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“Están acabando con el subsector panelero”: la dura advertencia de Fedepanela sobre el denominado “derrite”

Juan Pablo Sánchez M 25 de Junio 2026
Fedepanela, los retos del sector, la lucha contra el derriteFoto: FedepanelaSegún detalló, la escasez de trabajadores rurales ha elevado los gastos operativos y hoy la mano de obra representa cerca del 65 % del costo total de producir panela.

El gremio advirtió que la elaboración de panela falsificada mediante el uso de azúcar afecta los precios del mercado y reduce la rentabilidad de los productores que cumplen la ley. Además, alertó sobre el impacto en el empleo rural, la compra de caña y la permanencia de miles de familias en el campo colombiano.


La panela, uno de los productos más tradicionales del campo colombiano, enfrenta una situación que, según Fedepanela, podría comprometer la estabilidad económica de miles de familias rurales.

La Federación Nacional de Productores de Panela aseguró que la práctica ilegal conocida como “derrite”, que consiste en utilizar azúcar para producir panela y comercializarla como si fuera producto tradicional, está generando una presión creciente sobre el mercado formal y golpeando directamente a quienes producen bajo las reglas establecidas.

Para Carlos Fernando Mayorga, gerente general de Fedepanela, el impacto ya trasciende una discusión regulatoria y se convierte en un problema de sostenibilidad para el sector.

“Más de 350.000 familias derivan su sustento de esta actividad en toda la cadena y desafortunadamente este problema no ha sido dimensionado completamente”, afirmó.


Costos más altos


El dirigente explicó que los paneleros enfrentan actualmente un escenario complejo por el incremento en los costos de producción, especialmente por el valor de la mano de obra.

Según detalló, la escasez de trabajadores rurales ha elevado los gastos operativos y hoy la mano de obra representa cerca del 65 % del costo total de producir panela.

En ese contexto, la entrada de producto elaborado con azúcar altera completamente las condiciones de competencia.

“Desafortunadamente, con esta actividad ilegal disminuyen esos costos porque utilizan azúcar barata, incluso de contrabando, y terminan sacando una panela falsificada a muy bajo precio”, señaló.

Esa diferencia de precios termina afectando la capacidad de comercialización del productor formal.

De acuerdo con Fedepanela, cuando distribuidores y comerciantes encuentran panela significativamente más barata en el mercado, muchas veces desconocen el origen del producto y optan por comprarlo por razones económicas.


Impacto al empleo rural


Para el gremio, una de las consecuencias más graves es que el problema no se queda únicamente en el productor de panela, sino que se extiende hacia toda la cadena.

Cuando cae la demanda de panela producida legalmente, los trapiches reducen su actividad y disminuye la compra de caña a los agricultores.

Mayorga explicó que este efecto es especialmente visible en regiones donde existe una alta dependencia del cultivo.

“Empieza a pararse la actividad productiva en el campo panelero colombiano. Los trapiches dejan de moler y dejan de comprar la caña a los cañicultores”, indicó.

El resultado, según el gremio, es una afectación directa sobre trabajadores rurales, pequeños productores, propietarios de finca y economías locales que dependen históricamente del sector panelero.

“Esto perjudica productores, trabajadores, dueños de finca y trapicheros; están acabando con el subsector panelero colombiano”, agregó.


Hacer que siga siendo rentable


Además de combatir la ilegalidad, Fedepanela considera que el país debe trabajar en crear condiciones para que producir panela siga siendo una actividad económicamente viable.

Entre los principales desafíos mencionó la necesidad de tecnificar el campo, impulsar procesos de automatización y generar estrategias que permitan disminuir costos.


Otro reto clave es el relevo generacional.


Según Mayorga, si el negocio deja de ser rentable, cada vez menos jóvenes estarán dispuestos a permanecer en el campo.

“Uno entiende a los jóvenes: si la actividad no deja ingresos adecuados, se desplazan hacia otras actividades o se van para las ciudades”, explicó.

El gremio también destacó que es vital pensar en crear oportunidades para aliviar la presión sobre el mercado interno mediante exportaciones, apertura de mercados especializados y fortalecimiento de las compras públicas.

Durante la entrevista, Mayorga destacó que el país exportó el año pasado cerca de 16.800 toneladas de panela, equivalentes a 25 millones de dólares.

Sin embargo, insistió en que el objetivo central debe ser garantizar precios justos para el productor.

“Necesitamos garantizar que lo que se le paga al productor esté por encima de los costos de producción para que esta actividad siga generando empleo, ingresos y calidad de vida en el campo colombiano”, concluyó.


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