Una investigación expuso que ciertos sistemas ganaderos basados en pastoreo pueden almacenar más carbono del que emiten. El hallazgo, que coincide con la mirada de Fedegán, revive el papel de las praderas, el manejo del suelo y la ganadería sostenible dentro de la discusión ambiental.
Durante años, el debate sobre el impacto climático de la ganadería se ha concentrado en las emisiones de metano producidas por los bovinos.
Sin embargo, una investigación de la Universidad de Nebraska-Lincoln aporta un elemento adicional a la discusión: la capacidad de las pasturas para capturar carbono y almacenarlo en el suelo cuando son manejadas adecuadamente.
El estudio, titulado ´Greenhouse Gas Emissions from Two Beef Systems from Birth to Slaughter and Their Potential to Be Carbon Neutral or Better´, evaluó dos sistemas de producción de carne bovina desde el nacimiento hasta el sacrificio. Según el documento, “el sistema vaca-cría basado en pasturas perennes secuestró suficiente carbono en el suelo para compensar el 138 % de las emisiones de gases de efecto invernadero del sistema”.
Los autores agregan que los pastizales “pueden actuar como importantes sumideros de carbono” cuando son manejados de manera adecuada.
No son las vacas, son las pasturas
Los investigadores aclaran que los resultados no significan que toda la ganadería sea automáticamente carbono negativa. El balance depende de factores como el tipo de pradera, las condiciones climáticas, el manejo del suelo, la carga animal y las prácticas de pastoreo implementadas en cada región. En otras palabras, la clave no está únicamente en el animal, sino en el ecosistema donde se desarrolla la actividad productiva.
Precisamente, ese enfoque coincide con varios de los contenidos planteados en el Manual Práctico Ganadero de Fedegán-FNG, que habla sobre manejo de praderas, división de potreros, sistemas silvopastoriles y ganadería sostenible.
Vale la pena mencionar que el Manual Práctico Ganadero es una guía que nos habla, entre muchos otros temas, sobre la importancia de implementar modelos de pastoreo que permitan la recuperación de la cobertura vegetal, optimicen el aprovechamiento del forraje y mejoren la salud del suelo.
También promueve prácticas como la rotación de potreros y la integración de árboles en los sistemas productivos.
THE GLOBALIST ELITE WON'T TELL YOU THIS, but the science is clear.
— JerryXHub💫 (@JerryXhandle) June 21, 2026
A University of Nebraska study PROVED that cows positively influence the environment, because the pastures used to feed them absorb more carbon than the livestock emits, DEBUNKING the narrative against the…
Oportunidad para Colombia
El hallazgo de la Universidad de Nebraska resulta especialmente relevante para Colombia, donde gran parte de la producción bovina se desarrolla sobre sistemas pastoriles tropicales. De acuerdo con Fedegán, los sistemas silvopastoriles y el manejo adecuado de las praderas contribuyen a la conservación de los recursos naturales, mejoran la productividad y fortalecen la sostenibilidad de las fincas. Además, favorecen la captura de carbono, reducen el estrés térmico de los animales y aumentan la producción de biomasa.
Esta investigación no elimina los desafíos ambientales de la actividad pecuaria, pero sí aporta evidencia de que existen alternativas para mejorar el balance climático del sector. Más que preguntarse si las vacas capturan carbono, la discusión parece dirigirse hacia otra cuestión: ¿qué prácticas permiten que una finca ganadera almacene más carbono del que emite?
La respuesta, según coinciden la academia y los lineamientos promovidos por Fedegán, comienza en el suelo, en las pasturas y en la forma como se maneja cada hectárea destinada a la producción ganadera.
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