logoHeader
Efectos árboles pasto heladas, árboles protegen pastos heladas, sistemas silvopastoriles clima frío, sistemas silvopastoriles trópico alto, sistemas silvopastoriles heladas, acacia pastos heladas, acacia protege pastos heladas, tipos de árboles que protegen pastos heladas, hacienda Susatá, CONtexto ganadero, ganaderos Colombia

Foto: Camilo Ballestas.

ganaderia-sostenible

Sombras de los árboles protegen a los pastos de las heladas

por: - 31 de Diciembre 1969

Productores en la sabana de Bogotá comprobaron que cuando los forrajes brotan bajo árboles, como la acacia o el sauco, no se queman por efecto de las heladas, a diferencia de los que crecen al aire libre.

Productores en la sabana de Bogotá comprobaron que cuando los forrajes brotan bajo árboles, como la acacia o el sauco, no se queman por efecto de las heladas, a diferencia de los que crecen al aire libre.   Camilo Ballestas Santander, presidente del Comité de Ganaderos del Área 5, cuenta que presenció un hecho insólito en una finca de Suesca. Invitado por un proyecto de la Corporación Autónoma Regional, CAR, observó la efectividad de los sistemas silvopastoriles para contrarrestar heladas.   “En enero del año pasado, cayeron como 6 heladas y la mayoría de las praderas de otras fincas estaban quemadas, mientras que las 2 fanegadas de Germán Barriga estaban conservadas y verdes”, relató. (Lea: Con la siembra de silvopastoriles se contrarrestan las heladas)   Esta observación motivó al productor a aplicar un modelo de ganadería denominado “de conservación” en su propia finca, la Hacienda Susatá.   “Estaba mirando un suelo donde voy a sembrar una alfalfa y me di cuenta del efecto, qué pasaba en los potreros cuando había árboles. Es muy diciente que donde hay especies arbóreas, en este caso particular acacias, y se forma un dosel que da sombra, se ve que los forrajes están verdes”, precisó.   Ballestas aseguró que el tipo de pasto que tiene actualmente es el kikuyo, uno de los más susceptibles a las bajas temperaturas de las heladas. (Lea: Efectos del silicio sobre pastos ayudan a combatir heladas)   “Este efecto ocurre por 2 razones. Primero, el árbol cubre el pasto y no deja que la helada se sienta. Segundo, debajo del árbol caen todas las hojas, por lo que gracias a la evapotranspiración se protege y abona el terreno”, puntualizó.     Jhon Serrato es un médico veterinario que trabajaba en el proyecto con la CAR y que ha motivado la instalación de sistemas silvopastoriles en predios de clima frío del altiplano Cundiboyacense desde hace más de 12 años, incluyendo el de Ballestas.   Aclaró que este efecto protector no ocurre con un árbol aislado, sino en un conjunto de plantas variadas con distinto tamaño y forma de copa. (Lea: El arboloco, un árbol que protege los pastos de las heladas)   “Lo que logra una buena cantidad de árboles en las cercas es que la humedad se mantenga dentro del lote. Sin tener datos exactos, uno nota cómo la humedad es mucho mayor dentro de los terrenos que tienen árboles de los que no tienen”, señaló.   Como observación personal, anotó que las plantas cortan el viento seco que se lleva el rocío de los forrajes y que es una de las principales herramientas que tienen las hojas para evitar el daño durante una helada.   El experto recomendó utilizar distintas especies y combinar distintas copas. Habló de variedades como la acacia, el sauco o el jazmín del cabo que son frondosos, o el aliso que es más recto. (Lea: Bajas temperaturas en Altiplano cundiboyacense congelan hasta la leche)   “No se debe usar una sola especie por el tema de enfermedades, además con varias se generan dinámicas que nadie sabe cómo vayan a crecer. Por ejemplo, una vez sembramos garagay y llegaba muchos pájaros, pero esa especie es de hojas grandes y no tiene frutos, entonces no entendíamos el atractivo para ellos. Entonces creemos que se alimentaba de insectos que encontraban en el garagay”, indicó.   Añadió que los efectos de las bajas temperaturas en pastos se pueden combatir también con labores frecuentes de cincelado que ayudan a infiltrar hasta el 100 % del agua, que solo llega al 20 % si no se trabaja la tierra.