Mientras gran parte de la ganadería sigue enfocada en la producción diaria, esta raza combina altos sólidos, longevidad, fertilidad, adaptación al trópico y eficiencia productiva, atributos que hoy pesan cada vez más en la rentabilidad de una lechería.
La productividad de una ganadería lechera no depende únicamente de la cantidad de litros producidos. Cada vez cobran mayor importancia factores como la calidad composicional de la leche, la eficiencia reproductiva, la adaptación al clima y la permanencia de los animales dentro del sistema productivo.
En ese contexto, la raza Pardo Suizo se ha consolidado como una de las opciones más equilibradas para los productores colombianos.
Luz María Grueso, presidenta de la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Pardo Suizo y sus Cruces (Asopardo), explicó que una de las mayores fortalezas de esta raza es la capacidad de reunir múltiples atributos productivos en un mismo animal.
“La raza Pardo Suizo se distingue por una combinación poco común, porque reúne características de producción, calidad de leche, longevidad, mansedumbre y adaptación a todos los climas”.
La dirigente gremial destacó que esta combinación permite alcanzar una rentabilidad sostenida durante toda la vida productiva de la vaca, un aspecto cada vez más valorado por los ganaderos frente al incremento de los costos de producción.
Leche con mayor valor
Uno de los aspectos que más resaltan los criadores de pardo suizo es la calidad de la leche.
Y es que en una industria en la que los pagos por sólidos cobran cada vez más relevancia, los animales de esta raza ofrecen ventajas competitivas para los productores.
Los elevados porcentajes de proteína y grasa favorecen la transformación industrial y aumentan el rendimiento en la elaboración de derivados lácteos, especialmente quesos.
“La leche de ganado Pardo Suizo es conocida en el mundo entero por su gran contenido de sólidos totales. Es alta en proteínas llegando a niveles de proteína de 3,8% en algunos casos”, aseguró Grueso.
La presidenta de Asopardo agregó que estos niveles, sumados a porcentajes de grasa superiores al 4 %, convierten a esta leche en una materia prima altamente apetecida por la industria.
Además, resaltó que su aporte nutricional representa otro valor diferencial para los consumidores.
Aunque el número de animales puros registrados en Colombia ronda los 8.000 ejemplares, la influencia genética de la raza es mucho mayor debido a los cruces realizados desde su llegada al país en 1928.
Según la dirigente, gran parte de los hatos lecheros nacionales conserva genética Pardo Suizo gracias a su comprobada adaptabilidad.
Adaptada a los retos del trópico
La capacidad de adaptación es otro de los factores que explican la vigencia de la raza en Colombia.
Desde zonas de altiplano hasta regiones de trópico medio y bajo, los animales mantienen su desempeño productivo sin perder sus principales atributos.
De acuerdo con Grueso, esta característica tiene relación con la capacidad de regulación térmica desarrollada por la raza desde sus orígenes en los Alpes suizos.
“Su comportamiento es excelente porque se adapta a todos los climas, es buena en el altiplano, en el trópico bajo y en el trópico medio”.
Además de soportar condiciones ambientales variables, la raza ha demostrado una eficiente conversión de forrajes, aspecto clave en momentos en que la disponibilidad de alimento puede verse afectada por fenómenos climáticos extremos.
La dirigente señaló que los animales mantienen niveles productivos competitivos sin depender exclusivamente de dietas altamente concentradas, lo que favorece la sostenibilidad económica de los sistemas ganaderos.
A ello se suma una reconocida fortaleza estructural, reflejada en pezuñas resistentes, buenos aplomos y menor incidencia de problemas metabólicos asociados al estrés calórico.
Más allá de los litros de leche
Para Asopardo, uno de los principales desafíos consiste en cambiar la visión tradicional que mide la rentabilidad únicamente por la cantidad de leche producida.
Actualmente, los programas de mejoramiento genético impulsados por la asociación incorporan variables como fertilidad, longevidad, salud podal, adaptación a sistemas silvopastoriles, mansedumbre y calidad de leche.
“Tenemos que romper un paradigma y es que la rentabilidad no solamente se refleja en la cantidad de litros de leche”, afirmó Grueso.
La asociación también viene fortaleciendo el uso de herramientas genómicas y evaluaciones morfológicas que permiten acelerar los procesos de selección y mejorar la precisión en la identificación de animales con mejores características productivas.
Otro atributo que valoran los productores es la mansedumbre. Según la dirigente, esta condición facilita el manejo diario de los animales, mejora la relación con el personal y favorece la adaptación a los sistemas de ordeño.
Pensando en el futuro de la lechería nacional, Grueso considera que el Pardo Suizo tiene un papel estratégico por su capacidad de combinar productividad, sostenibilidad y adaptación.
“La raza está llamada a ser una de las claves para la ganadería colombiana, porque combina producción lechera, calidad composicional de la leche, rentabilidad y sostenibilidad”.
En un escenario donde la eficiencia y la resiliencia son cada vez más determinantes, el Pardo Suizo busca posicionarse como una herramienta genética capaz de responder a las exigencias actuales y futuras de la producción lechera colombiana.
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