El bajo rédito de la producción lechera centra de nuevo la atención sobre uno de los mayores desafíos del sector. Mientras en Europa el cierre de explotaciones refleja el impacto de vender por debajo de los costos, expertos advierten que en el país persisten factores que también presionan la sostenibilidad del negocio. Contexto ganadero les presenta una primera entrega de este tema.
Cuando una granja lechera cierra sus puertas, el problema va mucho más allá de una finca que deja de producir. Generalmente, es una señal de que la actividad dejó de ser rentable.
Esa es la realidad que hoy enfrenta el sector lácteo en Madrid, España, donde más del 12 % de las explotaciones desaparecieron en el último año porque, según denuncian los ganaderos, el precio que reciben por la leche no alcanza para cubrir sus costos de producción.
Y, aunque Colombia está lejos de vivir una reducción de esa magnitud, la preocupación de fondo también existe. Los productores continúan abasteciendo el mercado, pero lo hacen con márgenes cada vez más estrechos y enfrentan un escenario donde producir cuesta más, mientras el precio recibido no siempre compensa el esfuerzo económico.
Más costos, menos rentabilidad
Para Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, la principal diferencia frente al caso español es que en Colombia los productores continúan en la actividad porque la leche representa un ingreso permanente. "Al productor le pagan cada quince días y eso le permite mantener flujo de caja. Sin embargo, cuando aumentan los costos, empieza a reducir fertilizantes, concentrados o mano de obra para tratar de equilibrar sus cuentas", explicó en entrevista con CONtexto Ganadero.
Sin embargo, advirtió que esa estrategia tiene un límite. El incremento en los costos de los insumos y las materias primas, el aumento del salario mínimo, , la inseguridad rural y el deterioro de las vías terciarias continúan deteriorando la rentabilidad del negocio. Precisamente, el informe técnico ‘El alto costo de producir leche’, elaborado por Fedegán, concluye que el consumo nacional cayó 11% entre 2021 y mediados de 2024, mientras los costos de producción siguen presionando los márgenes de pequeños, medianos y grandes productores.
Además, producir un litro de leche cuesta entre $1.850 y $2.100, mientras el precio pagado al productor oscila entre $1.745 y $1.960, dependiendo de la región.
Brecha que golpea al productor
Uno de los aspectos que más inquieta al sector es que la reducción del precio pagado al productor no se refleja en el bolsillo del consumidor. Cubillos recordó que durante la crisis láctea de 2023 y 2024 el precio pagado al ganadero cayó cerca de 18%, mientras el valor de la leche en los supermercados aumentó alrededor de 7%. "Lo que debería pasar es que, si el precio al productor baja, también disminuya al consumidor para estimular el consumo. Pero eso no sucede. El productor recibe menos, mientras el consumidor sigue pagando más", afirmó.
A este panorama se suma otro desafío estructural: la concentración del mercado. Según el economista, alrededor del 60% del acopio formal está en manos de apenas cinco empresas, una condición conocida como oligopsonio, donde muchos productores venden a muy pocos compradores, reduciendo su poder de negociación.
Para Fedegán, si bien Colombia aún no enfrenta un cierre masivo de lecherías como el registrado en algunas regiones de Europa, mejorar la rentabilidad del productor será determinante para garantizar la permanencia de miles de explotaciones familiares y evitar que esa historia termine repitiéndose en el país.
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