Aunque durante el último cuatrienio se fortalecieron organizaciones y se acompañó a miles de productores, Fedegán advierte que persisten fallas de articulación, baja cultura asociativa y exceso de politización. El gremio propone un modelo enfocado en cadenas de valor, asistencia técnica y acceso a mercados.
La asociatividad continúa siendo una de las principales estrategias para fortalecer la economía campesina, familiar y comunitaria en Colombia. Aunque durante el Gobierno de Gustavo Petro se impulsaron acciones para apoyar organizaciones rurales, el análisis realizado por Fedegán en el documento "Las deudas del Gobierno Petro con el sector ganadero" concluye que todavía existen importantes desafíos para consolidar procesos sostenibles que mejoren la competitividad del sector agropecuario.
El estudio recuerda que, dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, la asociatividad no fue planteada como una meta numérica nacional, sino como una estrategia transversal para reforzar la organización de los productores y facilitar su inserción en cadenas productivas y mercados.
Balance del cuatrienio
De acuerdo con el informe, la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) reportó que entre 2022 y 2025, 20.726 productores rurales recibieron acompañamiento en procesos de asociatividad. Además, durante 2025 la entidad reportó el fortalecimiento de 291 organizaciones, mediante acciones orientadas al desarrollo de capacidades organizacionales, el cumplimiento de la normatividad sanitaria y tributaria, el mejoramiento de la imagen corporativa y la gestión comercial.
Aunque estos resultados muestran avances en la consolidación institucional de diversas organizaciones rurales, Fedegán considera que aún existen aspectos que limitan el verdadero alcance de esta estrategia.
El documento señala que "la falta de claridad metodológica en el trabajo de la ADR" dificulta medir con precisión el impacto de los procesos adelantados y establecer si estos realmente robustecen la capacidad organizativa de las agremiaciones rurales.
Obstáculos por superar
El análisis también identifica otros factores que continúan frenando el desarrollo de la asociatividad en el campo colombiano. Entre ellos menciona la politización de los procesos de apoyo y la baja cultura de unión que aún persiste entre buena parte del campesinado.
Estas condiciones, según Fedegán, limitan la consolidación de organizaciones capaces de generar economías de escala, mejorar el acceso a mercados y afianzar la capacidad de negociación de los productores.
Para el gremio, la asociatividad debe ir mucho más allá del reforzamiento administrativo de las organizaciones y convertirse en una herramienta que permita desarrollar proyectos productivos sostenibles con beneficios económicos para los productores.
La propuesta para el próximo gobierno
Frente a este panorama, Fedegán propone establecer convenios interinstitucionales entre el Estado y la gremialidad para consolidar los procesos de agremiación desde una visión productiva y comercial.
El documento plantea "realizar convenios interinstitucionales con la gremialidad sectorial para realizar fortalecimiento asociativo promoviendo encadenamientos hacia cadenas de valor sostenibles", con el propósito de impulsar la reconversión productiva de las fincas ganaderas y facilitar el acceso a mercados diferenciados.
Asimismo, el análisis recomienda que estos procesos estén respaldados por un servicio de extensión especializado en ganadería sostenible y por el acompañamiento permanente de los sistemas locales de innovación, de manera que las asociaciones no solo mejoren su organización interna, sino que también incrementen su productividad, competitividad y capacidad para responder a las nuevas exigencias de los mercados nacionales e internacionales.
Para Fedegán, el fortalecimiento de la asociatividad requiere una mayor articulación entre el Gobierno, los gremios y las organizaciones rurales, con estrategias de largo plazo que permitan consolidar cadenas de valor sostenibles y generar mayores oportunidades para los productores del campo colombiano.
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