Desde hace más de un siglo, la familia Cuevas ha consolidado en su finca El Encanto, en la vereda Los Chochos, del municipio de Trinidad un modelo integral de producción ganadera. Sin embargo, la emergencia que se vive en la zona desde hace cerca de dos semanas tiene en jaque su proyecto y el de muchos productores.
Cuarta generación de esta familia ganadera, Carlos Manuel Cuevas, enfrenta una de las situaciones más complejas que ha vivido en su actividad productiva. Desde su finca, El Encanto, en la vereda Los Chochos, del municipio de Trinidad (Casanare), asegura que nunca había visto una emergencia como la actual y de tan abrumadora magnitud.
Hoy, el desbordamiento de los ríos Pauto y Guachiría provocó una inundación sin precedentes que cubrió por completo la finca.
El agua alcanzó niveles superiores a los dos metros y anegó la totalidad de las 280 hectáreas de El Encanto, lo que dejó al hato sin las condiciones necesarias para mantener la producción.
"Ha sido una situación muy difícil. Nunca habíamos visto algo así. El agua cubrió todos los potreros y no hay pasto disponible. Lo poco que quedó parece quemado", dijo Cuevas en entrevista a CONtexto Ganadero.
Añadió que tampoco existe la posibilidad de trasladar los animales a otras fincas porque la emergencia es generalizada y no existe la opción de arrendar terrenos para proveerse de pasturas.
Las inundaciones significan la pérdida del tiempo, el esfuerzo y la inversión de años, tanto suyos como de sus padres, particularmente en el proceso de diseño y rotación de potreros que implementó en aras de mejorar la productividad y sostenibilidad de la finca.
Además, la constante y fuerte corriente de agua destruyó cercas e infraestructura básica y, con ello, aumentaron las dificultades para el manejo del ganado.
No hay heno
Actualmente, para mantener con vida más de 250 bovinos, debe recurrir a la compra de heno, concentrados y sal.
Sin embargo, el futuro es incierto debido a la escasez de alimento y a los elevados costos que implica conseguirlo.
La búsqueda de heno y silo, considerados las alternativas viables para enfrentar la emergencia, tampoco ha sido positiva en la región.
"El problema es que estos productos no son de uso constante en este tipo de ganadería y son difíciles de conseguir porque la región no está acostumbrada a una situación de esta magnitud. Los costos aumentan cada día y tampoco sabemos cuánto tiempo más tendremos que sostener la alimentación del ganado de esta manera", señaló Cuevas.
La incertidumbre
Don Carlos Manuel considera que la principal preocupación es garantizar la supervivencia de los animales mientras persistan las inundaciones.
Aunque mantiene la esperanza de que las condiciones mejoren, manifiesta su preocupación por la incertidumbre y afirma que tres inquietudes le quitan el sueño: ¿cuándo bajarán las aguas?, ¿cuándo se recuperarán los potreros?, ¿cómo podrá restablecerse la actividad productiva?
Desde el casco urbano de Trinidad, donde reside actualmente, observa con preocupación que la crisis afecta a numerosos productores de la región.
Según relata, muchas familias han perdido sus viviendas, cultivos de pancoger, especies menores y parte de sus hatos ganaderos. Algunas casas permanecen bajo el agua y muchas personas lo han perdido prácticamente todo.
Ve muy positivo que la administración municipal haya entregado ayudas alimentarias, beneficiando a los sectores más vulnerables.
No obstante, destaca que los productores agropecuarios continúan esperando apoyo para la alimentación de los animales desde el gobierno local y nacional, al tiempo que les faciliten mecanismos para afrontar las pérdidas sufridas tanto en cultivos como en ganadería, y permitirles la recuperación de sus fincas.
Crece la preocupación
Para Carlos Manuel Cuevas y cientos de ganaderos de la región, la ausencia de soluciones inmediatas genera preocupación sobre la capacidad de recuperación del sector.
Mientras esperan que los niveles de los ríos disminuyan, aún no existe claridad sobre cuánto tiempo tardarán en recuperarse los potreros, restablecer la producción y reconstruir los medios de vida que hoy permanecen bajo el agua.
/)
/)