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De falsas promesas al campo de batalla: la tragedia de colombianos reclutados para la guerra entre Rusia y Ucrania

Neife Castro 13 de Mayo 2026
defaultFoto: Razón PúblicaEl informe advierte que muchos terminan en operaciones de alto riesgo tras un entrenamiento mínimo.

Un informe de la Federación Internacional por los Derechos Humanos, FIDH, volvió a encender las alertas sobre redes de captación que, mediante falsas ofertas de empleo, habrían llevado a miles de extranjeros a esos frentes de batalla. Más de 114 cuerpos de connacionales han sido repatriados.


La investigación documenta casos en más de 130 países e incluye a ciudadanos colombianos que, atraídos por promesas de trabajo, terminaron expuestos a desapariciones, muertes y condiciones de explotación en una guerra que ya deja profundas consecuencias humanitarias.

“La promesa que me hicieron fue que yo venía a cocinar. Yo venía a ser chef. No a la guerra”. Con esa frase, un colombiano capturado por militares rusos relató al medio ruso RT cómo terminó en el conflicto entre Rusia y Ucrania, tras aceptar una oferta laboral que, según su testimonio, no fue lo que él había convenido.
Ese relato vuelve a poner en primer plano el drama de centenares de connacionales que han llegado al frente de batalla en Europa oriental.

La directora para las Américas de la Federación Internacional por los Derechos Humanos, FIDH, Jimena Reyes, denunció, recientemente, la existencia de una red de trata “organizada por el Estado ruso” para captar extranjeros, entre ellos, colombianos, y vincularlos a la guerra en Ucrania.

En el informe ¿Combatientes, mercenarios o víctimas de la trata de personas?, publicado en abril de 2026, la organización sostiene que alrededor de 30.000 extranjeros habrían sido reclutados bajo ese esquema. De ese total, entre 200 y 400 serían colombianos. “No hay que negar la existencia de esta red de trata que está siendo organizada por el Estado ruso”, afirmó Reyes.


Reclutamiento con promesas de empleo


La investigación documenta un patrón repetido. Intermediarios publican en redes sociales ofertas de trabajo como guardias de seguridad, obreros de construcción o personal logístico. Una vez en territorio ruso, los reclutas son presionados para firmar contratos militares en ruso, sin traducción suficiente ni información clara sobre las condiciones reales.

El informe advierte que muchos terminan en operaciones de alto riesgo tras un entrenamiento mínimo. “Los mandan a lo que los mismos rusos llaman los asaltos de carne de cañón”, explicó Reyes advirtiendo, además, que, según la FIDH, lo más trágico es que uno de cada cinco combatientes extranjeros muere en combate. Debido a vulnerabilidades económicas y trayectorias previas de militarización, América Latina aparece como uno de los focos principales de captación.

Además de Colombia, la organización identifica casos relevantes en Cuba, Perú, Brasil y Argentina. Pero también documenta redes activas en Nepal, India, países de África y antiguas repúblicas soviéticas.


Respuesta de Colombia


En Colombia, el Gobierno ha endurecido su postura frente a estos hechos. En marzo de 2026, el presidente Gustavo Petro sancionó la ley que tipifica el mercenarismo como delito, calificando el reclutamiento de colombianos como “trata humana” y “esclavitud”.

Por su parte, la Cancillería de Colombia, reporta más de 500 asistencias consulares asociadas con este conflicto. Al menos 438 colombianos aparecen como desaparecidos en combate y más de 114 cuerpos han sido repatriados. Y aunque poco eficaces, el Ministerio de Relaciones Exteriores mantiene campañas de prevención para advertir sobre contratos engañosos que circulan en redes sociales.
Pese a los reportes y múltiples denuncias, las cifras sobre el número exacto de colombianos en la guerra siguen siendo difíciles de verificar.

El presidente Petro ha mencionado un rango de entre 2.000 y 7.000 connacionales vinculados a las filas ucranianas, aunque no existen estadísticas oficiales consolidadas. En paralelo, aunque la FIDH concentra sus denuncias en el modelo ruso de captación coercitiva, los testimonios de sobrevivientes y distintas investigaciones evidencian que el reclutamiento de extranjeros también ha ocurrido en ambos bandos de la guerra. Tanto Rusia como Ucrania han incorporado ciudadanos de otros países al conflicto, pero bajo esquemas diferentes.

En el caso ruso, se denuncian redes de engaño basadas en falsas ofertas laborales, presión para firmar contratos en un idioma desconocido y posterior envío al frente de combate. En contraste, Ucrania mantiene un mecanismo formal de incorporación a través de la llamada Legión Internacional para la Defensa de Ucrania, con procesos oficiales de vinculación.

A modo de contexto, a mayo de 2026, la guerra iniciada el 24 de febrero de 2022 supera ya los 1.500 días de hostilidades. Por el momento, no hay vencedor claro. Mientras ambos bandos sostienen una guerra de desgaste, miles de testimonios provenientes de distintos países confirman una misma realidad: detrás de cualquier bandera, el conflicto también se está cobrando la vida de extranjeros atraídos por promesas que terminaron en tragedia.

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