplican algunas de las ganaderías más reconocidas de Texas. La delegación colombiana tuvo la oportunidad de conocer a una empresa ganadera estrechamente vinculada con la asociación visitada y que cuenta con amplias extensiones de tierra dedicadas a la producción wagyu.

“Allá vimos el manejo que le dan a los animales. Aunque es un sistema extensivo, porque tienen mucho espacio, los animales están en muy buenas condiciones corporales y reciben una alimentación muy bien manejada”, indicó Castaño.

De acuerdo con la directiva, la observación directa de estos sistemas permitió identificar prácticas nutricionales y de manejo que podrían adaptarse a las condiciones productivas colombianas. (Lea en CONtexto ganadero: “Queremos que Colombia tenga wagyu propio": así avanza el proyecto para trazar una base genética nacional)


Integración entre ganaderos

Además de los aspectos técnicos, la experiencia también dejó lecciones sobre la manera en que las asociaciones fortalecen la interacción entre productores. En Estados Unidos, explicó Castaño, es común que las organizaciones realicen encuentros periódicos donde los ganaderos comparten experiencias y presentan sus productos.

“Ellos hacen reuniones o congresos donde participan los ganaderos con su carne. Cada ganadería ofrece su producto y los asistentes lo prueban y lo califican. Es una forma de compartir, integrarse y promover la calidad”, aseguró Castaño.

Este tipo de espacios, según la directora ejecutiva, podrían replicarse en Colombia para fortalecer la cultura de la carne wagyu y generar mayor interacción entre los criadores.

Uno de los cambios más concretos que se proyectan tras este intercambio internacional es la implementación de pruebas de paternidad genética para los registros de animales en Colombia.

Actualmente, los registros se realizan con base en la información suministrada por los productores sobre el padre y la madre de cada cría. Sin embargo, el objetivo es avanzar hacia un sistema más robusto de verificación genética.

Vamos a implementar pruebas de paternidad con la empresa Biotecgen para garantizar la trazabilidad del animal. En Estados Unidos todos los registros se hacen así y queremos avanzar en esa dirección”, explicó Castaño.

Para la Asociación Wagyu Colombia, este paso representa una oportunidad para fortalecer la credibilidad de los registros genealógicos y elevar los estándares de la producción nacional.



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