La caída del inventario bovino estadounidense y las crecientes dificultades productivas en Europa reconfiguran el comercio internacional de carne. Para Fedegán, el reto ya no es demostrar el potencial ganadero del país, sino aumentar la productividad, consolidar la trazabilidad y acelerar la apertura de nuevos mercados.
Cuando uno de los mayores proveedores de carne del mundo reduce su producción, el mercado comienza a buscar nuevas fuentes de abastecimiento.
Eso es precisamente lo que está ocurriendo con Estados Unidos, cuyo inventario bovino cayó a su nivel más bajo en más de siete décadas, al mismo tiempo en el que Europa enfrenta una combinación de mayores costos, regulaciones ambientales y menor rentabilidad: factores que limitan su capacidad de producción.
Y es ese nuevo escenario el que abre una oportunidad para países con vocación exportadora como Colombia. La pregunta ya no es si habrá demanda, sino si la ganadería nacional está preparada para responder con mayor producción, eficiencia y cumplimiento de los estándares internacionales.
Para el presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, el momento representa una oportunidad especialmente importante para la región Caribe, siempre que el país logre consolidar la apertura del mercado estadounidense.
“Hay que abrir el mercado americano. Es la oportunidad de la Costa Caribe; si lo hacemos, abrimos las Antillas, todas. Esta es una gran oportunidad”, afirmó.
El contexto internacional respalda ese planteamiento. De acuerdo con una publicación del portal especializado AgroAPropósito, Estados Unidos redujo su inventario bovino a 86,7 millones de cabezas, el nivel más bajo desde 1951.
Falta producir más
Para Lafaurie, Colombia cuenta con una ventaja competitiva difícil de replicar: un sistema de producción basado en pasturas tropicales que reduce considerablemente los costos de alimentación frente a otros competidores. Sin embargo, considera que el principal desafío sigue estando dentro de las fincas. “Tenemos 30 millones de animales, podemos llegar a 60 y ahora estamos exportando con un nivel productivo extremadamente bajo. En Estados Unidos el 91 % de las vacas paren todos los años; en Colombia apenas el 54 %. Allá un animal gana más de un kilo diario; aquí el promedio es de apenas 380 gramos”, amplió.
El dirigente también recordó que la edad al primer parto continúa siendo otro indicador que limita la productividad nacional. “Una vaca en Colombia tiene su primer parto cerca de los tres años, mientras que en Estados Unidos ocurre alrededor del año y medio. Si hoy estamos exportando con unas condiciones productivas tan bajas, imagínese lo que podríamos lograr si mejoráramos la tecnología y las inversiones”, sostuvo.
A juicio del presidente ejecutivo de Fedegán, esa transformación parte de una ventaja que pocos países poseen. “Nuestra ganadería es tropical, basada en pasturas. Claro que hay suplementación, pero no en las cantidades ni en las condiciones de Argentina o Estados Unidos. Tenemos una ventaja comparativa natural gigantesca”, afirmó.
Trazabilidad, llave de entrada
Para Fedegán, aumentar la producción será solo una parte del desafío. El acceso a mercados internacionales dependerá cada vez más del cumplimiento de requisitos sanitarios y de trazabilidad. Así lo ratificó Ricardo Arenas, coordinador de las cadenas de carne y leche de la Federación. “En carne el tema no es proteger el mercado local. La prioridad es cumplir las exigencias internacionales de trazabilidad. La pregunta es cómo hacemos a los productores más productivos: más animales nacidos, más kilos de carne por día y mejores tasas de extracción”, señaló.
En ese sentido, la Federación considera que el país deberá acelerar el mejoramiento genético, ampliar la asistencia técnica, consolidar la implementación del sistema nacional de trazabilidad, fortalecer el estatus sanitario y elevar los indicadores productivos si quiere competir en los mercados de mayor valor.
La demanda internacional ya empezó a cambiar. Ahora el desafío consiste en que Colombia logre transformar esa coyuntura en una oportunidad de largo plazo, respaldada por mayor productividad, eficiencia y capacidad para responder a las exigencias del comercio mundial.
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