Una investigación realizada en Estados Unidos encontró que, en personas con prediabetes, consumir carne de res magra no generó peores indicadores metabólicos que el pollo. Los resultados reabren el debate sobre el papel de la carne roja en la salud humana.
Durante años, la carne roja ha estado en el centro de la polémica nutricional. Se le ha señalado como responsable de elevar el azúcar en sangre y aumentar el riesgo de diabetes, mientras que el pollo se ha posicionado como la alternativa “más saludable”.
Sin embargo, un estudio reciente pone en entredicho esa percepción y plantea que, al menos en el corto plazo, no habría diferencias significativas entre ambas proteínas cuando se trata de carne sin procesar. (Lea en CONtexto ganadero: Las tendencias del consumo de carne en Colombia)
La investigación fue desarrollada por expertos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Indiana-Bloomington y del Instituto de Tecnología de Illinois, y sus resultados fueron publicados en diciembre en la revista científica Current Developments in Nutrition.
Sin cambios significativos
El ensayo siguió a 24 adultos con prediabetes, de los cuales aproximadamente el 70 % eran hombres. Durante cuatro semanas consumieron carne de res magra sin procesar a diario y luego cambiaron al pollo, también sin procesar, manteniendo el resto de su alimentación habitual.
En el menú se incluyeron preparaciones comunes como hamburguesas, fajitas, burritos, guisos y salteados. Al finalizar cada periodo, los investigadores midieron niveles de glucosa en sangre, respuesta a la insulina, funcionamiento del páncreas y la actividad de las células beta pancreáticas, consideradas un marcador clave en la progresión hacia la diabetes tipo 2.
Según los resultados, los niveles de azúcar en sangre, la sensibilidad a la insulina, el colesterol y los indicadores de inflamación no mostraron cambios significativos al comparar el consumo de carne de res magra con el de pollo.
“Si comer carne de res empeorara la función de las células beta, esto proporcionaría evidencia que sugiere que podría estar causando un mayor riesgo de diabetes. No encontramos evidencia de eso en nuestro estudio”, afirmó Kevin Maki, investigador principal con sede en Illinois, en declaraciones a Fox News Digital.
Alcances y límites
Los investigadores enfatizaron que se trató de un estudio de corto plazo y que solo se evaluó carne sin procesar. No se incluyeron productos como tocino, embutidos o carnes de delicatessen, que sí han mostrado una asociación más fuerte con resultados adversos para la salud.
En Estados Unidos, el consumo promedio de carne roja sin procesar es de alrededor de 1,6 onzas diarias, equivalente a aproximadamente media porción. Para Maki, ese nivel de ingesta puede ser apropiado dentro de un patrón alimentario equilibrado.
“Nuestra recomendación es seguir un patrón dietético saludable que enfatice cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, mariscos y grasas saludables. Las proteínas de origen animal, incluida la carne de res, pueden encajar en ese patrón”, señaló. (Lea en CONtexto ganadero: Carnes al alza y bolsillos en aprietos: así llegan los precios a la cena navideña, según el DANE)
Expertos que no participaron en el estudio coincidieron en que se requieren investigaciones más prolongadas y con una muestra más equilibrada entre hombres y mujeres. La doctora Mia Kazanjian, radióloga en Connecticut, indicó que, si bien la carne de res sin procesar no empeoró los factores de riesgo a corto plazo, aún se necesitan datos a largo plazo antes de hacer recomendaciones generales.
Debate abierto
El estudio fue financiado por la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne de Vacuno, aunque los autores aseguraron que el patrocinador no intervino en la recolección ni en el análisis de los datos. Además, el ensayo fue registrado previamente en ClinicalTrials.gov, una base pública que busca garantizar mayor transparencia en la publicación de resultados.
Así, lejos de cerrar el debate, la investigación aporta nuevos elementos a una discusión que sigue abierta: más que demonizar un alimento específico, la evidencia continúa apuntando a la importancia de un patrón dietético equilibrado en el cuidado de la salud metabólica.
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