CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Patrimonio genético del país pasaría de Agrosavia al ICA.

Foto: ica.gov.co

Este patrimonio es fundamental porque sustenta la producción de alimentos, el mejoramiento de razas y cultivos, el desarrollo de biotecnología y la seguridad alimentaria del país.

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Polémica por propuesta de traslado de recursos genéticos de Agrosavia al ICA

por: Neife Castro- 31 de Diciembre 1969

Un proyecto del Ministerio de Agricultura propone cambiar la gestión del patrimonio genético del país, actualmente en manos de Agrosavia. La iniciativa ha generado alertas en gremios y expertos, mientras desde el Congreso advierten riesgos de politización y pérdida de enfoque científico.

Un proyecto del Ministerio de Agricultura propone cambiar la gestión del patrimonio genético del país, actualmente en manos de Agrosavia. La iniciativa ha generado alertas en gremios y expertos, mientras desde el Congreso advierten riesgos de politización y pérdida de enfoque científico.



Una nueva controversia se abre en el sector agropecuario. El Ministerio de Agricultura avanza en una propuesta que plantea trasladar la gestión de los recursos genéticos del país, hoy bajo la dirección científica de Agrosavia, hacia el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Aunque el planteamiento se presenta como una reorganización institucional, la iniciativa ha despertado preocupación en distintos sectores por sus implicaciones técnicas, jurídicas y productivas.

Pero para entender el alcance del debate, es importante responder una pregunta básica: ¿qué son los recursos genéticos? Se trata, en términos simples, del “ADN productivo” del campo colombiano. Son las características biológicas que permiten, por ejemplo, que una vaca produzca más leche, que una semilla resista la sequía o que un cultivo soporte plagas.

Este patrimonio es fundamental porque sustenta la producción de alimentos, el mejoramiento de razas y cultivos, el desarrollo de biotecnología y la seguridad alimentaria del país. Actualmente, estos recursos están bajo el manejo científico de Agrosavia, que conserva bancos de germoplasma (colecciones de semillas, especies y material genético) y desarrolla investigación para hacer más productivo y resiliente el agro colombiano.

En la práctica, esto significa que, si existe una semilla con alta resistencia al clima, es Agrosavia quien la estudia, la mejora y la pone al servicio de los productores. El cambio propuesto implicaría trasladar ese enfoque científico hacia una entidad con funciones principalmente regulatorias como el ICA, encargado de vigilancia sanitaria, control y certificación.


Riesgo de politización y pérdida de enfoque científico


Diferentes voces han manifestado la preocupación que genera la propuesta. La representante Jennifer Pedraza fue una de las primeras en pronunciarse públicamente, afirmando que la iniciativa es un “Un botín para el clientelismo”. Pedraza advirtió que la reorganización podría abrir la puerta a un manejo político de un activo estratégico del país, afectando su carácter técnico y científico.

Las preocupaciones no se limitan al ámbito político. Expertos del sector señalan que el cambio podría alterar el equilibrio actual entre investigación y regulación.
Hoy, Agrosavia se enfoca en desarrollar conocimiento, innovar en el agro y mejorar la productividad; mientras que el ICA es un agente que vigila, regula y autoriza.

El debate, entonces, gira en torno a un punto: ¿qué pasa cuando lo que se gestiona desde la ciencia pasa a depender de una entidad de control? La historia frente al mal manejo gubernamental de los recursos nos enseña que los escenarios previsibles son: menor impulso a la investigación, mayor burocracia en el acceso a recursos genéticos y posibles impactos en la competitividad del sector.
A eso se suma un elemento que ha incrementado la desconfianza. Recientemente, surgieron cuestionamientos sobre el manejo de cifras de vacunación animal, en procesos en los que participa el ICA junto con Fedegán, lo que ha puesto bajo la lupa la capacidad institucional para asumir nuevas responsabilidades de alto impacto.

En palabras de José Felix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán: “El gremio no tiene nada que ver con la expedición de guías de movilización en el país ni tiene a su talento humano supervisando esos asuntos, como se afirmó erróneamente en medios de comunicación”.
El riesgo, según voces del sector, no es menor. Los recursos genéticos no solo tienen valor científico, sino económico y estratégico. De su manejo depende la capacidad del país para adaptarse al cambio climático, aumentar la productividad y competir en mercados internacionales.


Debate de fondo: ciencia o regulación


Más allá del choque político, el fondo del debate es estructural. ¿Debe el patrimonio genético del país seguir en manos de una entidad científica o pasar a una autoridad reguladora? El Gobierno aún no ha detallado completamente el alcance de la medida ni sus mecanismos de implementación, pero el solo anuncio ha sido suficiente para encender alarmas.

La discusión apenas comienza, pero deja en evidencia un punto central: en un país con vocación agropecuaria, las decisiones sobre ciencia, innovación y producción no son menores. Definir quién administra el “ADN” del campo colombiano es, en esencia, decidir el rumbo de su desarrollo.