El empresario barranquillero, que durante años fue presentado como hombre relevante del régimen de Nicolás Maduro, hoy es señalado por antiguos aliados chavistas como un ciudadano colombiano con documentación venezolana irregular. Su historia mezcla contratos millonarios, sanciones internacionales, redes empresariales opacas y acusaciones de corrupción vinculadas a las cajas Clap.
La historia de Alex Saab dentro del régimen venezolano comenzó mucho antes de convertirse en noticia internacional. Nacido el 21 de diciembre de 1971 en Barranquilla, Saab pasó de ser un empresario colombiano de origen libanés a convertirse en uno de los hombres más cercanos al círculo de poder de Nicolás Maduro.
Su ascenso inició en 2011, cuando firmó acuerdos con el gobierno venezolano para suministrar materiales destinados a viviendas prefabricadas. En ese momento, Maduro se desempeñaba como canciller del entonces presidente Hugo Chávez. Lo que parecía un negocio bilateral terminó convirtiéndose, según investigaciones posteriores, en la puerta de entrada de Saab a una compleja red financiera ligada al chavismo.
Con el paso de los años, distintas autoridades internacionales comenzaron a identificar al empresario como pieza fundamental dentro de una estructura de compañías registradas en paraísos fiscales y manejadas a través de terceros, entre ellos, familiares y aliados cercanos. Las investigaciones apuntaban a supuestas exportaciones ficticias y movimientos financieros multimillonarios.
Sanciones de Estados Unidos y el caso Clap
El nombre de Saab tomó relevancia global en 2019, cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo sancionó formalmente por presuntos actos de corrupción relacionados con el programa de alimentos Clap en Venezuela.
Las autoridades estadounidenses sostienen que Saab habría participado en esquemas de lavado de dinero y sobornos vinculados con contratos para el suministro de alimentos y medicamentos importados desde Colombia y México.
Según fiscales norteamericanos, más de 350 millones de dólares habrían sido desviados de Venezuela mediante operaciones financieras realizadas a través de territorio estadounidense.
El empresario barranquillero se convirtió, entonces, en una de las figuras más buscadas por Washington, mientras el régimen venezolano salía en su defensa argumentando que se trataba de un “diplomático” que cumplía misiones humanitarias para el país.
Cabo Verde y el blindaje diplomático
La captura de Alex Saab en Cabo Verde marcó uno de los momentos más tensos entre Venezuela y Estados Unidos. El régimen de Maduro insistió, durante años, en que el colombiano actuaba como enviado especial venezolano y que sus viajes, especialmente a Irán, tenían el objetivo de gestionar la compra de alimentos, combustible y medicamentos para enfrentar las sanciones internacionales.
Incluso, Saab fue nombrado embajador de Venezuela ante la Unión Africana en medio de su proceso judicial, en un intento del chavismo por reforzar su inmunidad diplomática.
Durante ese periodo, altos funcionarios venezolanos encabezaron campañas internacionales exigiendo su liberación. La narrativa oficial lo mostraba como víctima de una persecución política promovida por Estados Unidos.
Regreso celebrado y giro inesperado
En diciembre de 2023, Saab regresó a Venezuela tras un intercambio de prisioneros entre Caracas y Washington. El régimen celebró públicamente su retorno.
“El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela celebra con júbilo la liberación y retorno a su Patria de nuestro diplomático Alex Saab”, señaló entonces el chavismo en un comunicado oficial.
Sin embargo, dos años y medio después, el discurso cambió radicalmente.
Las autoridades venezolanas terminaron respaldando su extradición a Estados Unidos y comenzaron a desmarcarse políticamente del empresario colombiano. Las declaraciones de figuras como Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello evidenciaron el giro del régimen frente a quien durante años fue considerado un hombre de absoluta confianza.
Rodríguez aseguró que Saab es “un ciudadano de origen colombiano” y que cualquier decisión tomada por Venezuela responde exclusivamente a los intereses del país.
Cabello fue aún más contundente al afirmar que la cédula venezolana presentada por Saab “no es legal” y que no existe expediente oficial que certifique su nacionalidad venezolana.
De aliado estratégico a figura incómoda
Las recientes declaraciones del chavismo reflejan un cambio político profundo alrededor de Alex Saab. Lo que durante años fue presentado como un símbolo de resistencia frente a las sanciones estadounidenses ahora aparece como un caso incómodo para el régimen.
La decisión de Venezuela de extraditarlo y desconocer la legalidad de sus documentos venezolanos marca una ruptura evidente con la narrativa sostenida anteriormente por el propio gobierno de Maduro.
Mientras avanza el proceso judicial en Estados Unidos, Saab enfrenta nuevamente acusaciones relacionadas con lavado de dinero y corrupción, en un expediente que sigue revelando detalles sobre los negocios, alianzas y estructuras financieras que operaron alrededor del poder en Venezuela.
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