banner

Cargando...

Del ordeño al queso: cómo el Caquetá convirtió la leche en una cadena de valor que protege la Amazonía

Angie Barbosa 20 de Junio 2026
Del ordeño al queso: el encadenamiento lácteo como generador de valorFoto: Banco de Imagen MagnificLa transformación con identidad propia permitió al Caquetá construir una de las experiencias más destacadas de encadenamiento lácteo en Colombia.

La transformación con identidad propia permitió al Caquetá construir una de las experiencias más destacadas de encadenamiento lácteo en Colombia. Rafael Torrijos, gerente del Comité Departamental de Ganaderos del Caquetá y miembro de la junta directiva de Fedegán, explica cómo la denominación de origen, la asociatividad y la sostenibilidad ambiental han generado valor para miles de productores.



Cuando se habla de ganadería en Caquetá, inevitablemente se habla de leche. Y cuando se toca ese tema en este departamento amazónico, el siguiente paso es el queso, pues por sus condiciones particulares, aquí la mayoría de fincas lecheras lo que sí producen es ese lácteo. (Lea en CONtexto ganadero: Queso del Caquetá no para de conquistar paladares, impulsar el desarrollo y contribuir a la sostenibilidad)

Ese encadenamiento productivo, que conecta el ordeño con la transformación y la comercialización, ha permitido que la región construya una historia de diferenciación que hoy es referente nacional.

Según Rafael Torrijos, gerente del Comité Departamental de Ganaderos del Caquetá y miembro de la junta directiva de Fedegán, el departamento produce cerca de dos millones de litros de leche diariamente, equivalentes a casi el 9% de la producción nacional.

“La mitad de la leche sale procesada por la industria regional y la otra mitad se transforma en las fincas. No se va ni un solo pocillo de leche líquida para el interior del país, todo sale procesado”, explicó.

Fue precisamente esa realidad la que impulsó a los productores a buscar mecanismos que les permitieran diferenciar sus productos y capturar un mayor valor agregado.


Más que una marca


El trabajo comenzó en 2007 con la gestión para obtener la Denominación de Origen Protegida (DOP) Queso del Caquetá, un reconocimiento que finalmente fue otorgado el 30 de noviembre de 2011.

Torrijos aclara que no se trata de una marca comercial sino de una figura de protección que ampara tres productos emblemáticos de la región: el quesillo, el queso doble crema y el picado salado.

“No es una marca, es una denominación de origen protegida que garantiza que esos productos solo pueden elaborarse dentro del territorio definido y bajo unas condiciones específicas de producción y comercialización”, afirmó.

La protección permitió fortalecer la identidad de los quesos regionales y abrió la puerta a nuevas herramientas de diferenciación. Posteriormente surgieron una marca colectiva QC y otra de certificación que complementaron la estrategia de posicionamiento que se fortalece en los procesos de encadenamiento.

Sin embargo, para Torrijos el principal logro no ha sido comercial.

“Lo más importante no es el queso mismo. Lo más importante es que este se convirtió en el eje transmisor de una tendencia orientada a conservar cada vez más áreas protegidas en las fincas ganaderas”, sostuvo.

El queso del Caquetá se convirtió entonces en la excusa perfecta para cambiar la cultura ganadera haciéndola más sostenible, más ambiental, más verde, más caqueteña.


Queso y conservación


La experiencia del Caquetá demuestra que la producción láctea puede convertirse en una aliada de la sostenibilidad ambiental.

A partir de procesos de planificación predial participativa, numerosos productores comenzaron a adoptar prácticas orientadas a proteger el agua, recuperar cobertura arbórea y ordenar el uso del suelo.

Ese trabajo les permitió iniciar el camino hacia el registro como Reservas Naturales de la Sociedad Civil.

En 2015 se registraron las primeras seis fincas bajo esta figura. Actualmente, el proceso involucra a 327 predios, de los cuales cerca de 170 ya cuentan con resolución oficial.

“Los ganaderos ya no son solamente ganaderos; ahora son reserveros”, señaló Torrijos.

El modelo establece áreas de conservación, zonas de amortiguación, espacios destinados a los sistemas productivos y planes de manejo ambiental con metas de largo plazo.

Además, promueve prácticas ganaderas que favorecen la biodiversidad y el bienestar animal.

“Nos dimos cuenta de que el árbol no era enemigo de la ganadería. Hoy entendemos que la leche es en un 87 % agua y que sin agua no hay producción posible”, manifestó.

Los resultados son visibles. De acuerdo con el dirigente gremial, las primeras implementaciones permitieron incrementar hasta en un 25% la productividad por animal, al tiempo que fortalecieron la conservación de ecosistemas estratégicos.

Actualmente, muchas de estas fincas monitorean indicadores relacionados con captura de carbono, biodiversidad y bienestar animal, incorporando criterios ambientales que antes no formaban parte de la gestión ganadera tradicional, concentrada en indicadores netamente productivos.


El sueño de llegar al mundo


La experiencia del Queso del Caquetá también deja lecciones para otras regiones del país interesadas en construir productos con identidad territorial.

Torrijos considera que el éxito depende del trabajo colectivo y de la capacidad de encontrar elementos diferenciadores vinculados a la historia, la cultura y las condiciones productivas de cada territorio.

“Cada región debe encontrar su nicho y aventurarse a desarrollar más denominaciones de origen protegidas que permitan conservar sus características y conquistar nuevos mercados”, indicó.

Actualmente, Colombia solo cuenta con dos denominaciones de origen protegidas para el sector lácteo: el Queso del Caquetá y el Queso Paipa.

El siguiente paso para la cadena láctea caqueteña apunta a fortalecer la comercialización y acercarse directamente al consumidor. A través de la marca colectiva QC, los productores ya comercializan más de 45 referencias de productos derivados de la leche y operan tiendas especializadas en diferentes ciudades.

La apuesta va mucho más allá de vender queso. Busca comercializar una historia de sostenibilidad, arraigo territorial y conservación ambiental.

“Queremos construir el Juan Valdez de la lechería caqueteña”, expresó.

La visión incluye ampliar la oferta de quesos maduros y saborizados, fortalecer experiencias gastronómicas y consolidar alianzas con restaurantes que promueven productos asociados a la protección de la Amazonía.

Para Torrijos, el desafío apenas comienza. Aunque cientos de fincas ya participan en el modelo, el departamento cuenta con alrededor de 22.000 predios ganaderos.

“Ya hay una semilla, ya hay un embrión y una forma diferente de hacer las cosas. Ahora el reto es seguir expandiendo esta conciencia y demostrar que producir alimentos y proteger el medio ambiente pueden ir de la mano”, concluyó.


banner