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El muro de 300 kilómetros que construirá Argentina para proteger su ganadería

Foto: bichosdecampo.com

La obra contempla una extensión que oscila entre los 315 y 400 kilómetros, con una altura aproximada de dos metros.

internacional

Argentina construirá muro de más de 300 kilómetros para proteger su ganadería

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

El país austral avanza en un proyecto para levantar una barrera en la Patagonia, con el fin de proteger la rentabilidad ovina, frenar la desertificación y regular la presencia del guanaco sin romper la conectividad ecológica. La obra busca equilibrar producción y conservación en una región golpeada por la sequía.

El país austral avanza en un proyecto para levantar una barrera en la Patagonia, con el fin de proteger la rentabilidad ovina, frenar la desertificación y regular la presencia del guanaco sin romper la conectividad ecológica. La obra busca equilibrar producción y conservación en una región golpeada por la sequía.



Argentina proyecta la construcción de una barrera física inédita para blindar su ganadería ovina en la zona de la estepa patagónica, caracterizada por tener un suelo semiárido. La iniciativa busca contener el avance del guanaco, un mamífero camélido silvestre cuya creciente presencia ha puesto en jaque la capacidad productiva de los campos, en medio de una prolongada sequía y un escenario de emergencia agropecuaria. (Lea en CONtexto ganadero: Argentina recupera el consumo de carne y se consolida como ejemplo para el mundo)

El plan, presentado en la ciudad de Puerto Deseado y dado a conocer por expertos al diario La Nación, apunta a proteger más de dos millones de hectáreas ubicadas entre la ruta nacional 3 y el litoral atlántico. En esa extensa franja conviven más de cien establecimientos productivos que hoy enfrentan suelos agotados y pérdida de rentabilidad.


Dimensión del proyecto


La obra contempla una extensión que oscila entre los 315 y 400 kilómetros, con una altura aproximada de dos metros. Esta medida responde a la capacidad de salto del guanaco, que supera con facilidad el metro y medio. La infraestructura tendría una vida útil de 50 años y será construida con materiales reciclados provenientes de la industria petrolera local.

El perímetro permitirá gestionar la carga animal en los campos, con el objetivo de que la fauna silvestre no desplace a la producción ovina. Según lo establecido en la normativa provincial, la población de guanacos no debería superar el 10 % de la capacidad del suelo. El excedente se destinaría al aprovechamiento comercial de su fibra y carne, bajo regulaciones ya vigentes en la provincia de Santa Cruz.

Para evitar un aislamiento total de las especies, el diseño incluye compuertas o ecoductos cada ciertos kilómetros. Estos pasos se abrirán de manera estratégica para garantizar el flujo genético y la movilidad controlada de la fauna, sin comprometer la lógica productiva.


Ganadería y cambio climático


El trasfondo de la iniciativa es la crisis climática que atraviesa la Patagonia. La sequía prolongada y la degradación de los pastizales han acelerado la desertificación en amplias zonas del territorio. (Lea en CONtexto ganadero: Argentina alcanzó récord en exportaciones de carne en 2025. ¿Cómo lo logró?)

En ese contexto, el proyecto se presenta como parte de un modelo de ganadería regenerativa, orientado a recuperar la salud de los pastizales y certificar productos bajo el sello wildlife friendly, cada vez más valorado en mercados internacionales.


Rentabilidad y trazabilidad


La regulación de la carga animal permitiría otorgar periodos de descanso a los campos, reduciendo la erosión y evitando que la estepa continúe su avance hacia el desierto. El proyecto incorpora además tecnología de trazabilidad mediante caravanas electrónicas para identificar cada animal y certificar el origen de la lana y la carne.

Con este esquema, los productos santacruceños podrían acceder a mercados que exigen estándares ambientales estrictos e incluso avanzar hacia una huella de carbono negativa. La financiación será mixta, con inversión privada, aportes estatales y créditos, además de un sistema de bonos verdes que permitiría a empresas extractivas compensar su impacto ambiental.

El desafío será encontrar un equilibrio entre producción y conservación. De concretarse, la barrera de más de 300 kilómetros marcará un hito en la gestión ganadera de la Patagonia argentina.