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La inseguridad rural, entre las grandes deudas del gobierno saliente con el campo

Melanny Orozco 25 de Julio 2026
seguridad ruralFoto: cortesíaEl balance recuerda que el Gobierno Nacional planteó una política orientada a reducir la violencia y fortalecer la convivencia ciudadana.

Balance de Fedegán, consignado en un ‘Libro Blanco’ que reúne lo que no se logró, establece que el aumento de delitos como la extorsión, el abigeato y la presencia de grupos armados es un gran problema para el sector ganadero. Documento concluye que, sin mayor coordinación institucional y control territorial, la producción, la inversión y la permanencia de los productores seguirán bajo presión pese a la estrategia de articulación con las autoridades promovida desde el gremio.


La seguridad dejó de ser un asunto exclusivo del orden público para convertirse en un factor determinante de la productividad agropecuaria.

Ese es uno de los principales mensajes del balance que presentó Fedegán al cierre del Gobierno de Gustavo Petro, en el que sostiene que la persistencia de la criminalidad en las zonas rurales limitó la actividad ganadera y obligó al gremio a impulsar mecanismos propios de coordinación con las autoridades. (Lea en CONtexto ganadero: Frentes Solidarios: la red que blinda a ganaderos frente a invasiones y delitos en el campo)

El documento analiza el periodo 2022-2026 desde una perspectiva productiva.

Más que centrar la discusión en la política, expone cómo la continuidad de delitos como la extorsión, el abigeato y el carneo; al igual que la presencia de estructuras armadas terminó afectando las decisiones de inversión, la confianza de los productores y la permanencia de muchas familias en el campo colombiano.

En ese contexto surgieron los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz (FSSP), una estrategia liderada por Fedegán para fortalecer la comunicación entre ganaderos, comunidades, autoridades locales y Fuerza Pública, con el propósito de anticipar riesgos y mejorar la capacidad de respuesta frente a las amenazas que enfrentan los territorios.

El balance recuerda que el Gobierno Nacional planteó una política orientada a reducir la violencia y fortalecer la convivencia ciudadana.

Sin embargo, Fedegán sostiene que los resultados en materia de seguridad rural fueron muy escasos y que en numerosos territorios persistieron las economías ilegales y la presión de los grupos criminales.

"Este gobierno generó la expectativa de recuperar la seguridad, pero lo hizo a través de mucha improvisación", afirmó en CONexto, el general (r) Fernando Murillo, líder de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz.


Estrategia desde los territorios


Ante ese panorama, Fedegán decidió impulsar una alternativa basada en la corresponsabilidad ciudadana y el fortalecimiento institucional, inspirada en los tradicionales frentes de seguridad ciudadana, pero adaptada a las necesidades del sector rural.

“Entendimos que en seguridad ciudadana no es solo lo que hagan las autoridades, sino lo que logremos entre todos", explicó Murillo.

También destacó que la estrategia busca integrar a productores e instituciones para anticipar riesgos y fortalecer la prevención.


Resultados


Según Fedegán, durante 2024 y 2025 se conformaron 455 Frentes Solidarios de Seguridad y Paz en diferentes regiones del país, lo que fortaleció la articulación entre comunidades rurales y autoridades.

El gremio reconoce que el mayor impacto no ha sido una reducción inmediata de los delitos, sino el fortalecimiento de la confianza para denunciar y la construcción de canales permanentes de comunicación con la institucionalidad. (Lea en CONtexto ganadero: El Frente Solidario no es para perseguir delincuentes, es para generar zonas seguras: general (r) Fernando Murillo Orrego)

“Hoy el ganadero siente que cuando llama es escuchado y que existe una respuesta más rápida para atender las afectaciones”, destacó Murillo, al explicar que el trabajo también ha impulsado el uso de herramientas tecnológicas como botones de alerta, cámaras y sistemas de comunicación territorial.

La consolidación de la estrategia no estuvo exenta de obstáculos. Fedegán señala que los frentes enfrentaron inicialmente procesos de estigmatización, respuestas lentas de algunas autoridades y dificultades para establecer mecanismos efectivos de coordinación.

Aquí no hay armas ni estructuras privadas de seguridad. Hay ciudadanos comprometidos con la prevención y una comunicación permanente con las instituciones, puntualizó Murillo, al subrayar que la iniciativa se desarrolla dentro del marco legal y en coordinación con la Fuerza Pública.


Hoja de ruta para el Gobierno


El balance concluye que la seguridad rural debe convertirse en una política de Estado con continuidad institucional, mayor inversión tecnológica y presencia efectiva de las autoridades en los territorios.

Por ello, Fedegán propone consolidar los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz, incorporarlos a los planes integrales de seguridad municipales y fortalecer la coordinación entre productores, alcaldías, gobernaciones y Fuerza Pública.

Para el gremio, el objetivo trasciende la protección del sector ganadero. Se trata de crear condiciones para que cualquier productor pueda trabajar, invertir y permanecer en el campo con mayores garantías, convencido de que un territorio seguro también es un territorio con más oportunidades de desarrollo.


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