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Un pilar para enfrentar El Niño que muchos ganaderos pasan por alto: el plan sanitario del hato

Neife Castro 18 de Julio 2026
COMO CONTINGENCIA PARA ATENDER AFECTACIONES POR FENÓMENO DEL NIÑOFoto: Contexto ganaderoLas altas temperaturas modifican el comportamiento sanitario de las fincas.

Mientras muchos productores concentran sus esfuerzos en almacenar forrajes y asegurar agua, especialistas advierten que una estrategia preventiva frente a enfermedades resulta decisiva para proteger la productividad, reducir pérdidas económicas y enfrentar con mayor éxito la próxima temporada seca.


“Comida, agua, sombra y un plan sanitario son los cuatro pilares fundamentales para enfrentar un verano fuerte”. Con esta afirmación, el médico veterinario Ricardo Arenas, autor del Manual Práctico Ganadero de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), resume una realidad que adquiere especial relevancia ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño.

Aunque las recomendaciones para prepararse frente a la temporada seca suelen centrarse en garantizar reservas de alimento, disponibilidad de agua y bienestar animal, existe un componente que con frecuencia queda relegado: el manejo sanitario del hato. Y no se trata de un aspecto secundario.
La disminución en la oferta de forraje y agua incrementa el estrés metabólico y calórico de los bovinos, reduce su respuesta inmunológica y favorece la aparición de enfermedades que afectan la productividad, la reproducción y, en consecuencia, la rentabilidad de la empresa ganadera.

Por ello, los especialistas coinciden en que el plan sanitario no debe improvisarse cuando aparecen los primeros animales enfermos, sino diseñarse semanas y meses antes del inicio del verano.


Prevención comienza antes


Como guía para los productores, el capítulo 72 del Manual Práctico Ganadero de Fedegán aborda la prevención de enfermedades y la elaboración del plan sanitario y deja claro que este no se limita a cumplir un calendario de vacunación. Por el contrario, corresponde a un conjunto de medidas preventivas que deben ajustarse a las condiciones particulares de cada explotación.

Arenas explica que, salvo las enfermedades de control oficial (como fiebre aftosa, brucelosis bovina y rabia de origen silvestre), las demás estrategias sanitarias deben construirse de manera individual. “Hay que tener en cuenta la región, el tipo de producción, la raza de los animales, las características propias de cada finca y siempre trabajar de la mano de un médico veterinario”, señala.

El especialista recuerda, además, que un adecuado programa sanitario comienza desde los primeros días de vida del animal e incluye prácticas como el suministro oportuno de calostro, la curación del ombligo, la vacunación, la desparasitación y el seguimiento permanente del estado sanitario del hato.
Aunque estos lineamientos se presentan inicialmente para la etapa de lactancia, el principio es aplicable a cualquier sistema productivo: prevenir siempre resulta más efectivo y menos costoso que tratar una enfermedad ya establecida.


El verano prueba la salud


Las altas temperaturas modifican el comportamiento sanitario de las fincas. Animales sometidos al estrés por calor, con menor consumo de nutrientes y restricciones de agua presentan una mayor vulnerabilidad frente a agentes infecciosos y enfermedades oportunistas. “Al tener menos oferta de alimento y agua, el animal no solo es más vulnerable en su sistema inmunologico y podra enfermarse más facilmente, sino que una carga parasitaria alta, hará que su alimentacion sera menos eficiente en un momento en que se requiere la mayor eficiencia nutricional, de aquí que las desparasitación tanto interna como externa de los animales es fundamental para afrontar el verano”, recordó Arenas.

En este contexto cobra importancia el capítulo 144 del Manual Práctico Ganadero, dedicado al saneamiento dentro de las Buenas Prácticas Ganaderas (BPG), donde se destaca que mantener condiciones adecuadas de limpieza, desinfección y bioseguridad hace parte de la estrategia para preservar la salud del hato y disminuir riesgos sanitarios durante los periodos críticos.


Mucho más que vacunas


Para los especialistas, preparar ensilajes sin fortalecer la sanidad del hato equivale a enfrentar el verano con una estrategia incompleta.

Un plan preventivo debe contemplar, además de los esquemas de vacunación y el control de parásitos, aspectos como:
Evaluación periódica de la condición corporal.
Vigilancia epidemiológica del predio. Revisión de las fuentes de abastecimiento de agua.
Manejo adecuado de medicamentos veterinarios.
Acompañamiento permanente del médico veterinario.

Cada una de estas acciones contribuye a reducir la probabilidad de brotes sanitarios precisamente cuando las condiciones ambientales incrementan el riesgo para los animales.

Con un fenómeno de El Niño que podría extenderse durante varios meses, el mensaje de los expertos es claro: garantizar alimento, agua y sombra seguirá siendo indispensable, pero proteger la salud del hato mediante un plan sanitario oportuno puede marcar la diferencia entre superar la temporada seca con estabilidad productiva o enfrentar pérdidas económicas que, en muchos casos, pudieron evitarse mediante la prevención.


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