Macana Agropecuaria, ubicada en el Quindío, se convirtió en pionera en el país al desarrollar un sistema agro voltaico que permite producir energía solar sin sacrificar áreas de pastoreo. Proyecto combina sostenibilidad, bienestar animal y una nueva fuente de rentabilidad para el negocio ganadero.
La búsqueda de sistemas productivos más sostenibles ha llevado a algunos ganaderos colombianos a explorar alternativas que hace apenas unos años parecían impensables.
Una de ellas es la integración entre la producción pecuaria y la generación de energía solar, un modelo que ya está dando resultados en el departamento del Quindío.
La experiencia se desarrolla en Macana Agropecuaria, una ganadería especializada en producción de leche con la raza girolando plus que, además de apostar por la reforestación y el aprovechamiento de residuos orgánicos, decidió convertir parte de sus predios en una granja solar donde el ganado continúa aprovechando los potreros bajo los paneles.
Según explicó Antonio Hincapié, administrador de la empresa, la finca cuenta con cerca de 240 animales, de los cuales más de 100 permanecen en ordeño.
Durante los últimos años la organización ha fortalecido una estrategia ambiental que incluye la siembra masiva de árboles y la producción de fertilizantes orgánicos a partir del estiércol bovino.
“Hemos estado muy inquietos en la elaboración de abonos orgánicos a base del excremento de vaca”, señaló Hincapié al referirse al aprovechamiento de residuos que complementa un amplio programa de sostenibilidad dentro del predio.
Energía y ganadería
La incursión en la energía solar comenzó hace aproximadamente tres años con la instalación de paneles en las cubiertas de las edificaciones de la finca. El objetivo inicial fue disminuir el consumo proveniente de la red eléctrica convencional mediante sistemas de autoconsumo.
La energía producida durante el día abastece buena parte de las necesidades de la explotación, mientras que los excedentes son entregados a la red para compensar parte de los consumos nocturnos.
Sin embargo, el paso más ambicioso llegó el año pasado cuando decidieron desarrollar una granja solar bajo un esquema de generación distribuida. La principal condición era que el proyecto no afectara el uso ganadero de los terrenos.
“No queríamos perder un metro de tierra”, recordó el administrador al explicar la premisa que dio origen al diseño agrovoltaico.
Para materializar la iniciativa realizaron estudios de radiación solar, vientos, pluviosidad y altura de las estructuras, con el fin de garantizar que los animales pudieran permanecer cómodamente bajo los paneles y que la maquinaria siguiera operando normalmente en el terreno.
El proyecto comenzó a estructurarse en mayo de 2024 y entró en operación a finales de enero de este año, convirtiéndose en una de las experiencias más innovadoras del país en materia de integración entre producción agropecuaria y energías renovables.
“Este género como agrovoltaico es el primero que se hace realmente en Colombia”, afirmó.
Sombra y rentabilidad
Uno de los resultados más evidentes ha sido el impacto positivo sobre el bienestar de los animales. Los paneles solares generan zonas de sombra que complementan la protección natural brindada por los árboles sembrados en la finca.
De acuerdo con Hincapié, las vacas han encontrado en estas estructuras nuevos espacios de confort para descansar durante las horas de mayor radiación.
“Los animales no tienen que buscar ni siquiera la sombra del árbol, ya buscan es un poco la sombra de los paneles”, expresó.
Además del bienestar animal, la iniciativa representa una alternativa económica para los productores, especialmente en momentos en que la actividad lechera enfrenta desafíos de rentabilidad.
La generación de energía permite diversificar los ingresos de la finca y aprovechar un mismo espacio para dos actividades productivas simultáneas.
“Se busca una rentabilidad adicional colocando el segundo piso en las tierras”, indicó el administrador.
Un modelo integral
La estrategia ambiental de La Macana no se limita a la energía solar. Desde hace cerca de una década la empresa lleva a cabo un proceso de reforestación que ya supera los 7.000 árboles sembrados.
Gracias a esta intervención, la temperatura dentro de la finca se ha reducido entre uno y dos grados centígrados, mejorando las condiciones para el ganado y favoreciendo la presencia de fauna silvestre.
“Hoy en día hemos plantado más de 7.000 árboles”, destacó Hincapié.
A esto se suma la implementación de un lombricultivo de gran tamaño y la elaboración de fertilizantes orgánicos obtenidos a partir del estiércol bovino, prácticas que buscan recuperar la fertilidad del suelo y fortalecer la actividad biológica de las pasturas.
Para el administrador, el principal mensaje para el sector es que la sostenibilidad y la productividad pueden avanzar de la mano. Aunque reconoce que estos procesos requieren inversión, seguimiento y mano de obra, considera que el potencial de transformación es enorme.
“Ojalá que la parte agrivoltaica se pueda replicar en todos los ganaderos del país”, concluyó.
La experiencia de La Macana demuestra que las granjas solares no tienen que competir con la producción pecuaria por el uso de la tierra. Por el contrario, pueden convertirse en una herramienta para mejorar el bienestar animal, fortalecer la sostenibilidad ambiental y abrir nuevas oportunidades de ingresos para los productores colombianos.
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