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Inseguridad rural en Colombia: Fedegán fortalece reacción antisecuestro

Melanny Orozco 13 de Mayo 2026
defaultAunque la liberación de Pérez fue recibida con esperanza, la preocupación continúa por otras personas que siguen secuestradas en la región, entre ellas los hermanos Ortiz Soto, Jorge Trigos y Jesús Emiro Vergel.

La liberación del ganadero y comerciante Said Pérez reactivó el debate sobre el aumento de las denuncias por plagios, extorsiones y amenazas en regiones apartadas. Productores y autoridades buscan fortalecer mecanismos de alerta temprana para evitar que el crimen vuelva a imponer el silencio en las fincas.


Trece días después de haber sido secuestrado en la vía que comunica a Ocaña con Aguachica, el ganadero y comerciante Said Pérez recuperó la libertad en un paraje del sur del Cesar. Su regreso al hogar alivió a su familia y a los productores de la región, pero también volvió a poner sobre la mesa una preocupación que se expande por varias zonas rurales del país: el regreso del secuestro como mecanismo de presión criminal contra quienes viven y trabajan en el campo.

La noticia tuvo un eco inmediato entre ganaderos de Norte de Santander y Cesar, donde el temor ha crecido por la presencia de grupos armados ilegales y estructuras delincuenciales que buscan retomar control territorial y financiero.

Aunque la liberación de Pérez fue recibida con esperanza, la preocupación continúa por otras personas que siguen secuestradas en la región, entre ellas los hermanos Ortiz Soto, Jorge Trigos y Jesús Emiro Vergel.

Para el general Fernando Murillo, líder de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz de Fedegán, el país atraviesa un momento delicado en materia de seguridad rural.

Según explica, el secuestro y la extorsión vuelven a impactar a víctimas directas y a todo el entorno familiar y productivo. Su advertencia se sustenta en que Colombia no puede permitirse regresar a las cifras que marcaron los años más críticos de violencia. (Lea en CONtexto ganadero: Secuestro en Colombia aumenta sin control y el impacto también se siente en el campo)

La estrategia de los Frentes Solidarios nació de una preocupación concreta del sector ganadero de cómo reaccionar frente al aumento de delitos como secuestro, extorsión, abigeato, invasión de tierras y hurto a fincas.

Murillo explicó que el modelo toma elementos de los tradicionales frentes de seguridad ciudadana, pero adaptados a las condiciones del campo colombiano. El mecanismo funciona principalmente a través de redes de comunicación inmediata entre productores, líderes rurales, autoridades locales y unidades Gaula de Policía y Ejército.

Los grupos de WhatsApp son hoy una de las principales herramientas de coordinación. Allí no circulan cadenas ni mensajes ajenos al propósito de seguridad. Cualquier movimiento sospechoso, pérdida de contacto o situación de riesgo debe reportarse de inmediato para activar protocolos de reacción.

La meta es ganar tiempo porque, en seguridad, los primeros minutos son determinantes. Por eso, los Frentes trabajan en la prevención cotidiana: establecer rutas conocidas, horarios de comunicación familiar, códigos de alerta y reportes permanentes cuando los productores se movilizan hacia zonas apartadas.


Reacción inmediata


Uno de los conceptos que más repite Murillo es el del “plan candado”, un mecanismo de cierre territorial que permite activar rápidamente controles y operativos cuando ocurre un secuestro o una desaparición.

Según explicó, cuando la información llega de manera oportuna a las autoridades, las posibilidades de reacción aumentan considerablemente. De ahí la insistencia en que las familias contacten de inmediato las líneas 165 del Gaula Policía o 147 del Gaula Militar, evitando perder horas cruciales buscando intermediarios o negociaciones informales.

“La prioridad debe ser proteger la vida del secuestrado y confiar en las capacidades institucionales”, sostiene el general, quien recuerda que Colombia desarrolló durante décadas experiencia especializada en operaciones antisecuestro. (Lea en CONtexto ganadero: Secuestro de ganadero en el Cesar reaviva alertas por seguridad en el campo)


Organización desde las fincas


Desde febrero de 2024, Fedegán ha consolidado 455 Frentes Solidarios de Seguridad y Paz en distintas regiones del país. La estrategia, según Murillo, ha permitido no solo fortalecer la capacidad de prevención, sino también generar entornos de mayor confianza entre vecinos y autoridades.

Los resultados más visibles aparecen en conflictos por invasión de tierras. De acuerdo con las cifras entregadas por el programa, más de 110 casos lograron atención articulada con instituciones y 48 de ellos se resolvieron en menos de dos días, sin hechos violentos.

En materia de secuestro, aunque persiste la preocupación por el aumento de casos, Murillo aseguró que varios hechos pudieron evitarse gracias a alertas tempranas y a la rápida activación de los protocolos comunitarios.

La apuesta ahora es ampliar cobertura tecnológica en zonas rurales donde la señal de comunicación sigue siendo limitada. El llamado del sector ganadero apunta a que alcaldías, gobernaciones y Gobierno Nacional fortalezcan sistemas satelitales, cámaras y conectividad en vías terciarias.

Además, Murillo insistió en que el concepto central de los Frentes no es la confrontación, sino la solidaridad. La intención no es reemplazar a las autoridades ni crear esquemas paralelos de seguridad, sino fortalecer la información, la prevención y la capacidad de reacción comunitaria. Ese cambio de mentalidad resulta clave en un momento en el que muchos productores vuelven a sentir que la inseguridad rodea nuevamente las carreteras, las fincas y los corredores rurales.


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