Un informe de Fitch Ratings advierte que el fenómeno climático podría provocar aumentos en los precios de los alimentos, presión sobre los sistemas energéticos y mayores desafíos fiscales en América Latina. En Colombia, el impacto se sentiría con más fuerza hacia el cierre del año.
El fenómeno de El Niño vuelve a encender las alarmas en América Latina por sus posibles efectos sobre el crecimiento económico, la inflación y la estabilidad fiscal de varios países de la región.
Así lo advirtió la calificadora Fitch Ratings, que alertó sobre los riesgos que representan las alteraciones en los patrones de lluvia para la producción agrícola y la oferta de alimentos.
Según el informe, el agro será uno de los sectores más vulnerables debido a su alta dependencia de las condiciones climáticas.
Los economistas de la entidad señalaron que estos choques podrían intensificar las presiones inflacionarias en economías emergentes como la colombiana, donde los alimentos tienen un peso importante dentro de la canasta de consumo.
Alertas desde organismos internacionales
La preocupación también ha sido expresada por organismos científicos internacionales.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Organización Meteorológica Mundial coinciden en que el calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial aumentará la probabilidad de fenómenos extremos.
Entre ellos figuran sequías severas en algunas regiones y lluvias intensas en otras.
Por su parte, el Banco Mundial advirtió que los efectos podrían ser especialmente profundos en países latinoamericanos donde la agricultura concentra una parte importante del empleo rural.
La entidad señaló que esta situación podría presionar los precios internos de los alimentos y aumentar los déficits fiscales de los gobiernos que deban atender las emergencias derivadas del fenómeno.
Colombia, entre los países más expuestos
Dentro de este panorama regional, Colombia aparece como uno de los países con mayores riesgos.
La disminución de las precipitaciones afectaría cultivos estratégicos como arroz, maíz y papa, además de reducir la disponibilidad de pastos para la actividad ganadera.
La consecuencia directa sería una menor oferta de alimentos y mayores presiones sobre la inflación y el costo de vida.
A esto se suma la vulnerabilidad del sistema energético nacional, cuya generación depende en gran medida de los embalses.
Una reducción significativa en los niveles de agua podría aumentar la presión sobre el sistema y obligar al Estado a destinar mayores recursos para atender la contingencia y apoyar a los sectores afectados.
Ideam advierte episodio de alta intensidad
La preocupación aumenta porque el fenómeno comenzó cerca de tres meses antes de lo previsto inicialmente.
De acuerdo con los análisis técnicos del Ideam, El Niño podría alcanzar una categoría muy fuerte y convertirse en uno de los eventos más intensos registrados desde 1950.
Los modelos meteorológicos indican que el periodo de mayor riesgo para Colombia se presentaría hacia finales de año.
La fase más crítica se concentraría entre noviembre y enero, cuando podrían registrarse incendios forestales, severos déficits hídricos y afectaciones importantes para la producción agropecuaria y el abastecimiento de agua en varias regiones del país.
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