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Culpar a la vaca fue un error: praderas capturan más gases de los que emite el ganado

Melanny Orozco 03 de Febrero 2026
Por qué las vacas en Colombia no contaminan el ambiente, explica ganaderaFoto: hippopx.comLos resultados del estudio muestran que, en condiciones de manejo adecuado y con suficiente precipitación, los pastizales pueden actuar como potentes sumideros de carbono.

Una investigación de la Universidad de Nebraska-Lincoln plantea una visión alternativa sobre la ganadería y su relación con el calentamiento global. Lejos de señalar a los bovinos como villanos climáticos, el estudio destaca que los pastos bien manejados pueden capturar tanto dióxido de carbono que, en determinadas condiciones, superan las emisiones de los animales.


En la actualidad, las vacas se han convertido en símbolo de controversia, pues el debate sobre su impacto ambiental, centrado especialmente en las emisiones de metano, ha generado titulares, políticas y críticas. Pero mientras muchos miran hacia los animales, un grupo de investigadores decidió observar hacia el suelo.

En la Universidad de Nebraska-Lincoln, un equipo liderado por el profesor Galen Erickson ha llevado a cabo una investigación que propone un giro en la narrativa dominante.

Su foco no está en los eructos ni la flatulencia del ganado, sino en los pastizales donde estos animales pastan, y en cómo esos suelos pueden capturar dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera. (Lea en CONtexto ganadero: Las vacas enfrían el planeta, pero a la industria no le conviene: asegura experto argentino)

Los resultados del estudio muestran que, en condiciones de manejo adecuado y con suficiente precipitación, los pastizales pueden actuar como potentes sumideros de carbono. Esto significa que no solo neutralizan las emisiones del ganado, sino que incluso pueden superarlas, generando un balance climático positivo.

Erickson explicó a KMTV 3 News, que “con una precipitación adecuada, estamos viendo que los pastizales pueden absorber más carbono del que se libera por las emisiones del ganado”.

Además, añadió que “el error ha sido calcular solo el metano emitido, sin tener en cuenta la parte que se captura. Ese balance no refleja la realidad”.

El proceso de pastoreo estimula el crecimiento de plantas que secuestran carbono, fortaleciendo un ciclo natural que beneficia tanto al ecosistema como a la producción ganadera, siendo esta una visión que coloca al productor como parte de la solución y no del problema climático.


Experiencia y sostenibilidad


Austin Schweitzer, productor norteamericano de ganado angus, coincidió con la necesidad de revisar las generalizaciones que rodean a la ganadería. Desde su experiencia en el campo, considera exagerado culpar al ganado como principal responsable del calentamiento global.

“Muchos productores te van a decir que eso es un disparate. Cualquier ganadero probablemente va a sonreír con escepticismo cuando escuche que el metano de las vacas está destruyendo el planeta”, afirmó. “Sin un ambiente estable, no podemos producir buen ganado ni buenos cultivos. Tenemos que ser buenos administradores de la tierra”.

La preocupación por el medio ambiente no es ajena al productor ganadero, aseguró Schweitzer, pues al contrario, está íntimamente ligada a su subsistencia y al futuro de la actividad.

Tanto Erickson como Schweitzer coinciden en que es fundamental considerar la captura de carbono en el análisis del impacto climático del ganado. Ignorar esta variable puede llevar a conclusiones erróneas, y peor aún, a políticas que perjudiquen a quienes están trabajando de forma responsable.

“Sin un clima saludable, nos vamos a la quiebra”, concluyó Schweitzer. Esto quiere decir que, el interés por el medio ambiente no es una postura ideológica, sino una necesidad productiva y económica. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Es la ganadería realmente la mayor culpable del cambio climático? La respuesta es NO)

Este estudio invita a repensar cómo se mide el impacto de la ganadería, ya que más allá del metano, existe un ecosistema dinámico que, bien manejado, puede jugar un papel clave en la mitigación del cambio climático. Reconocer esta complejidad es el primer paso para construir puentes entre ciencia, producción y sostenibilidad.


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