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¿Por qué las ganaderias necesitan de un estratega agropecuario?

Foto: contextoganadero.com

El estratega agropecuario no llega a reemplazar al ganadero, sino a complementar su labor

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¿Por qué las ganaderías necesitan de un estratega agropecuario?

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

En un sector que enfrenta cambios tecnológicos, climáticos y productivos, la figura del estratega agropecuario toma fuerza como un factor que permite transformar la ganadería tradicional en un negocio inteligente, rentable y sostenible.

En un sector que enfrenta cambios tecnológicos, climáticos y productivos, la figura del estratega agropecuario toma fuerza como un factor que permite transformar la ganadería tradicional en un negocio inteligente, rentable y sostenible.



Los modelos tradicionales, basados únicamente en la experiencia heredada, empiezan a quedarse cortos frente a los desafíos actuales. En ese escenario, aparece una figura cada vez más relevante: el estratega agropecuario, un perfil que combina conocimiento técnico, visión analítica y uso de tecnología para optimizar los sistemas productivos. (Lea en CONtexto ganadero: La estrategia ganadera que predice crisis forrajeras con un año de anticipación)

Para José Correa, estratega agropecuario con formación en ingeniería informática, el origen de esta visión está en la mezcla de dos mundos. “Yo nací en una finca con mis papás. Mi papá es ganadero, mi mamá psicóloga, y toda mi familia ha estado ligada al campo. Pero yo me desarrollé en la ingeniería, en software, y siempre estuve muy apalancado en eso”, explica. Esa dualidad le permitió construir una mirada distinta sobre el sector.

Desde su experiencia, el problema no es la falta de trabajo en el campo, sino la forma en que se está abordando. Pensar antes de actuar se vuelve una necesidad urgente.


Más que producir


El estratega agropecuario no llega a reemplazar al ganadero, sino a complementar su labor. Su papel consiste en analizar, planear y tomar decisiones basadas en información, no solo en la costumbre.

Correa lo resume así: “Ser estratega agropecuario es estudiar, ser consciente, dejar a un lado el estrés del trabajo, respirar un momento y pensar qué es lo que realmente funciona. Es analizar y no ser cerrados como suele pasar en el campo, donde muchas veces nos negamos a nuevas posibilidades”.

En ese sentido, la estrategia implica detenerse para evaluar procesos, identificar errores y adoptar soluciones más eficientes. No se trata de trabajar más, sino de trabajar mejor. Estrategia sobre esfuerzo es la lógica que empieza a imponerse.

Además, destaca la importancia de abrirse al conocimiento global. “Hay que traer tecnologías de otros países, dejarnos apalancar por inteligencias artificiales y software para no matarnos trabajando y obtener mejores resultados incluso con menos esfuerzo”, señala.


Tecnología y cambio


Uno de los puntos más sensibles dentro del sector es la resistencia a la tecnología. Sin embargo, el avance es inevitable y, según Correa, quien no se adapte quedará rezagado.

“El desarrollo informático es como una orquesta: uno tiene que dirigirla, no puede nadar en contra de la corriente. Esto es una nueva revolución industrial, y el que no se adapte se va a quedar atrás”, afirma.

Desde su enfoque, la ganadería debe integrar herramientas como inteligencia artificial, análisis de datos y software especializado para mejorar procesos como la reproducción, la alimentación o la producción lechera. Tecnología aplicada al campo deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.

La apuesta, explica, es construir lo que él denomina “negocios ganaderos inteligentes”, donde la información y la estrategia guían cada decisión.


Aprender para avanzar


Más allá de la tecnología, el cambio también es mental. La capacidad de cuestionarse, aceptar errores y evolucionar es, para Correa, el verdadero diferencial.

“Ser inteligente no es saberse todo. Es tener la capacidad de cuestionarse, autocriticarse, dejarse apoyar y adoptar lo que está funcionando. También es reconocer en qué nos estamos equivocando y cambiarlo”, sostiene.

Esta visión rompe con una de las barreras más comunes en el campo: el miedo al cambio o al error. En la práctica, la ganadería sigue siendo un ejercicio de ensayo y ajuste, pero ahora con más herramientas para hacerlo mejor. Aprender del error se convierte en parte del proceso productivo.

En un entorno cada vez más competitivo, el estratega agropecuario no es un lujo, sino una necesidad. Su rol permite ordenar el conocimiento, aprovechar la tecnología y tomar decisiones más acertadas. En últimas, se trata de transformar la intuición en estrategia y el esfuerzo en resultados sostenibles.


Por qué las ganaderías necesitan de un estratega agropecuario?