CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Traumatismos por la implementación del Sinigán V6

Foto: Contexto

Desde Asosubastas adviertieron que la crisis del Sinigán 6 ya suma pérdidas por 73.000 millones de pesos en el comercio formal de ganado.

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Subastas alertan pérdidas por $73.000 millones por implementación del Sinigán V6

por: Pedro Fonseca- 31 de Diciembre 1969

El nuevo sistema de trazabilidad provocó una caída del 40 % en las operaciones de las subastas ganaderas del país. En apenas tres semanas, dejaron de movilizarse 34.000 bovinos. Luisa Fernanda Ibarra, directora ejecutiva de Asosubastas, identificó fallas estructurales detrás del colapso y lanzó tres llamados urgentes al gobierno, al ICA y al sector productivo.

El nuevo sistema de trazabilidad provocó una caída del 40 % en las operaciones de las subastas ganaderas del país. En apenas tres semanas, dejaron de movilizarse 34.000 bovinos. Luisa Fernanda Ibarra, directora ejecutiva de Asosubastas, identificó fallas estructurales detrás del colapso y lanzó tres llamados urgentes al gobierno, al ICA y al sector productivo.


La puesta en marcha del Sistema de Información de Identificación e Inocuidad del Ganado, Sinigán, en su versión 6 prometía ordenar décadas de caos en el registro y movilización del inventario bovino colombiano.

Sin embargo, a tres semanas de su entrada en vigor, el sector ganadero formal reporta pérdidas millonarias, un repunte preocupante de la informalidad y a ganaderos atrapados en un laberinto de fallas, documentos perdidos y oficinas de atención al borde del colapso.

Luisa Fernanda Ibarra, directora ejecutiva de la Asociación de Subastas Ganaderas de Colombia, Asosubastas, se reunió con los líderes de las 47 empresas que conforman el gremio que dirige y encontró que las cifras son alarmantes.

"En tres semanas de entrada en vigor del Sinigán V6, hemos visto una disminución aproximada del 40 % de las operaciones, y algunos gerentes hablaban de 45 %. Eso representa una cifra cercana a 73.000 millones de pesos, representada en 34.000 cabezas de ganado que han dejado de pasar por las instalaciones de las subastas ganadera”, anotó.

Esos animales, advierte, no desaparecieron del mercado; simplemente migraron a la informalidad, con todas las consecuencias sanitarias y económicas que eso implica.


Cinco dificultades


Para entender el tamaño del problema, Ibarra identificó cinco dificultades estructurales que explican el choque entre la plataforma y la realidad del campo colombiano. La primera es la resistencia al cambio, comprensible dado que el Sinigán V5 también generó traumatismos.

La segunda es la brecha de conectividad en zonas rurales, pues Colombia tiene “enormes limitaciones de cobertura de Internet, especialmente en las zonas rurales, que es donde precisamente se desarrolla gran parte de la actividad ganadera”.

La tercera apunta al perfil demográfico del sector: “La mayoría de nuestros productores son personas adultas, con poca cercanía con la tecnología y dificultades naturales para adaptarse rápidamente a plataformas digitales”.

La cuarta dificultad es el histórico desorden documental en inventarios y registros prediales. Y la quinta, quizás la más crítica en este momento, es la limitada capacidad del ICA para atender el volumen de solicitudes, correcciones y acompañamientos que el proceso demanda.

En el plano técnico, Ibarra explica que muchos productores llegan a la plataforma y se encuentran con un sistema que parece vacío, sin predios ni inventario. El primer error es no haber asignado el rol dentro de la plataforma (propietario, arrendatario, tenedor o transportador) paso sin el cual el sistema no muestra ninguna información.

"Si yo ingreso y no marco esos roles, la plataforma me va a saludar: 'Hola, Luisa', pero no me va a mostrar nada, porque no está entendiendo quién soy ni cuál es mi rol", precisó.

Una vez superado ese obstáculo, el siguiente es validar los predios, depurando duplicados y registros heredados de versiones anteriores. Luego viene la validación del inventario, donde los productores pueden corregir las cifras desactualizadas que el sistema importó del Sinigán 5. Solo cumplidos esos tres pasos es posible generar una guía de movilización.

El problema, señala Ibarra, es que muchos productores no saben dónde está registrado su predio, o ese registro lo tramitó un familiar hace décadas. Allí es donde la capacidad territorial del ICA se vuelve el cuello de botella.

"Yo considero que los seccionales pueden hacer un trabajo muy interesante: facilitar esa documentación para que el Sinigán V6 entienda que todo está en regla. Pero solo si lo alimentamos. Si no lo alimentamos, el Sinigán no funciona”, advirtió.


Tres llamados


Ante este panorama, Ibarra lanzó tres llamados. El primero va dirigido a los productores: que no cedan a la resistencia, pues la trazabilidad que exige el Sinigán es el primer requisito para acceder a mercados de exportación como el de Estados Unidos.

El segundo está dirigido al Ministerio de Agricultura y al Gobierno nacional, para que fortalezcan la capacidad operativa y presupuestal del ICA, especialmente en las regiones.

"Hago un llamado a que le brinden apoyo al ICA para que realmente tenga la capacidad de transformar. Reconozco el trabajo de la doctora Paula Cepeda (gerente del ICA): se ha atrevido a decir 'voy a transformar el sector' y ha decidido arrancar desde cero con la corresponsabilidad del ganadero."

El tercer llamado va a los comités ganaderos, federaciones y asociaciones del país. Asosubastas, por su parte, ya prepara una propuesta formal para poner a disposición del ICA su infraestructura, personal y herramientas tecnológicas en las 47 subastas afiliadas presentes en todo el territorio nacional, con el objetivo de descongestionar la mesa de ayuda centralizada en Bogotá y llevar las soluciones directamente al campo.

Debemos unirnos para ayudarle al pequeño productor que hoy no tiene las condiciones para vincularse al sistema”, concluyó.